Un automovilista se sacó con un agente de tránsito. Fue después de ser retenido frente a la residencia oficial del gobernador Axel Kicillof, situada en 5 entre 51 y 53.
Al realizarle la prueba para saber si estaba bebido, la pipeta casi se prende fuego: arrojó 1,35 gramos/litro de alcohol en sangre.
Enseguida, el ofuscado conductor lanzó una frase fuera de lugar hacia el inspector: «Lo haría picadillo y fatay».



