Polémico fallo dejó en libertad a un hombre que abusó de chica de 13 años que concurría a la misma iglesia evangelista

La Cámara del Crimen Nacional sobreseyó a un joven de 21 años porque era novio de la víctima y consideró que la niña «tenía cierto grado de madurez sexual» para consentir el acto. 

En un polémico fallo, la Cámara del Crimen dejó en libertad a un joven de 21 años acusado de abusar de una adolescente de 13, considerando que ambos eran novios y ella «tenía cierto grado de madurez sexual» que le permitió consentir las conductas íntimas.

La causa se inició luego de que la madre de la chica denunció, que el 30 de octubre de 2009, que su hija «no regresó al domicilio familiar desde la escuela a la que concurría». La adolescente volvió un día después, y allí se descubrió que mantenía una relación cuasi platónica con el muchacho.

La joven pasó esa noche en la vía pública junto con su pareja, el joven, y según consta en la causa ambos se conocieron cuando ella «concurría a una iglesia evangélica para colaborar con otros chicos» y él «se ocupaba de la banda de música como manager».

La Sala Séptima de la Cámara, con las firmas de los Jueces Mauro Divito y Rodolfo Pociello Argerich, descartó que la menor hubiera sido sometida por el hombre «aprovechándose aquel de su mayoría de edad y de la inmadurez sexual de la víctima».

«Para que se configure ese delito la víctima debe carecer de experiencia sexual. La inmadurez o inexperiencia sobre la materia es lo que vicia el consentimiento otorgado por aquélla, en el entendimiento de que no ha podido comprender la significación última del acto», evaluó el Juez Divito.

El magistrado se basó en la declaración de la adolescente, quien admitió que «todo salió por mí, nunca me forzó a nada. Obvio que me decía, yo también se lo decía por mensajes, pero en ese momento no me dijo».

Divito entendió que «es posible concluir que el contacto sexual investigado se dio en un contexto de noviazgo en el que la menor contaba con cierta madurez sexual y no se vio forzada».

En tanto, el Juez Pociello Argerich completó que «la actual redacción de la figura (abuso sexual) ha sustituido el concepto de seducción ficta por la real, debiendo entonces demostrarse el aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima».

En disidencia, Juan Cicciaro había propuesto el procesamiento porque «las propias condiciones psicológicas de la menor llevan a concluir en que se verifica la seducción -real, ello es, no presumida- que, como instrumento, desplegó el imputado para conseguir las conductas sexuales referenciadas, respecto de una niña cuya inmadurez sexual ha sido acreditada».

Su posición admitía que «en ningún momento la niña fue forzada para vincularse sexualmente con el joven, aunque sí inducida por mensajes y pedidos».

Son muchos los casos de menores víctimas de abuso en iglesias evangelistas que se han conocido en los últimos tiempos, y varios los fallos polémicos, donde se hace referencia como atenuante o exculpante a las condiciones sociales o a la supuesta experiencia previa sexual de los menores.

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