Casi 500 pungas aterrorizan a los pasajeros del subte

pungas-subteAdemás de apretados, los usuarios viajan con constante temor por el accionar de los ladrones. Ante la inacción policial y de las autoridades, los escrachan con fotos y videos en Internet. Piden medidas urgentes.

El miércoles, pasadas las 16:00 hs., una formación del  subte de la Línea D se detuvo en la estación Plaza Italia. Los coches  estaban llenos de gente. De pronto se escuchó la voz del motorman por  los parlantes: «Atención, por favor. Se les recomienda cuidar sus  pertenencias por presencia de pungas vomitadores». El alerta se  relaciona a una modalidad con ladrones que literalmente vomitan en pleno viaje, y aprovechando la conmoción entre las personas proceden a robar  teléfonos, carteras, billeteras y cadenas, entre otros elementos de  valor. Se calcula que actualmente hay más de 400 pungas que «trabajan»  en las seis líneas subterráneas.

Así lo denunció un grupo de usuarios, quienes difunden la actividad de los delincuentes en las redes sociales,  básicamente por Facebook y Twitter, bajo la denominación «Pungas en el  subte». Además de tener un registro contabilizado de los malvivientes,  se realizan «escraches» con las fotografías o videos de los sujetos,  muchas veces cuando llevan a cabo los ilícitos.

A partir de que la Ciudad de Buenos Aires se  hizo responsable del manejo del subterráneo porteño, los usuarios  organizados enviaron cartas a las autoridades ejecutivas. «Ningún  funcionario nos llamó hasta el momento, ni siquiera de manera  espontánea», señalaron en un mensaje, precisando que «no se soluciona lo que no se quiere solucionar».

Entre las cuestiones que proponen los  indignados usuarios, insisten con difundir los rostros de los pungas en  los televisores colocados en los andenes, para prevenir estos hechos.  Asimismo, discuten realizar una movilización entre pasajeros para  visibilizar aún más la problemática, que no es nueva, pero que continúa  provocando innumerables percances.

El trabajo cotidiano también incluye marcar  las modalidades y zonas. Así, se sabe que hay bandas que actúan en las  escaleras, otras en los andenes y finalmente aquellas que operan dentro  de los vagones. Cada una tiene particularidades. Uno de estos grupos,  que los denunciantes identifican como «Los Gordos», realizan los atracos cerca de las puertas, cuando se generan amontonamientos.

Los pungas vomitadores están ganando espacio  dentro del esquema de robos bajo tierra. En ese sentido, se determinó  que un integrante del grupo simula estar descompuesto y en medio del  viaje devuelve delante de todos, incluso manchando la ropa de los  pasajeros. Por supuesto, la situación genera asco y conmoción, que es  aprovechada por compinches para arrasar con todo lo que pueden.

«Hay que cortar la cadena corrupta, la  connivencia con la policía. Los robos realizados por pungas se  convirtieron en una caja», denuncian los pasajeros de subterráneos.  Incluso, cuentan que hay sospechosas reuniones en determinadas  estaciones, en días establecidos, que ellos mencionan como «jornadas de  pago de coimas». En esas jornadas, cuentan, vale todo.

Para salir de esta situación se exige que «se sumen policías vestidos de civil, que pasen desapercibidos para los  ladrones». También se recomienda a los usuarios que «aprieten sus  pertenencias, las carteras y los celulares», mientras piden que «se  acerquen a los turistas, para avisarles que estén prevenidos».

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