Detuvieron por estafador a denunciante del Ejército

  El operativo se concretó en mayo y la justicia lo mantuvo en reserva.

Las autoridades policiales lograron detener en un barrio privado de la localidad bonaerense de Bella Vista, en el partido de San Miguel, a un hombre de 52 años, quien figura como acusado de haber estafado a dos personas en el sur del Gran Buenos Aires.

El operativo se realizó en mayo pasado, aunque la Justicia lo mantuvo en reserva porque la causa pasaría a engrosar una mucho mayor: el individuo aparece involucrado en el expediente en el que se investigan graves manejos irregulares dentro de la Contaduría General del Ejército Argentino, que, tal como curiosamente denunció este sujeto que ahora permanece apresado, habría desviado fondos para, entre otras actividades, pagar los salarios de abogados destinados a defender a diversos militares, involucrados en delitos de lesa humanidad.

Una imagen que fue captada por una cámara de vigilancia compromete al sospechoso, ya que se lo vería en compañía de un general y con una bolsa de nailon, en cuyo interior habría una importante cifra de dinero. Al respecto, los voceros de los tribunales de Lomas de Zamora afirmaron que dicho individuo, identificado como Pablo Guillermo Pildaín, fue capturado por los pesquisas policiales de la Dirección Departamental de Investigaciones de Avellaneda-Lanús como saldo de un procedimiento realizado en el selecto barrio privado Los Berros, situado en Mayor Irusta al 2900, en Bella Vista, en un procedimiento que estuvo supervisado por el doctor Pablo Rossi, fiscal de la Unidad Funcional Nº 8 del citado departamento judicial.

El operativo se llevó a cabo el 22 de mayo pasado, aunque trascendió en las últimas horas porque la Justicia lo mantuvo en estricta reserva.

Elementos incautados

Pildaín abonaba un alquiler mensual de 40.000 pesos por su vivienda en el lujoso predio. En el interior de este inmueble, los servidores públicos incautaron un Chevrolet Astra adulterado (que había sido armado con autopartes de tres rodados de igual marca), varias armas sin la documentación (algunas con miras telescópicas) y más de 200 municiones de calibres 38, 22 largo y 9 milímetros.

El individuo ya fue procesado por “Estafas reiteradas”, al ser acusado de haber defraudado a dos personas integrantes de fuerzas de seguridad, a quienes les habría solicitado 120.000 y 80.000 dólares (las sumas aparentemente se colocaban en mesas de dinero y luego Pildaín les pagaba a sus clientes los respectivos intereses).

De acuerdo con lo manifestado por los informantes, la causa sería remitida al juez federal Marcelo Martínez de Giorgi, quien investiga las supuestas irregularidades en las que se sospecha incurrió la Contaduría General del Ejército.

En el allanamiento, los policías hallaron computadoras e imágenes captadas por una cámara de seguridad instalada en la vivienda del sospechoso, en las que se observaría a Pildaín en una reunión en el sector del comedor, con un general, y en las que se advierte una bolsa de nailon blanca, del tamaño de una caja de vino, en cuyo interior habría una importante suma de dinero.

Curiosamente, Pildaín fue la persona que este año radicó la denuncia, que dio inicio a las diligencias. Por su parte, el general Diego Luis Suñer, jefe del Ejército, rechazó que la fuerza castrense haya abonado los sueldos de los abogados de los condenados por delitos de lesa humanidad y dijo que, si se desvió dinero de la Contaduría General de la institución, es un delito que debe ser investigado y castigado.

Martínez de Giorgi considera a Pildaín como una pieza clave de la maniobra, que habría ocurrido entre 2012 y 2016. El Ejército se presentó como querellante en la causa, que tiene el número 1402/17.

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