Camarista Civil podría ser suspendido por manifestaciones difamatorias a colegas

denuncia-contra-Juez-civilSe trata de Diego Sánchez, de la Cámara Civil. La Corte ya lo multó con el 10% de su sueldo. Ahora podría ser llevado a juicio político por el Consejo de la Magistratura.

Dibujos de brujas y frases difamatorias como «bichos», y «buitres» contra compañeros. La escena podría ser una situación normal de una escuela primaria o secundaria. Lejos de ello, es la forma que eligió un Juez, Diego Sánchez, para manifestar su malestar contra sus colegas camaristas Patricia Barbieri y Ana María Brilla de Serrat. Por esa situación, el Consejo de la Magistratura analizará suspenderlo en los próximos días.

La Corte Suprema de Justicia le aplicó a Sánchez una multa del 10% de su salario por considerar su comportamiento como «falta grave» y lo apartó de varios expedientes el 19 de este mes, en la resolución 3096/2013, que firmaron seis de sus integrantes. Pero el llamado de atención no es nuevo: antes ya se lo había reportado ante el Consejo.
El futuro del Juez de la polémica podría definirse la semana próxima. Así lo exige el senador radical Mario Cimavedilla (UCR), cuando los consejeros sesionen y traten el inicio del proceso para la eventual destitución del Juez federal Daniel Rafecas por su actuación en el caso Ciccone.
Los tres magistrados, que integran la sala D de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, transitan una feroz interna desde hace años. El caso llegó por primera vez en 2011, a través de una denuncia de Sánchez contra Billa de Serrat, cuando pidió al Consejo que le apliquen una prueba psiquiátrica a la Jueza tras calificarla como “problemática, manipuladora, psicópata, autoritaria, envidiosa y chismosa”.
Pero el pleno de la Cámara denunció a Sánchez, y comenzaron a llover las acusaciones contra este último. Además de las difamaciones, al Juez lo denuncian porque «no concurre a los acuerdos», demora expedientes que no pueden avanzar puesto que no está su voto, y firma sentencias con fechas en las que, en realidad, se encontraba fuera del país. Según refleja el sitio Infojus, la sala decidió empezar a dictar los fallos con solo dos de las tres firmas, sin la de Sánchez, para agilizar el trámite.
En abril, el conflicto llegó a un punto cúlmine. Sánchez firmó en un expediente una larga argumentación sobre «el feo graznido de un buitre, un carancho o de algún otro pajarraco, o pajaruco, o pajarote, o pajarón, alimentados de carroña», en referencia a sus compañeros varones de la sala B de la Cámara que respaldaron a las colegas de su sala. Incluso, insertó tres nuevas imágenes al escrito.
Sánchez, sin embargo, asegura que esas denuncias se explican por su decisión de reclamar que el Poder Judicial afronte las supuestas «ilicitudes» cometidas por sus colegas, en vez de «esconder la basura debajo de la alfombra».
En la última reunión realizada por la Comisión de Disciplina y Acusación del Consejo de la Magistratura, el pasado 26 de septiembre, los consejeros, presididos por el senador Marcelo Fuentes, decidieron que en la próxima sesión se traten los “conflictos” en la sala D.
Inclusive, ya existe un dictamen del presidente del organismo, el Juez Mario Fera, que sugiere la suspensión del magistrado y el inicio de juicio político. En simultáneo, aconseja la desestimación de las denuncias contra Brilla de Serrat y Barbieri.
En el fuero Civil ordinario, que integran los camaristas de la discordia, coexisten reclamos desde humedad en un edificio, con demandas por alimentos, divorcios y  daños y perjuicios. Funciona con más de 100 juzgados de primera instancia y 14 salas de la Cámara.

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