Ahorró para la liposucción y murió por mala praxis

   Era madre de tres hijos. La clínica no estaba habilitada para ese tipo de cirugías. La familia hizo la denuncia y la semana pasada imputaron al cirujano.

Romina Candia Flores, de 32 años, quería recuperar su figura después de tres embarazos y durante un año ahorró más de 50 mil pesos para pagarse una liposucción.

Se la hizo el pasado 14 de noviembre en la Clínica Matienzo, del barrio porteño de Belgrano, un lugar que luego se supo no estaba habilitado para ese tipo de cirugías. Algo durante la intervención habría salido mal y la mujer murió un mes más tarde.

Antes de someterse a la operación, Romina había realizado una dieta que le permitió bajar ocho kilos. Además, los estudios prequirúrgicos le habían salido bien. El cirujano, Armando Donati, la había convencido de que la liposucción era la mejor opción para lograr un tratamiento efectivo.

En medio de la cirugía, la mujer entró en shock hemorrágico. Tras de 8 horas salió del quirófano. Estaba hinchada, tenía los ojos morados y seguía inconsciente.

Después de haber pasado toda la noche en la Clínica Matienzo y al ver que la mujer no tenía ninguna mejoría, los médicos decidieron trasladarla al hospital Güemes. Allí murió el 16 de diciembre del año pasado.

Para el fiscal a cargo de la investigación, se trata de un caso de mala praxis. El doctor Donati fue imputado por homicidio culposo y será citado para una indagatoria junto al anestesiólogo y al director de la clínica.

El médico se defendió y dio al mismo diario su versión de los hechos. «La mujer nunca se recuperó al 100% pero se fue de la clínica sin riesgo de vida», afirmó y explicó que no fue una liposucción como dice la familia sino «una dermolipectomía».

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