San Isidro:Rechazaron la excarcelación del Crio. Insp. Papa

El Comisario Inspector Raúl Papa, el jefe distrital de San Isidro detenido el viernes pasado acusado de encubrir a una banda que en agosto asaltó a un empresario, seguirá detenido luego de que la Justicia rechazara un pedido de excarcelación. Si bien el delito que se le imputa es excarcelable –el encubrimiento agravado tiene una pena de 1 a 6 años de cárcel-, el Juzgado de Garantías 2 de San Isidro apoyó los argumentos del Fiscal de la causa, Patricio Ferrari, y consideró que al ser Papa un jefe policial, existía riesgo de entorpecimiento de la investigación y decidió dejarlo preso.

De esta manera, el defensor del Comisario Inspector imputado, el abogado Sergio Pistone, apelará la medida ante la Cámara de Garantías de San Isidro, adelantaron las fuentes.

Al igual que en el caso de Papa, también fueron denegados los pedidos de excarcelación para los otros tres nuevos detenidos que tiene la causa: los ex policías Eduardo Vivas y Alejandro Agustín Peyrot, y el presunto entregador, Diego Romero, el novio de la sobrina de la víctima.

Papa fue detenido el viernes último por sus supuestos vínculos con al menos un integrante de una banda que en agosto pasado cometió el resonante asalto en la casa del empresario del juego Jorge Pereyra (70), e inmediatamente el Ministerio de Justicia y Seguridad bonaerense dispuso su pase a disponibilidad.

De las escuchas telefónicas surgió que Papa le avisaba a Vivas todo lo que hacía la DDI y la fiscalía en el marco de la investigación de ese asalto y que, además, aportaba líneas investigativas y sospechosos falsos para desviar la pesquisa.

El jefe policial del cual dependían todas las comisarías de San Isidro se defendió en su indagatoria diciendo que Vivas era “informante” y que no sabía que estaba involucrado en el robo al empresario.

El asalto a Pereyra tuvo ribetes cinematográficos y ocurrió alrededor de la 1 de la madrugada del 5 de agosto pasado en una mansión de Tomkinson al 3300, en San Isidro. Pereyra, dueño de varios bingos del conurbano, volvía de cenar en un stud y cuando ingresaba su Mercedes Benz al garaje de su casa, tres delincuentes irrumpieron detrás de él con fines de robo.

Pese a que el auto de Pereyra era blindado, los ladrones lograron destrozar una de las ventanillas a culatazos y el empresario les entregó un anillo y unos 6.000 pesos en efectivo. El asalto fue observado desde la casa y por circuito interno de video por la esposa de la víctima, quien se asomó por una ventana y efectuó seis balazos con un revólver Magnum .357 del cual es legítima usuaria y portadora.

Los tiros amedrentaron a los asaltantes, que abortaron el robo y corrieron hasta el auto en el que habían llegado, un Mercedes Benz robado. Pero un hijo de Pereyra que también había estado cenando con su padre, se acercó hasta su casa paterna porque tenía una llamada perdida de su madre en su celular y al observar el asalto, embistió con su 4X4 a toda velocidad el auto de los ladrones, dos de los cuales fueron detenidos cerca de allí por personal de Gendarmería.

Los investigadores siempre sospecharon que en el hecho podía haber policías exonerados o en actividad ya que dentro del auto robado se encontraron, además de armas y celulares, chalecos antibala y ropas de la policía bonaerense, una baliza chichón y hasta un equipo de radio capaz de captar la frecuencia policial de la zona.

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