Nair Aybar denunció que una persona a la que vincula con la Lista Naranja, encabezada por Marcelo Leiva, la agredió en la terminal de ADM de Arroyo Seco. Un certificado médico da cuenta de fracturas en dos costillas. La trabajadora pidió protección urgente.
La trabajadora portuaria Nair Aybar denunció un ataque físico y amenazas de muerte mientras terminaba su jornada laboral en la terminal de ADM, en Arroyo Seco, en el Gran Rosario. Según su presentación, el episodio ocurrió el miércoles 7 de octubre, alrededor de las 23:45, cuando descendía de un barco por una pasarela para registrar su salida.
La denuncia identifica como responsable a Omar González, un compañero de otro turno al que la trabajadora señala como integrante de la Agrupación Lista Naranja, conducida por Marcelo Leiva. Aybar sostuvo que el ataque se produjo después de meses de hostigamiento y amenazas que vincula con la Agrupación Lista Naranja, encabezada por Marcelo Leiva.
El jueves 8 de octubre realizó una denuncia ante el Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe y posteriormente amplió su presentación en un centro de denuncias de Rosario. Allí solicitó medidas de protección, una prohibición de acercamiento y el cese del hostigamiento.
«Me tenés cansado, te voy a matar»: la amenaza que denunció la trabajadora
De acuerdo con el relato incorporado a la denuncia, González le dio un golpe de puño en el pecho y la empujó contra las barandas de la pasarela. Mientras continuaba caminando, le habría dicho: «Me tenés cansado, te voy a matar», para luego ingresar al barco.
«A raíz de ese golpe, yo me quedo helada», relató Aybar en su testimonio. Explicó que comenzó a llorar, le contó lo sucedido a un compañero y regresó a su casa. «No dormí en toda la noche porque tenía miedo», expresó.
La trabajadora contó que volvió a presentarse a trabajar a la mañana siguiente y que al preguntarle al denunciado por qué la había agredido, este la responsabilizó por lo sucedido. Posteriormente, informó del episodio a su encargado.
La constancia médica del Hospital Español de Rosario, fechada el 8 de octubre, da cuenta de fracturas en el segundo y tercer arco costal izquierdo e indica siete días de reposo absoluto. La ampliación de la denuncia también recoge su manifestación sobre las lesiones y el temor a sufrir nuevas agresiones.
La Lista Naranja y el SUPA intervenido: «Hoy estamos con un gremio acéfalo»
Aybar ubicó el origen del hostigamiento en el conflicto posterior a las elecciones del 5 de diciembre en el SUPA Rosario, de cuya Junta Electoral formó parte. Según explicó, la Lista Naranja responsabilizó a quienes integraban ese organismo por no haber obtenido su certificación de autoridades.
La trabajadora sostuvo que, después de las denuncias e impugnaciones vinculadas con aquel proceso, se «desató una ola de violencia terrible». Afirmó que el hostigamiento también alcanzó a otros compañeros y que en su caso las amenazas derivaron ahora en una agresión física.
El señalamiento involucra a un sector que se atribuye la representación sindical en un SUPA Rosario intervenido por la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA). La pertenencia del denunciado a la Lista Naranja y las eventuales responsabilidades de otras personas forman parte de los señalamientos que la trabajadora pide investigar.
Al describir la falta de respaldo que asegura atravesar, Aybar fue contundente: «Hoy estamos con un gremio acéfalo. No tenemos ayuda de nadie». Su cuestionamiento puso en primer plano la ausencia de una representación que, según expresó, garantice protección frente a las amenazas.
«Vivimos con miedo»: pidió garantías para seguir trabajando
En la ampliación de su denuncia, Aybar también manifestó que recibió amenazas contra ella y su hijo. Aseguró que debió mudarse después de que les tomaran fotografías en la calle y señaló que había comunicado reiteradamente la situación a la empresa, desde donde le respondieron que se ocuparían de lo sucedido.
La presentación solicita una prohibición de acercamiento y el cese del hostigamiento tanto en el ámbito laboral como personal. También pide investigar los hechos y adoptar medidas que permitan preservar su integridad física y psicológica, sin nuevas intimidaciones ni represalias.
El reclamo difundido junto con la denuncia exige la intervención de las autoridades laborales y judiciales, así como de los responsables de la seguridad de la terminal. La demanda central es que la trabajadora pueda continuar con sus tareas sin quedar expuesta a nuevos episodios de violencia.
«Hoy tenemos amenazas constantes y no tenemos a alguien que nos represente como tiene que ser. Vivimos con miedo», finalizó Aybar.




