La inseguridad no tiene límites en Lanús, ya lo hemos advertido, pero el intendente Julián Álvarez parece no importarle los reclamos vecinales ni las estadísticas criminales reales y por el contrario sigue avalando a un funcionario inútil que es su secretario de seguridad.
Tan es así, que ya muchos hablan de complicidad con el delito, porque no se entienden los motivos por los cuáles no se remueve al funcionario y se comienza un plan de seguridad real y eficiente. Los que hoy integran el gabinete de gobierno no tienen ni idea y mucho menos compromiso por hacer que algo cambie, especialmente con el tema del narcotráfico que es el origen de todos los males, robos, violencia, homicidios.
Una violenta disputa entre transas terminó con médicos, enfermeros y policías violentados y amenazados en un centro de salud, y un bandido angelado.
Todo inició en el cruce entre bandas, una de ellas denominada “Los Vinchucas”, y siguió en un enfrentamiento a balazos que resultó con un hombre de 22 años herido de un disparo en el tórax.
Agónico, los familiares del delincuente trasladaron al caco malherido al centro de salud municipal ubicado en Potosí y Emilio Castro, lugar en el que obligaron con agresiones y golpes a los médicos a atender al herido de manera urgente.
Ante la necesidad de un traslado, los allegados del sujeto encabezados por el padre amenazaron a ambulancistas y, golpearon al equipo médico municipal para obligar a un traslado del herido a un centro hospitalario. En el lugar, personal policial y de la Secretaría de Seguridad del Municipio de Lanús no actuaban ante la violencia extrema.
De nada sirvieron las amenazas. Cuando el caco llegó al hospital Evita, resultó óbito.
En el caso tomó intervención la UFI 7 de Avellaneda Lanús que caratuló el hecho como Homicidio, hecho por el cual no hay detenidos.



