
Parece que la comisaría 1ra de Avellaneda tiene serios problemas cuando se designan titulares que no comprenden la responsabilidad de estar a cargo de una dependencia y mucho menos parece importarles instruir al personal policial a su cargo para que eviten subestimar a los ciudadanos y dejar una mala impresión de la policía por algunos que parecen no tener vocación de servicio.
El sábado 14 de febrero, al llegar a la comisaría para acompañar a familiares de una víctima de un delito de instancia privada, al llegar a la comisaría lo primero que me llamó la atención fue que no había una sola luz encendida en el frente y tampoco en el pasillo de ingreso a la comisaría, dándole al lugar un aspecto de abandono, en el interior varias luces apagadas y solo las suficientes como para verse las caras.
Al solicitar por el titular, uno de los policías sonrío y dijo hoy, sábado casi de noche no va a estar el Comisario, una respuesta incorrecta y desubicada, pero entonces pregunté por el Oficial Jefe que lo reemplaza en ausencia, tampoco, me dicen que a cargo de la dependencia está el Oficial de Guardia, un Ayudante, que como es de esperar carece de la experiencia y la jerarquía para llevar adelante ciertas cuestiones policiales.
Ante la exposición del motivo de mi presencia, lo primero que se les ocurre decir es que si es una mujer la víctima vaya a la Comisaría de La Mujer a lo que le respondo que sí tiene lógica, pero que estando identificado el delincuente, la Comisaría de la Mujer se iba a excusar de poder actuar ya que no posee GTO, lo que es el servicio de calle de las comisarías que se supone investigan los delitos vistiendo generalmente de civil para una mejor tarea. Para los que no tienen experiencia, esto lo llaman «degollar» que es inducir al denunciante a que desista de la denuncia en la comisaría enviándolo o a otra dependencia o directamente a la fiscalía.
Estas son las conductas reprochables de algunos policías, que con sus acciones ensucian el trabajo diario de miles de policías que tienen vocación.
El titular de la comisaría es el Comisario Daniel Armando Videla, un oficial que forma parte de la institución policial, desde el 23 de marzo del 2001, y antes de la 1ra de Avellaneda era el jefe de la comisaría 4ta de Avellaneda, en Sarandí, donde no faltaron los reclamos de vecinos por el desempeño del personal policial. La realidad hoy es que en Avellaneda Centro, sigue siendo insegura, no se puede caminar tranquilo ni por la Plaza Alsina que el sábado por la tarde noche estaba con grupo de gente pidiendo dinero, fumando porros a solo 100 metros de la comisaría.
Todos apoyan el trabajo policial y se reconocen limitaciones, lo que no se puede permitir es policías que no tengan vocación y que crean que pueden subestimar a los vecinos diciéndoles cualquier cosa por el hecho de estar en un lugar que no merecen.
Por Marcelo Ricardo Hawrylciw


