Olivos: Abogado se defiende de robo y mata a uno de los delincuentes

  Un delincuente fue abatido por un letrado al que intentó robarle el auto en Olivos. El profesional no fue detenido porque actuó en legítima defensa.

El malviviente acribillado por el letrado en Olivos era el jefe de una peligrosa banda delictiva y se encontraba prófugo tras una salida transitoria de la Unidad 41 de Campana.

Marcelo David Alfredo Arcuaz Di Giorgio, de 32 años, fue abatido el jueves a la noche por el abogado Aníbal Mariano Lauris, a quien intentó robarle su auto junto a un cómplice en la localidad bonaerense de Olivos.

Los delincuentes interceptaron al letrado en un auto Toyota Elios robado. Arcuaz, apodado «Piquito», era un preso con salidas transitorias que estaba prófugo desde diciembre por no haber vuelto a la Unidad 41 de Campana del Servicio Penitenciario Bonaerense, donde cumplía condena por «robo agravado».

El malviviente estaba preso desde 2012, acusado de ser el jefe la «banda del crónometro» y robar al menos 14 bancos del conurbano bonaerense. «Piquito» fue detenido en una parrilla al paso del barrio Mitre, donde festejaba y repartía con sus cómplices el dinero robado.

Estaba a disposición del Juzgado de Ejecución Penal 1 de San Isidro y tenía una condena por «robo agravado». Arcuaz nació el 1 de abril en 1985 y, según su legajo, tenía fijado domicilio en la calle Francisco Beiró al 3200 de la vecina localidad de Olivos -a unas 35 cuadras de donde murió-, y era padre de cuatro hijas.

«Piquito» fue abatido por Lauris, quien se defendió del robo de su BMW con su revólver calibre 38 marca Colt, del que es legítimo usuario. El fiscal decidió no detener al abogado por considerar que actuó en legítima defensa.

El hecho ocurrió alrededor de las 21:30 en la calle Italia al 1600 de la mencionada localidad del norte del conurbano bonaerense, cuando el abogado, de 46 años, salía de la sede del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines.

El abogado ya había subido a su automóvil marca BMW cuando fue interceptado con fines de robo por un auto. Los ladrones lo amenazaron con un arma de fuego. El letrado extrajo un revólver calibre 38 marca Colt, del que es legítimo usuario, y se tiroteó con los delincuentes. Uno de los asaltantes cayó muerto en el lugar, mientras que el otro llegó a huir corriendo y dejó abandonado el Toyota con el que habían llegado.

 

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