Mendoza: Denunció que un policía la detuvo y la obligó a practicarle sexo oral

La mujer, de 23 años, contó que fue aprehendida porque no tenía documentos. Ahí el efectivo, en vez de llevarla a un patrullero para ir hasta la comisaría, se dirigió a una casa abandonada y abusó de ella.

Una joven de 23 años denunció haber sido abusada sexualmente por un policía que la obligó a practicarle sexo oral tras detenerla en la ciudad mendocina de Godoy Cruz por averiguación de antecedentes.

La víctima denunció que el policía la interceptó en Godoy Cruz y, tras aprehenderla, la llevó caminando hasta Dorrego y la atacó en una casa abandonada.

Según publicó el diario Uno de Mendoza, luego del sometimiento, la desesperada chica se trepó a una medianera y pidió ayuda a unas mujeres vecinas.

Los investigadores encontraron los cordones con los que el presunto efectivo la maniató para concretar el abuso.

Habría también un testigo que dijo haber visto a la joven caminando con un efectivo.

El hecho sucedió el jueves a la noche, aunque recién trascendió hoy, cuando la muchacha y su hermano –un menor de 16 años– caminaban por Barraquero y Belgrano de Godoy Cruz, detrás del
casino provincial.

En esa esquina, se toparon con un supuesto policía -estaba vestido con el uniforme oficial y llevaba un arma igual a la que usa la fuerza-, quien en principio los pasó caminando y luego se volvió para pedirles documentos.

Según el relato de la joven y de su hermano, ante el requerimiento del efectivo, sólo su hermano pudo mostrar su DNI, ya que ella no lo llevaba.

Esa situación hizo que el policía decidiera aprehenderla por averiguación de antecedentes, diciéndole que debía acompañarlo hasta un móvil policial que estaba apostado en la esquina de Brasil y Costanera, a unas pocas cuadras de allí.

Sin nada que esconder, la joven accedió a acompañar al policía, pero cuando iban llegando al lugar en que estaría el móvil descubrieron que el auto no estaba allí.

Siempre siguiendo los dichos de la víctima, ante la misteriosa desaparición del móvil, el uniformado le dijo que deberían caminar «hasta la Comisaría Décima, que queda cerca de la Comisaría 25».

El desconocimiento de la ubicación de esas dependencias policiales (la Comisaría Décima funciona frente a la plaza de Maipú) hizo que la chica continuara caminando con el supuesto policía, sin sospechar su espantoso destino.

Aparentemente, cuando caminaban por calle Sobremonte de Dorrego, Guaymallén, el efectivo habría obligado a la joven a entrar en una casa abandonada y allí, luego de amenazarla y maniatarla con sus propios cordones, la obligó a que le practicara sexo oral.

Sin chances de escapar de su agresor y sus amenazas, la joven soportó el abuso y vio cómo el hombre volvía a vestirse y escapaba tranquilamente de esa vivienda.

Apenas el uniformado se fue, la desesperada joven se trepó a una enorme medianera y, tras caer a una casa contigua, gritó pidiendo ayuda.

Su estado nervioso asustó a las moradoras de esa casa, quienes prefirieron no abrirle y sí avisaron a la policía.

Según contaron esas mujeres, pese a que ellas no accedieron a su pedido, la enloquecida muchacha rompió un vidrio de una entrada alternativa y se refugió en la casa.

El diario Uno consignó que cuando la policía llegó hasta la vivienda y entrevistaron a la desconsolada chica, comprendieron qué era lo que había ocurrido.

Más tarde, esos mismos efectivos dieron con el hermano de la joven atacada, quien dio un relato exactamente igual al de la chica e hizo el mismo identikit del agresor.

Recorriendo la zona, los investigadores también dieron con otro policía que dijo haber visto a la chica que caminaba con otro efectivo, en aparente condición de detenida.

Ahora, los investigadores de Guaymallén a cargo del fiscal Diego Lusverti, esperan las pericias psicológicas a las que se somete a este tipo de víctimas y también poder identificar al presunto efectivo abusador o saber si estaba disfrazado de policía.

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