Cuando el gato no está los ratones están de fiesta dice el viejo refrán y nunca mejor para definir lo que ocurre en la «obra» que nunca tuvo un responsable de la dirección de la obra, luego de pedir informes y denuncias las irregularidades, se pudo saber que el responsable que tenía el cartel de la obra era ajeno a todo lo que ocurría, incluso que la dueña o propietaria incumplió el contrato y usó los datos del profesional de manera ilegal. Donde los albañiles contratados en la propiedad de la calle Tapalqué 1621 de Gerli, Avellaneda, han ido entrando en calor y ya confiados que nadie controla nada, le hacen saber al barrio que llegaron a trabajar, música a alto volumen, gritos innecesarios e insultos entre ellos que se oyen en los domicilios, un lindo despertar para muchos.
Ni la UOCRA, ni el municipio controlan nada y en Avellaneda que dicen ser un gobierno pro trabajador les importa las condiciones en las que trabajan los obreros de la construcción, zapatillas, bermudas, gorritas y dale que va, obvio que quien te contrata de forma irregular y no te cuida, menos te va a controlar.
La cuestión es bien sencilla, una cosa es mano de obra barata para hacer una reforma, una habitación y otra muy distinta es hacer una vivienda multifamiliar, sin responsable de obra y que los obreros trabajen como les quede más cómodo, ¿qué puede fallar?.
Veremos a futuro quienes se llevan el chasco de comprar esta obra dudosa, porque dicen que lo barato es caro, ¿a dónde habrán llevado materiales en varias oportunidades?, pero también es responsabilidad de quien contrata a alguien que trabaja y contrata de forma irregular.
Los vecinos contentos con estos «alegres» albañiles que te musicalizan las mañanas y te hacen sentir estar en la popular de Chacarita, vamos los pibes!!!

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw



