Una vez más, los hermanos Milei, demuestran que están viviendo el sueño de los «nuevos ricos» donde hacen uso y abuso de sus cargos, para gozar de privilegios que nos muestran ante el mundo como un país bananero.
Lejanos de los argentinos, solo a estos impresentables de la política se les puede ocurrir en el medio del escándalo por los actos de corrupción cometidos por Manuel Adorni, quien lejos de pedir disculpas dió vuelta las cosas y ofendido pidió a periodistas que le pidan perdón, mientras se le descubren bienes no declarados, le saltan pruebas truchas y hasta las ancianas que supuestamente le prestaron 200 mil dólares sin intereses, Karina Milei tuvo su banda al estilo mariachi que le tocaron canciones del grupo ABBA.
La reunión semanal de la mesa política se extendió más de lo usual, hasta pasadas las cinco de la tarde. En una Casa Rosada ya semi-vacía, con empleados y policías enfilando hacia la salida vestidos de civil, la banda del regimiento de Granaderos apareció en pleno Patio de las Palmeras.
El cierre intempestivo de todos los accesos, por parte de la Casa Militar, hacía presagiar algo importante, aunque el presidente Javier Milei había dejado la casa pasado el mediodía, luego de la reunión con el embajador norteamericano Peter Lamelas.
De repente, fue una Karina Milei maquillada y muy sonriente quien se ubicó frente a la banda musical, dispuesta a asistir al festejo que le prepararon sus colaboradores, al que se sumaron dirigentes de su confianza que habían participado de la reunión, Martín y Eduardo “Lule” Menem, Diego Santilli y Pilar Ramírez, que llegó especialmente para el homenaje musical, a cuento del cumpleaños número 53 de El Jefe.
Formada como para un acto oficial, la banda tocó la Avenida de las Camelias, para luego quedar inmersa en el mundo de uno de los grupos favoritos de Karina Milei: el cuarteto sueco ABBA. Mamma Mía, Dancing Queen y Chiquitita fueron los hits de los ochenta, que la homenajeada siguió con sus pies haciendo ritmo, ante la sonrisa cómplice de sus acompañantes.
Fue el propio Javier Milei el que se cansó de afirmar que venía a terminar con los privilegios de la política y desde que asumió, tanto él como su hermana no han dejado de viajar por el mundo para participar de reuniones o premios ignotos con el avión presidencial, el mismo que había prometido vender y que aseguraba que no lo necesitaba porque iba a viajar en vuelo de línea como cualquiera.
No solo mintió en terminar con la casta, sino que se rodeó de ella y con los representantes de la casta, se dedicaron a hacer negocios incompatibles con la función y hasta participar de una estafa o pedidos de coimas.
De ninguna manera posible en el mundo una secretaria tiene los beneficios y privilegios de Karina Milei que incluso exceden a los de una primera dama porque Karina es la que cogobierna con su hermano y es la que suele tomar la mayoría de las decisiones.



