La detención de la médica de Gendarmería Nacional, Ivana Portal, con más de 66 kilos de cocaína ocultos en un doble fondo de su vehículo volvió a encender las alarmas sobre posibles vínculos entre integrantes de las fuerzas de seguridad y el narcotráfico en el norte argentino.
El caso causó conmoción porque involucra a una integrante de una de las fuerzas encargadas de combatir el tráfico de drogas en las zonas fronterizas más calientes del país.
La investigación se inició tras un intento de robo del cargamento en Joaquín V. González y derivó en el hallazgo de la droga escondida en una Renault Duster.
Sin embargo, el hecho no sería aislado. En los últimos años, varios efectivos de Gendarmería quedaron involucrados en causas por narcotráfico, incluyendo secuestros de cientos de kilos de cocaína y condenas a miembros de la propia fuerza.
Desde el histórico caso del Comandante Jorge Dubiel, condenado por integrar una organización narco, hasta recientes investigaciones que involucran a gendarmes activos, ex efectivos y aspirantes, las sospechas sobre la infiltración del narcotráfico en organismos de seguridad vuelven a quedar bajo la lupa.
La causa también reabre el debate sobre los controles internos, la corrupción y la vulnerabilidad de las fuerzas que operan en una de las principales rutas del narcotráfico del país.
Pero no menos cierto es que para que los hechos vinculados al narcotráfico se desarrollen sin problemas, se necesita de una protección política y judicial, de la que pocos hablan, incluso algunos medios han tildado a la médica de «narco» cundo la realidad es que actúo como una «mula» que es transportar la droga.
La Sala I de revisión de la provincia de Salta ha ratificado la prisión preventiva de Ivana Portal, quien se desempeñaba como médica en Gendarmería Nacional, junto a tres cómplices, acusados de transportar 66 kilos de cocaína.
Este incidente se produjo en la ciudad de Rosario de la Frontera y estuvo marcado por disparos durante un intento de robo, lo que ha generado gran preocupación en la comunidad local.
El Ministerio Público Fiscal ha calificado este caso como de especial gravedad, ya que es la primera vez que se vincula a una integrante de Gendarmería con un delito de narcotráfico en la jurisdicción.
La investigación, que tiene un plazo de 70 días, ha incluido diversas medidas de prueba, así como el levantamiento del secreto bancario de los imputados, lo que podría revelar más detalles sobre su implicación en el tráfico de drogas.
Ivana Portal fue imputada por transporte agravado de estupefacientes debido a su condición de integrante de una fuerza de seguridad, mientras que su cómplice, Delia Yolanda Tame, una cosmetóloga, enfrenta cargos similares.
Un comerciante salteño, que se encontraba con ellas, fue imputado por tentativa de homicidio y por confabulación para el tráfico de drogas, aumentando la gravedad de los cargos presentados.
Los hechos comenzaron el pasado domingo, cuando una vecina alertó a la policía sobre dudas de auxilio de dos mujeres, quienes afirmaron que eran perseguidas y atacadas a tiros por otros vehículos en la ruta nacional 34.
Durante la inspección del vehículo, las autoridades descubrieron un duble fondo en el baúl de un automóvil Renault Duster, donde se hallaron 64 paquetes de cocaína que pesaban un total de 66 kilos, consolidando el caso como uno de los más significativos en la lucha contra el narcotráfico en la región.
Ivana Georgina Portal (40), primer alférez y médica de terapia intensiva del hospital de Tartagal, fue imputada por el delito de transporte de estupefacientes, agravado por su condición de ser integrante de una fuerza de seguridad
Delia Yolanda Tame (35), cosmetóloga, fue imputada por el delito de transporte de estupefacientes y José Alfredo Troichuque (37), alias «Xuxa», señalado como el autor de una balacera, fue imputado por por el delito de tentativa de homicidio, en concurso real con confabulación para traficar estupefacientes.
Portal, Tame y Troichuque seguirán detenidos mientras avanza una investigación que intenta reconstruir cómo y para quién se movían más de 66 kilos de cocaína acondicionados en paquetes amarillos que tenían dibujos de un cocodrilo, transportados en el doble fondo de una Duster marrón en la que viajaban las mujeres.







