Campana:Hallaron el cuerpo del joven secuestrado en Pilar

La Policía encontró el cadáver de Matías Berardi en la Ruta 6 a la altura de Campana. Los secuestradores habían dejado de comunicarse con la familia desde ayer. El cuerpo tiene tres tiros en la espalda. El jefe de la Bonaerense, Juan Carlos Paggi, y el ministro de Seguridad, Ricardo Casal, están en el lugar.

Un joven de 17 años que había sido secuestrado con fines extorsivos a principios de semana en el partido bonaerense de Pilar fue hallado hoy asesinado a balazos en un descampado de la localidad de Campana.

La víctima, identificada por la policía como Matías Berardi, había sido secuestrado de madrugada en el cruce de la ruta 6 y Panamericana, en el partido de Pilar.

Posteriormente, la familia había recibido al menos cuatro llamados telefónicos desde el celular del joven en los que los captores reclamaban el pago de un rescate para liberarlo sano y salvo.

La Policía halló esta tarde el cuerpo del muchacho tirado en un terreno a metros de la ruta 6, a la altura del kilómetro 200, en la localidad bonaerense de Campana.

Según las primeras informaciones, el joven era hijo de un veterinario que viven en la zona de Maschwitz, localidad bonaerense del partido de Escobar.

Efectivos de la Policía hallaron durante la tarde el cuerpo del muchacho con al menos tres disparos en su cuerpo tirado en un terreno a metros de la ruta 6, a la altura del kilómetro 200, en la localidad bonaerense de Campana.

Según fuentes policiales, el chico había ido a bailar el domingo por la noche a un conocido boliche de la Costanera porteña para celebrar con sus amigos en una fiesta de egresados.

La última noticia que se tuvo de él fue que a las 5:30 de la madrugada del lunes en la ruta 26 y Panamericana, esperaba tomar un colectivo para regresar a su casa.

Unos cuarenta minutos después, el padre del joven escuchó la voz de su hijo que llorando le decía que había sido secuestrado por una banda.

A partir de ese momento, los secuestradores fueron quienes se comunicaron con los familiares, siempre a través del teléfono celular de la víctima.

En un principio, la cifra solicitada por los secuestradores arrancó con mil pesos y fueron subiendo la suma hasta llegar a seis mil, indicios que para los investigadores evidenció la inexperiencia de la banda.

Finalmente, los secuestradores dejaron de comunicarse con la familia del joven, el rescate nunca se pudo pagar y todo terminó con un trágico desenlace.

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