{"id":76000,"date":"2018-02-16T10:08:12","date_gmt":"2018-02-16T13:08:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/?p=76000"},"modified":"2018-02-16T10:08:12","modified_gmt":"2018-02-16T13:08:12","slug":"la-democracia-de-google-facebook-y-youtube","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/la-democracia-de-google-facebook-y-youtube\/","title":{"rendered":"\u00bfLa democracia de Google, Facebook y Youtube?"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/facebook-control.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-76001\" src=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/facebook-control-181x300.jpg\" alt=\"\" width=\"181\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/facebook-control-181x300.jpg 181w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/facebook-control.jpg 603w\" sizes=\"auto, (max-width: 181px) 100vw, 181px\" \/><\/a>Si los motores de b\u00fasqueda de internet pueden ser calibrados con sesgos ideol\u00f3gicos, la neutralidad de la red es un deseo pero no una realidad. La pol\u00edtica de las grandes empresas de la red, as\u00ed como su vinculaci\u00f3n con gobiernos y grupos poderosos, no contribuye a la libre elecci\u00f3n de los contenidos digitales por parte de los ciudadanos.<\/p>\n<p>Cuando Mark Zuckerberg decidi\u00f3 ofrecer a las naciones emergentes su internet.org, la rabia no tard\u00f3 en estallar. Como explica acertadamente Daniel Leisegang en \u201cFacebook salvar\u00e1 al mundo\u201d (publicado en espa\u00f1ol por Nueva Sociedad), este proyecto surgido en 2013 ten\u00eda una mascarada humanitaria: permitir el acceso a internet a una enorme cantidad de ciudadanos del Tercer Mundo que a\u00fan est\u00e1n fuera de la aldea global. Por supuesto, la idea era romper las barreras que impiden, por ejemplo, que dos tercios de la poblaci\u00f3n india se puedan unir a Facebook.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de India, el proyecto aspiraba a un total de 100 naciones m\u00e1s. Acusada de violar la neutralidad de la red, Facebook tuvo que cambiarle el nombre: de internet.org pas\u00f3 a llamarse Free Basics y en 2015 debi\u00f3 irse de India debido a la gran cantidad de cr\u00edticas que recibi\u00f3. \u00bfPor qu\u00e9? Porque Facebook no estaba ofreciendo internet a secas, sino que se trataba de una aplicaci\u00f3n para tel\u00e9fonos m\u00f3viles mediante la cual los sectores de menores recursos de ese pa\u00eds pod\u00edan acceder a una versi\u00f3n recortada de internet. La idea, originalmente impulsada con el esp\u00edritu de que \u201cla conectividad es un derecho humano\u201d, termin\u00f3 exhibiendo que lo que se propon\u00eda Zuckerberg es apropiarse de la gigantesca masa de datos de una significativa cantidad de los pobres del mundo (para monetizarlos).<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n decid\u00eda qu\u00e9 servicios est\u00e1n disponibles en la aplicaci\u00f3n? Seg\u00fan Chris Daniels, el vicepresidente de la compa\u00f1\u00eda, la decisi\u00f3n la toman Facebook, el gobierno de cada pa\u00eds y el operador de telecomunicaciones asociado. Con raz\u00f3n, podr\u00edamos afirmar que si \u201cinternet es un derecho humano\u201d, con Free Basics Facebook s\u00f3lo aspira a regular los \u201cderechos humanos recortados\u201d de la mitad de la poblaci\u00f3n mundial (la que no tiene acceso a internet). Estas pol\u00edticas que agrandan la brecha digital poco tienen que envidiarle al modelo de Corea del Norte, donde la mayor\u00eda s\u00f3lo tiene acceso a una modesta intranet local que apenas tiene 28 p\u00e1ginas web disponibles con contenidos fiscalizados por el gobierno de Kim Jong-un (la excepci\u00f3n la constituye, como es obvio, la elite gobernante). Free Basics, que se encuentra en una fase muy embrionaria, sumaba en noviembre de 2016 unos 40 millones de usuarios.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina, Free Basics ya ha sido implementado en tres pa\u00edses (sobre 23 a nivel mundial que se han unido): Colombia, Guatemala y Bolivia, cuya inclusi\u00f3n en este programa pone de relieve la insuficiente discusi\u00f3n de los problemas del monopolio de la informaci\u00f3n en la era digital por parte del populismo continental (o, en este caso, su colaboraci\u00f3n\/subordinaci\u00f3n con esos monopolios).<\/p>\n<p>Free Basics no permite ingresar a Google, el buscador m\u00e1s popular de todo el mundo, sino a Bing (el buscador de la competencia, Microsoft, que posee acciones en Facebook). Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 ocurre con el 49,6% (3.700 millones de personas) que s\u00ed tenemos acceso a internet a secas, sin (aparentes) restricciones, y del que m\u00e1s de 90% somos usuarios de Google? \u00bfPodemos realmente jactarnos de utilizar una internet realmente libre y \u201cneutral\u201d?<br \/>\nEfecto de la manipulaci\u00f3n de los motores de b\u00fasqueda<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u201cEfecto de la manipulaci\u00f3n de los motores de b\u00fasqueda\u201d (SEME, por sus siglas en ingl\u00e9s), fue utilizada en agosto de 2015 por Robert Epstein y Ronald E Robertson, dos acad\u00e9micos estadounidenses que demostraron que se pod\u00eda decantar el voto de 20% o m\u00e1s de indecisos en funci\u00f3n de los resultados que ofreciera Google. En varios art\u00edculos y entrevistas, Epstein se refiere a su estudio y afirma que \u201cen algunos grupos demogr\u00e1ficos, hasta 80% de los votantes\u201d pueden llegar a cambiar sus preferencias electorales seg\u00fan los resultados que ofrece Google. En febrero de 2016, los medios ingleses fueron el terreno de una pol\u00e9mica sobre la injerencia del buscador en las decisiones de los votantes.<\/p>\n<p>Este no es solamente un problema de la democracia occidental. Seg\u00fan la intelectual francesa Barbara Cassin, autora de Googl\u00e9ame: la segunda misi\u00f3n de los Estados Unidos, Google habr\u00eda cedido al gobierno de China perfiles de sus usuarios en ese pa\u00eds, \u201clo que permiti\u00f3 identificar e incluso arrestar a disidentes\u201d. Para ilustrar el sesgo ideol\u00f3gico de los motores de b\u00fasqueda de manera clara, Cassin afirma que \u201csi, en un pa\u00eds que no sea China, uno escribe en el Google \u2018Tiananmen\u2019, obtendr\u00e1 datos sobre la represi\u00f3n a manifestantes en esa plaza de Beijing, en 1989, que dej\u00f3 centenares de muertos; pero, si lo escribe en China, no obtendr\u00e1 m\u00e1s que pac\u00edficas referencias urban\u00edsticas a la plaza\u201d.<\/p>\n<p>Por supuesto, Google no admite que exista este sesgo ideol\u00f3gico impl\u00edcito en su sistema, pero las recientes pol\u00edticas de la empresa para ayudar a \u201ccombatir el terrorismo\u201d en general y a Estado Isl\u00e1mico (EI) en particular exhiben concretamente el modo en que funciona su poder sobre las decisiones de las personas en la actualidad. Es el caso de Jigsaw, un programa piloto de Google basado en su sistema de publicidad personalizada, pero con un objetivo no comercial, sino pol\u00edtico. El plan es localizar usuarios proclives al mensaje de EI y ofrecerles una serie de anuncios espec\u00edficos para ellos, mediante los cuales se los redirige disimuladamente a contenidos que refutan las tesis de EI y que podr\u00edan ayudar a quitarles de la cabeza la idea de unirse al \u201ccalifato\u201d. Pocos podr\u00edan objetar que Google convenza a las personas de rechazar a EI, pero es evidente que esto revela que Google est\u00e1 lejos de ser \u201cneutral\u201d u \u201cobjetivo\u201d y, por el contrario, llama la atenci\u00f3n sobre las posibilidades de manipulaci\u00f3n del usuario.<br \/>\n\u00bfBatalla contra las fake news, o censura 2.0?<\/p>\n<p>Los tiempos han cambiado, y con ellos tambi\u00e9n lo que hallamos en internet. En 2010, al buscar sobre pol\u00edtica en Google, s\u00f3lo 40% de los resultados eran provistos por medios de comunicaci\u00f3n. Ya en 2016 ese porcentaje rozaba el 70%. El 25 de abril de 2017, Google anunci\u00f3 que hab\u00eda implementado cambios en su servicio de b\u00fasqueda para dificultar el acceso de los usuarios a lo que llamaron informaci\u00f3n de \u201cbaja calidad\u201d como \u201cteor\u00edas de conspiraci\u00f3n\u201d y \u201cnoticias falsas\u201d (fake news). Facebook aplic\u00f3 una pol\u00edtica similar.<\/p>\n<p>Google asegur\u00f3 que el prop\u00f3sito central del cambio en su algoritmo de b\u00fasqueda era proporcionar un mayor control en la identificaci\u00f3n de contenido considerado objetable. Ben Gomes, a t\u00edtulo de la compa\u00f1\u00eda, declar\u00f3 que hab\u00eda \u201cmejorado nuestros m\u00e9todos de evaluaci\u00f3n e hizo actualizaciones algor\u00edtmicas\u201d para \u201chacer emerger contenido m\u00e1s autorizado\u201d. Google continu\u00f3: \u201cactualizamos nuestras directrices para evaluar la calidad de b\u00fasqueda para proporcionar ejemplos m\u00e1s detallados de p\u00e1ginas web de baja calidad para que los evaluadores marquen adecuadamente\u201d. Estos moderadores tienen instrucciones de marcar \u201cexperiencias molestas para el usuario\u201d, incluidas p\u00e1ginas que presentan \u201cteor\u00edas de conspiraci\u00f3n\u201d. Seg\u00fan Google, estos cambios rigen a menos que \u201cla consulta indique claramente que el usuario est\u00e1 buscando un punto de vista alternativo\u201d.<\/p>\n<p>Desde que Google implement\u00f3 los cambios en su motor de b\u00fasqueda, menos personas han accedido a sitios de noticias de izquierda, progresistas, u opositoras a la guerra. Con base en la informaci\u00f3n disponible en an\u00e1lisis de Alexa, algunos de los sitios que han experimentado bajas en el ranking incluyen WikiLeaks, Truthout, Alternet, Counterpunch, Global Research, Consortium News, WSWS, la American Civil Liberties Union y hasta Amnist\u00eda Internacional. Tambi\u00e9n en el caso de Facebook, el editor de KRIK, un medio independiente serbio, public\u00f3 sus quejas en el peri\u00f3dico The New York Times, explicando c\u00f3mo ciertos cambios que se hab\u00edan hecho para combatir (aparentemente) las fake news los perjudicaron seriamente.<\/p>\n<p>Llamativamente, poco antes de esa decisi\u00f3n de Google, The Washington Post hab\u00eda publicado un art\u00edculo, \u201cLos esfuerzos de propaganda rusos ayudaron a difundir noticias falsas durante las elecciones\u201d. All\u00ed se citaba a un grupo an\u00f3nimo conocido como PropOrNot, que compil\u00f3 una lista de sitios de noticias falsas difundiendo \u201cpropaganda rusa\u201d. El 7 de abril de 2017, Bloomberg News inform\u00f3 que Google estaba trabajando directamente con The Washington Post para \u201cverificar\u201d los art\u00edculos y eliminar las fake news. Esto fue seguido por la nueva metodolog\u00eda de b\u00fasqueda de Google: de los 17 sitios declarados \u201cnoticias falsas\u201d por la lista negra de The Washington Post, 14 cayeron en su clasificaci\u00f3n mundial. La disminuci\u00f3n promedio del alcance global de todos estos sitios es de 25%, y algunos sitios lo vieron caer hasta 60%. La sospecha de que Google se haya aliado con medios tradicionales potentes para discriminar a medios alternativos e independientes cobra fuerza al hilar estos hechos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de su propio buscador, Google posee el control de Youtube, empresa que compr\u00f3 en 2006 (un a\u00f1o despu\u00e9s de su fundaci\u00f3n). Youtube paga a los productores de videos a partir de cierta cantidad de visualizaciones por colocar anuncios, actuando de intermediario entre las grandes empresas y ellos. El cambio m\u00e1s serio de Youtube se produjo a ra\u00edz de informes como el de The Wall Street Journal de que los anuncios aparec\u00edan en los videos de Youtube que mostraban extremismo y odio. Cuando grandes anunciantes como AT&amp;T y Johnson&amp;Johnson retiraron sus avisos, Youtube anunci\u00f3 que tratar\u00eda de hacer que el sitio sea m\u00e1s aceptable para los anunciantes al \u201cadoptar una postura m\u00e1s dura respecto del contenido ofensivo y despectivo\u201d. Con estos nuevos algoritmos, Google perjudic\u00f3 a productores de videos progresistas e independientes, provocando lo que estos denominaron the adpocalypse (apocalipsis de los anuncios). B\u00e1sicamente, el mecanismo implementado termin\u00f3 por condenar aquellos contenidos alternativos y empuja a los productores de videos a evitar opiniones o puntos de vista objetables\u2026 seg\u00fan los est\u00e1ndares pol\u00edticos de Google\/Youtube.<\/p>\n<p>Basado en su estudio, Epstein hab\u00eda cuestionado que Google y Facebook decidan qu\u00e9 noticias son falsas y cu\u00e1les no. Considera que su posici\u00f3n monop\u00f3lica los transforma en un supereditor period\u00edstico mundial. Las pr\u00e1cticas de Google en relaci\u00f3n con los algoritmos que regulan los motores de b\u00fasqueda no s\u00f3lo tuvieron implicancias pol\u00edticas sino tambi\u00e9n fines comerciales. En el marco de su regulaci\u00f3n anti-trust, la Comisi\u00f3n Europea mult\u00f3 a Google con 2.700 millones de d\u00f3lares por manipularlos para dirigir a los usuarios a su propio servicio de compras, Google Shopping, haciendo uso de su posici\u00f3n dominante.<br \/>\nLa oscuridad de los algoritmos: problema democr\u00e1tico elemental<\/p>\n<p>Cathy O\u2019Neil, cientista de datos y autora del libro Weapons of Math Destruction (Armas de destrucci\u00f3n matem\u00e1tica), alerta sobre la \u201cconfianza ciega\u201d depositada en los algoritmos para obtener resultados objetivos. La arquitectura de internet tiene una influencia tremenda sobre lo que se hace y lo que se ve; los algoritmos influyen sobre qu\u00e9 contenido se extiende m\u00e1s en Facebook y cu\u00e1l aparece encima de las b\u00fasquedas de Google. Sin embargo, los usuarios no est\u00e1n prevenidos de esto ni capacitados para entender el modo en que se recolectan los datos y el modo en que estos se clasifican. Si Free Basics fue criticado por intentar que los desconectados del Tercer Mundo accedan a una conexi\u00f3n de segunda clase creyendo que internet es igual a Facebook, no puede negarse que para la ciudadan\u00eda digital \u201cde primera clase\u201d Google es pr\u00e1cticamente lo mismo que internet, pues es el que nos posibilita acceder organizadamente a sus contenidos. De este modo, la oscuridad de los algoritmos se constituye en un problema democr\u00e1tico elemental.<\/p>\n<p>Tras un decenio de gobiernos populistas o progresistas en Am\u00e9rica Latina, no se han tomado medidas que controlen el poder de estos monopolios de la informaci\u00f3n, en tanto que la discusi\u00f3n sobre este t\u00f3pico se encuentra completamente atrasada. Incluso la izquierda de las naciones desarrolladas no ha llegado a proponer un programa de conjunto. Quiz\u00e1, una de las tareas m\u00e1s urgente consista en politizar esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Lucas Malaspina<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si los motores de b\u00fasqueda de internet pueden ser calibrados con sesgos ideol\u00f3gicos, la neutralidad de la red es un deseo pero no una realidad. 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