La inseguridad volvió a golpear con brutalidad en Lanús. En la madrugada del 26 de enero, alrededor de las 2 de la mañana, un joven de 18 años, identificado como Tomás, murió tras ser víctima de un violento intento de robo en Villa Caraza.
Según la reconstrucción del hecho, Tomás circulaba en su moto y con casco puesto cuando fue interceptado por otro sujeto que también se desplazaba en una motocicleta. Lo que comenzó como un intento de robo se transformó en una persecución, hasta que en un momento clave el agresor pateó la moto de la víctima, provocando su caída. Tomás se desestabilizó, impactó violentamente contra un poste y murió en el acto.
El hecho ocurrió en la intersección de Vicente Maza y Bernardino Rivadavia, en Villa Caraza. En un primer momento, la causa fue caratulada como “muerte por accidente”, ya que la autopsia confirmó que no presentaba heridas de arma de fuego y que el fallecimiento se produjo por el impacto.
Sin embargo, el avance de la investigación cambió el eje del caso: videos de cámaras de seguridad de viviendas de la zona confirmaron que existió una persecución previa y que Tomás fue desestabilizado de forma intencional para robarle la moto. La causa dejó de ser un simple “accidente” y pasó a evidenciar un hecho delictivo con resultado fatal.
La investigación se encuentra en trámite en la Comisaría 5ª de Lanús, mientras la familia y los amigos de Tomás exigen justicia y el esclarecimiento total del crimen.
Una vez más, la violencia del delito en el conurbano deja una víctima joven, una familia destruida y un barrio marcado por la tragedia. En Lanús, la inseguridad ya no es una estadística: tiene nombre, edad y una historia truncada.



