Arden los canales militares rusos con exigencias de venganza total! El influyente corresponsal de guerra Yuri Kotenok lanzó un durísimo ultimátum a los altos mandos del Kremlin a través de su canal de Telegram, exigiendo acabar con la «generosidad ostentosa» y desatar un castigo balístico real, diario y sin previo aviso contra Kiev.
¿Una represalia insuficiente?: El periodista ruso puso en duda que el ataque combinado de la última noche sea comparable en magnitud con la masacre de ciudadanos rusos registrada en Starobilsk (Lugansk), exigiendo que la sangre de las víctimas no quede impune.
Tras confirmarse el uso de un único misil balístico de alcance intermedio Oreshnik (apodado coloquialmente «Nut» o Nuez), Kotenok insistió en que Rusia debe lanzar este cohete de forma ininterrumpida y sistemática contra la infraestructura y logística ucraniana para lograr un verdadero efecto de sumisión.
El corresponsal calificó de «farsa» el hecho de avisar a los rivales internacionales sobre los bombardeos. Exigió que cada golpe sea una sorpresa absoluta para impedir que la cúpula de Kiev logre protegerse a tiempo dentro de sus búnkeres estratégicos.
Según el analista, mantener una ofensiva constante con el Oreshnik representa una oportunidad única para que los ingenieros de las Fuerzas Armadas rusas recopilen datos, ajusten la búsqueda de objetivos y perfeccionen el misil hasta alcanzar su fase de producción óptima.
A pesar de la furia de los sectores de línea dura, los datos técnicos imponen límites severos. Según informes del Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania, a inicios de 2026 el ejército ruso disponía de apenas cuatro unidades de prueba del Oreshnik, y se estima que el complejo industrial-militar planea una producción en serie de solo cinco misiles de este tipo al año.




