Agostina Paéz, la abogada que estuvo detenida en Brasil, enfrenta una nueva acusación

Tras su regreso a la Argentina, el caso sigue generando repercusiones tanto por la causa en Brasil como por nuevas denuncias en su contra.

La situación judicial de Agostina Páez suma un nuevo capítulo. Luego de haber permanecido más de dos meses en Brasil acusada de injuria racial, ahora enfrenta una denuncia penal en su provincia por presunta retención indebida y abuso de confianza.

El eje del conflicto es un automóvil Citroën C4 Cactus que, según la acusación, le habría sido prestado por su ex pareja durante la relación que mantuvieron por tres años.

De acuerdo con el denunciante,tras la ruptura Javier Zanoni solicitó en reiteradas oportunidades la devolución del vehículo, pero nunca obtuvo una respuesta favorable. Ante esa situación, decidió avanzar con acciones legales.

El reclamo se habría intensificado mientras Páez se encontraba en Brasil atravesando su proceso judicial. En ese período, siempre según la denuncia, el propietario del rodado insistió con los pedidos de restitución, aunque solo habría recibido respuestas evasivas.

Esa falta de resolución derivó finalmente en la presentación formal de la denuncia por los delitos. Hasta el momento no trascendieron avances concretos en la causa y tampoco se conoció una respuesta formal de Páez frente a esta nueva acusación.

Agostina Páez volvió a quedar en el centro de la escena al compartir en redes sociales cómo transitó su arresto domiciliario en Río de Janeiro, donde permaneció más de dos meses en el marco de una causa por injuria racial.

A través de videos, la joven mostró la intimidad de sus días bajo custodia, con una tobillera electrónica y fuertes dificultades emocionales. En uno de sus descargos, marcó la diferencia entre estar detenida y su situación: “En realidad, retenida, porque no estoy presa, no estoy en una cárcel, pero tengo una tobillera electrónica que parece un teléfono de tan grande”.

Sin embargo, dejó en claro el impacto psicológico que atravesó: “Este fin de semana para mí ha sido crucial, la he pasado muy mal… mis niveles de ansiedad iban cada vez más altos”.

Páez describió la dificultad de sostenerse emocionalmente en soledad, a pesar del acompañamiento a distancia de su entorno: “Es difícil estar sola, tener que ser yo sola la que se da la fuercita y decirse: ‘Arriba ese velón… levantate de la cama’”.

Contó que, en varios momentos, la angustia fue tan fuerte que afectó incluso sus hábitos básicos: “Tengo días que no como nada o que me tomo mate y nada más”.

Durante el arresto domiciliario, se alojó en un complejo que contaba con servicios como bar interno. En uno de los videos, mostró una de sus salidas dentro del edificio para comer: “Voy a ir así nomás (al bar) con la remera del pijama y un pantalón (…). Me he clavado lentes porque todo el tiempo estoy tan sensible que lloro por todo. Me está pegando muy fuerte estos días. Consecuencias de reacciones. No hay que reaccionar de la forma en que yo he reaccionado. De eso me arrepiento”

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