Morón: Una joven empleada denunció a su jefe por abuso y dio detalles del ataque: “Si lo abrís, tenés premio”

Agostina asegura que su empleador la manoseó y amenazó: “La próxima no zafás”. Ocurrió en una reconocida panadería de zona oeste.

Como todos los días, una joven se dirigió a su trabajo, una reconocida panadería de zona oeste, pero a las pocas horas todo se volvió una escena de terror. Su empleador la llamó para que lo ayude a abrir una puerta, la hizo ingresar a su oficina y allí dentro la manoseó y amenazó: “La próxima no zafás”.

Todo ocurrió en la tarde del sábado 16 de julio en la panadería “La Española” de Castelar, que también tiene una sucursal en la localidad bonaerense de Ituzaingó.

“Yo a ese lugar no vuelvo”, aseguró la víctima al portal Primer Plano Online. Agostina Signorelli, junto a su abogado Marcos Miguel, realizó la denuncia en la comisaría de la Mujer y la Familia de Morón tras lo ocurrido en el local.

En marzo consiguió empleo en el negocio, una empresa familia que desde el fallecimiento de uno de sus fundadores quedó a cargo de su yerno Adolfo Sambán y de sus hijos.

El pasado sábado, la joven trabajaba en la sucursal de la calle Santa Rosa al 1500, donde habitualmente se desempeñaba, pero antes de retirarse al mediodía, le comunicaron que por la tarde tenía que dirigirse al local de Carlos Casares, en Castelar.

“Estaba tomando el pedido de un cliente y se acerca Adolfo buscando algo. Le pregunté si lo podía ayudar y me dijo que sí, que necesitaba a alguien flaquito que lo ayude”, detalló la joven y agregó: “Me llevó para un lugar que está por atrás de la panadería, donde hay un hueco entre una pared y una escalera, y me dijo ‘me tenés que abrir esa puerta y si la abrís tenés un premio’”. Esa puerta da a una escalera que dirige a su oficina. Agostina consiguió abrirla y Sambán le aseguró que iba a “tener un premio”.

La víctima ingresó a la oficina y una vez allí, el hombre tomó un caramelo y se lo puso en la boca. “Dejó la mitad afuera, se acercó a mí y me lo quiso dar con la boca, pero yo le dije que no”, contó Signorelli, “sinceramente no sabía qué hacer, se me acerca y con la mano derecha me manosea la cola. Me alejé y me dijo ‘la próxima no zafás’”.

Tras esa situación, la empleada volvió a su lugar de trabajo, pero le avisó a una compañera que iba al baño. Ahí se encerró a llorar y le mandó un mensaje al novio para pedirle que la vaya a buscar, pero luego, un poco más calmada, se retractó. Espero dos horas y se volvió a cruzar al agresor, pero trató de alejarse de él. “No quería ni que se me acercara”.

“Me arruinó la vida porque me quedé sin trabajo, no sé cómo voy a conseguir otro, estuve internada por un ataque de ansiedad”, manifestó la víctima y agregó que a su relato se sumaron los de otras mujeres que aseguraron pasar por situaciones similares.

“Esta situación la pone en circunstancias de no poder cumplir con sus obligaciones porque consideramos que las garantías de seguridad que debe tener no se cumplen”, describió el abogado.

Tras la denuncia por abuso, uno de los hijos del agresor llamó a la víctima, le aseguró que él “elige creerle a su papá” y luego esa tajante respuesta colgó el teléfono. “A los 40 minutos me volvió a llamar para charlar y le dije que no había nada que hablar”, sostuvo.

Previamente, otro de los hijos se había contactado con ella y le había dicho que “no podía creerlo”. Sin embargo, pese al supuesto asombro, le dijo que haga la denuncia si consideraba que debía hacerla, pero “que antes de un escrache social pensara que podía perjudicar a las 50 familias que trabajan en la empresa”.

El expediente quedó caratulado como abuso sexual simple se tramita en la Fiscalía N° 8 de Morón a cargo del fiscal Fernando Siquier, que ya ordenó tomar los primeros testimonios, que se notifique al imputado de la causa y se avance con las pericias psicológicas a la denunciante.

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