Pasan los días, los meses, los años y si hay algo que no avanza en el tiempo es la justicia, Pinamar, es un mundo distinto, con sus propias reglas no escritas porque no van a reconocer que en lo que era un pueblo, se transformó en una coqueta ciudad donde hay una casta bien clara de poderosos y otra de simples ciudadanos que son tolerados porque son mano de obra pero para nada son respetados.
Ejemplos de injusticias en Pinamar sobran, hay de los comunes que pocos saben y hay de los que fueron mediáticos pero ni así, tuvieron justicia, como el famoso caso del fotógrafo José Luis Cabezas entre otros, donde los asesinos tenían vínculos con influyentes empresarios y políticos de Pinamar.
Así las cosas, los que se consideran dueños del lugar controlan todo, son dueños o accionistas de los emprendimientos más ambiciosos y lujosos, porque las inauguraciones y festejos tienen que reunir a esa casta, donde foto y abrazo mediante comienzan muchos de los vínculos comerciales.
La degradación de las instituciones es algo ya naturalizado y que al parecer a nadie le importa, desde este medio hemos solicitado información a todos los actores sociales, política, justicia, colegios de profesionales y hasta sindicalistas, todos fingieron sorpresa y evitaron responder lo evidente, ¿por qué el caso de Fausto Maldonado no tiene justicia?.
Los Fiscales que están vinculados a la causa, especialmente el que investiga las responsabilidades en la muerte del joven, lleva años sin avances relevantes, Juan Pablo Calderón, al parecer, tiene serios problemas para entender en las causas donde existe clara evidencia de negligencias e incumplimientos de las medidas de seguridad.
Pero para que esto ocurra y no pase NADA, hay que entender que su superior, el Fiscal General Diego Escoda, quien acumula denuncias graves en su contra, avalan esta conducta que afecta derechos de los ciudadanos, que terminan por no acceder debidamente a la justicia.
Iván Renkine es la cara ridícula de la impunidad, un tipo que con sus gestos, muecas y elocuencia al hablar, pretende vender la imagen de un ganador, cuando lo único que en su vida ha ganado es la lucha a la balanza.
Es indignante, ver la lucha de una madre sola, que con errores y aciertos, se reúsa a dejar en el olvido el pedido de justicia, mientras el impresentable intendente de Pinamar Juan Manuel Ibarguren, acumula heridos y muertos en la construcción por su incompetencia y negligencia criminal, total, al Fiscal Calderón parece que le falta capacidad o huevos para imputarle lo obvio, el incumplimiento en los deberes de funcionario público, entre otros delitos de acción pública.
Este medio no ha dejado de seguir el caso, por cuestiones obvias había que dejar un tiempo prudente para que la justicia trabaje, pero parece que esto no ocurre y que entonces los responsables respiran tranquilos mientras ganan tiempo, tiempo que en la justicia es sinónimo de impunidad.
Dan asco, por negligentes, corruptos y por no tener empatía, ni hablar de los soretes de la UOCRA, desde Gerardo Martínez que se arrastra a negociar la entrega de los trabajadores, hasta los representantes locales que les encanta disfrutar del paisaje mientras pasan por las obras a recolectar sobres sin ser carteros, ¿raro no?
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw



