{"id":48387,"date":"2015-01-04T17:23:27","date_gmt":"2015-01-04T20:23:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/?p=48387"},"modified":"2015-01-04T17:23:27","modified_gmt":"2015-01-04T20:23:27","slug":"el-40-de-las-parejas-no-tiene-deseo-sexual-las-causas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/el-40-de-las-parejas-no-tiene-deseo-sexual-las-causas\/","title":{"rendered":"El 40% de las parejas no tiene deseo sexual: las causas"},"content":{"rendered":"<p><em><a href=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/enojo-de-pareja.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-22012\" src=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/enojo-de-pareja-300x186.jpg\" alt=\"enojo-de-pareja\" width=\"300\" height=\"186\" srcset=\"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/enojo-de-pareja-300x186.jpg 300w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/enojo-de-pareja.jpg 413w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>La apat\u00eda sexual se meti\u00f3 en la cama de los argentinos. Estr\u00e9s laboral, hijos muy chicos, rutina y abuso de tecnolog\u00eda, entre las causas.<\/em><\/p>\n<p>Que no tengo ganas. \u00a0Que no tiene ganas: \u00bfser\u00e9 yo?, \u00bfser\u00e1 solo conmigo? No tenemos tiempo. El quiere y yo no. Ella quiere otra cosa pero \u00e9l no sabe lo que ella necesita. No se habla; de eso no se habla. Da temor; o verg\u00fcenza. A lo mejor piensa que hay otra persona. Y los chicos&#8230;\u00a1los chicos! \u00a0No, no estamos muy comunicados. No como antes; o como deber\u00edamos. La verdad es que no siento deseos sexuales. \u00a0Algo debe estar fallando porque no soy el mismo mientras estoy en pleno acto.. No es como antes, como hasta hace poco, como siempre fue. \u00bfFue? No somos los de antes. Ay, la cabeza est\u00e1 en otro lado. \u00a0Que no aparezca esa imagen; ese disparador que tira e todo para abajo.<\/p>\n<p>Peque\u00f1os di\u00e1logos internos. Soliloquios desbordados. \u00a0Sentir que no se tiene deseo sexual puede encender m\u00faltiples alarmas. La primera, la m\u00e1s obvia, quiz\u00e1, en el coraz\u00f3n de la pareja. Eso de que ya- no-es-como-antes. O es-lo-mismo-de-siempre. Y la novedad que trae y atrae nubarrones: advertir con singular potencia que el deseo \u2013el sexual\u2013, \u00a0el que nos erotiza toda la piel, \u00a0no est\u00e1 en la cama conocida sino detr\u00e1s de otro cuerpo, de otro nombre, de otro olor.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento de nuestras vidas, quien m\u00e1s quien menos percibe un baj\u00f3n en este aspecto vital. \u00a0Circunstancias internas y externas hacen que ese \u201cno tener ganas\u201d se presente como dificultad. En principio, s\u00f3lo un dato, transitorio, casi siempre. El problema, de haberlo, ser\u00e1 si se instala como algo persistente y genera angustia. La vida cotidiana suele sacarnos del foco del deseo. Ser\u00e1 dif\u00edcil tenerlo y en plenitud si el cuerpo y la cabeza no est\u00e1n disponibles y navegan por otras aguas. Los sex\u00f3logos apuntan a los guiones sexuales aburridos o a alguna crisis en la pareja cuyo s\u00edntoma sea esa apat\u00eda respecto de la intimidad. O que factores externos como el estr\u00e9s, el cansancio, los hijos, la escuela de los hijos, la carga del trabajo de cada uno, pueden contribuir \u00a0al \u00a0desgano. \u201cSi la cabeza y el cuerpo no est\u00e1n disponibles, si no hay tiempo, es un error creer que el deseo se mantiene en piloto autom\u00e1tico. Muchas veces significar\u00e1 un trabajo encontrarse o reencontrarse. El mito es pensar que el deseo se sostiene de manera adolescente y pasional para toda la vida\u201d, define el sex\u00f3logo Adri\u00e1n Helien.<\/p>\n<p>As\u00ed, si no se enfoca, el deseo probablemente se vaya perdiendo. Todas las cargas del d\u00eda a d\u00eda lo succionan con otros focos de atenci\u00f3n que distraen, debilitan y lo apagan.\u201cSi me la paso trabajando todo el d\u00eda, erotizo mi trabajo, mi mente y mi cuerpo se ocupar\u00e1n de eso, nada m\u00e1s\u201d, describe Helien. Suena extra\u00f1o hablar de la falta de deseo cuando nunca, como en esta \u00e9poca, el ser humano estuvo frente a una oferta inagotable, desmedida y al instante, on demand, de est\u00edmulos er\u00f3ticos. \u00a0Las p\u00e1ginas porno son las m\u00e1s visitadas en internet. La tecnolog\u00eda pone todo al alcance: \u00bfesto nos \u00a0ayuda o nos a\u00edsla?<\/p>\n<p>Nunca como hoy hemos visto sexo tan expl\u00edcito hasta embotarnos los sentidos. Y sin embargo, en alg\u00fan momento, por alg\u00fan motivo, podemos sentir que nuestras s\u00e1banas entraron en una suerte de destierro. Que nopasanadadenada y as\u00ed pueden transcurrir algunos meses, incluso a\u00f1os. Curiosamente, cuando parece que ya no hay nada que desear porque todo est\u00e1 disponible (una ilusi\u00f3n, apenas) aparece la falta. Interesante. Como si la demas\u00eda erotizada abogara por la eliminaci\u00f3n del deseo. Sumado al entramado de la sociedad moderna que, con sus desencuentros y exigencias, somete a los individuos a mayores temporadas de soledad.<\/p>\n<p>Seg\u00fan diversos estudios, la prevalencia de la falta de deseo en las parejas es del 40 por ciento, en promedio. A la hora de se\u00f1alar los motivos que la persona siente como disparador, ranquea en punta el estr\u00e9s de la vida cotidiana como factor importante. Una encuesta realizada por el Consultorio Sexol\u00f3gico de PRIME aporta detalles interesantes: la mayor\u00eda de los hombres (68%) dijo que nunca le falt\u00f3 deseo sexual frente a un 42% de las mujeres. \u00a0Y si no tienen ganas de \u00a0hacer el amor, los varones (59%) aseguraron que se lo \u00a0expresaban a sus parejas, mientras que ellas (41%) elud\u00edan el tema.<\/p>\n<p><b>Lo que erotiza mi vida. <\/b> \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 puesto el deseo? \u00bfQu\u00e9 es lo que, de alguna manera, erotiza nuestras vidas? \u00bfQu\u00e9 elijo: mi pareja o chatear o mirar los mails aun en la madrugada? Las pantallas nos van invadiendo y las parejas no encuentran espacios para hablar o tienen buenas excusas para no hacerlo. \u201cYo creo que se pierde intimidad y comunicaci\u00f3n y ese espacio lo ocupa la tecnolog\u00eda, el vac\u00edo o la nada\u201d, \u00a0concluye Helien. Lo cierto es que la falta de deseo es un s\u00edntoma que empieza a hacer ruido en el v\u00ednculo.<\/p>\n<p>Por otro lado, en \u00e9pocas donde aparecen la amenaza del desempleo o el subempleo (una extorsi\u00f3n que taladra sobre todo en la cabeza de los hombres), la mente \u201ctomada\u201d por problemas econ\u00f3micos, la falta de tiempo cronol\u00f3gico para encontrarse, para cortejarse, seducirse; la ausencia de comunicaci\u00f3n sobre las necesidades o fantas\u00edas de cada uno, la llegada de los hijos y, como qued\u00f3 dicho, el abuso de la tecnolog\u00eda, arrastran a un estr\u00e9s que erosiona de a poco la vida amorosa. La vida sexual no queda aparte. As\u00ed, se van sumando algunas peque\u00f1as decepciones y situaciones frustrantes. Las mujeres suelen sentirse culpables por no despertar la pasi\u00f3n en el otro; sentirse poco deseadas, desenga\u00f1adas o no amadas. Comienzan a batallar muletillas como: \u00a0\u201cEstoy gorda, ya no le gusto\u201d. Y se imprime la idea: \u00a0\u201cEst\u00e1 con otra\u201d.<\/p>\n<p>En junio de 2004, un sondeo de IPSOS, publicado en Le Monde, estableci\u00f3 que \u00a0el 25% de las mujeres y el 15% de lo hombres consultados dijeron vivir pr\u00e1cticamente sin relaciones sexuales desde hac\u00eda varios meses, y de ellos el 26% indicaron ser indiferentes a tales relaciones. \u201cNuestra sociedad est\u00e1 fuertemente sexualizada y el sexo se ha convertido en una mercanc\u00eda como otra cualquiera\u201d, escribi\u00f3 la psicoterapeuta francesa Marie-France Hirigoyen en su libro Las nuevas soledades. El reto de las relaciones personales en el mundo de hoy. Seg\u00fan Hirigoyen, \u201cse reproduce el mismo comportamiento del consumidor exigente que en los dem\u00e1s mercados. El goce debe estar garantizado\u201d. \u00a0As\u00ed, el Viagra, que naci\u00f3 para solucionar trastornos de erecci\u00f3n masculina, hoy se usa para mitigar la angustia del rendimiento. Porque \u201ctanto en la cama como en el trabajo, el hombre se siente sometido a una obligaci\u00f3n de resultados y teme ser puesto de patitas en la calle si no est\u00e1 a la atura de lo que se espera de \u00e9l\u201d. \u00bfSer\u00e1 que el placer sexual enmascara el p\u00e1nico ante la aspereza de los sentimientos, la ausencia de v\u00ednculos \u00a0y de ternura? \u00a0\u201cLa verdadera problem\u00e1tica es el aislamiento afectivo\u201d, agrega Hirigoyen. Y se sabe que mujeres y hombres no expresan la soledad de la misma manera: ellos tienden a pensar en la falta de relaciones sexuales; ellas, en el vac\u00edo relacional, en la carencia de una relaci\u00f3n de ternura. Para las mujeres el deseo es consecuencuia de una armon\u00eda en la relaci\u00f3n; para muchos hombres, en cambio, \u00a0el acercamiento s\u00f3lo puede hacerse mediante el acto sexual.<\/p>\n<p>Cuando se va el deseo, para la medicina, habr\u00e1 una disfunci\u00f3n que tratar. Para los sex\u00f3logos, una dificultad que solucionar. Para los psicoterapeutas, se tratar\u00e1 de bucear en los caminos m\u00e1s complicados de la psiquis. Define Hirigoyen: \u201cPara muchos especialistas constituye un problema. Para otros, m\u00e1s que un rechazo al sexo, se trata de un rechazo a la superficialidad de los encuentros. Es falso afirmar que el deseo ya no existe: simplemente ya no se encuentra donde lo esperamos\u201d.<\/p>\n<p><b>Nos aburrimos.<\/b> Un hombre de 46 a\u00f1os coment\u00f3 ante sus amigos: \u201cPara tener relaciones con mi mujer tengo que hacer un esfuerzo&#8230; La quiero pero no la deseo como antes. Evado cualquier momento de intimidad con ella. S\u00e9 que eso nos est\u00e1 \u00a0separando de alguna manera. Y se me van las ganas de todo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa apat\u00eda o falta de deseo sexual afecta tanto a hombres como mujeres y se caracteriza como una desmotivaci\u00f3n a la hora de hacer el amor y un efecto negativo para cualquier tipo de estimulaci\u00f3n, ya sea autoer\u00f3tica, videos porno, lencer\u00eda u otra situaci\u00f3n, que resulta anodina\u201d, explica la psicoanalista Adriana Guraieb. Seg\u00fan la especialista, no es un dato menor el aburrimiento en la pareja (sea una pareja sexual o una estable) en cuanto a los mismos rituales, la misma previa, las mismas posiciones en la cama; en definitiva, una rutina conocida que, repetida una y otra vez, quitando creatividad y estimulaci\u00f3n, empobrece cualquier encuentro.<\/p>\n<p>La especialista propone hacerse algunas preguntas: \u00a0\u00bfcont\u00e1s los d\u00edas que pasan entre una relaci\u00f3n sexual y otra?, \u00bfcuando tu pareja se acerca, te sent\u00eds acorralado o acorralada?, \u00bfsent\u00eds culpa si no acced\u00e9s a tener relaciones?, \u00bften\u00e9s un repertorio de excusas a la hora del sexo?, \u00bfvas preparando el camino para hacerle saber al otro que est\u00e1s enloquecido o enloquecida con el trabajo?, \u00bfconsider\u00e1s que pod\u00e9s vivir sin sexo?, \u00bfte genera fastidio el inicio de los juegos amorosos?, \u00bforganiz\u00e1s los horarios para que no coincidan despiertos en la cama?, \u00bfte atrae m\u00e1s la idea de tener sexo con otra persona?, \u00bfhablan poco de sexualidad en la pareja?. \u201cSi la mayor cantidad de respuestas son positivas, entonces estamos complicados. La apat\u00eda puede ser el s\u00edntoma de un malestar en el v\u00ednculo o algo m\u00e1s severo, como una depresi\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Apenas una d\u00e9cada atr\u00e1s, o un poco m\u00e1s, los temas de alcoba no sal\u00edan a la luz. No, al menos, con la apertura con la \u00a0que se exhiben hoy. La gente habla m\u00e1s de lo que le pasa. La mujer, adem\u00e1s, al salir al mercado laboral, ganar espacios que antes eran privativos de los varones, gener\u00f3 la posibilidad de expresar su sexualidad, lo que quiere y le gusta. \u00a0Por supuesto, las brechas generacionales existen y hacen la diferencia. Los que andan por los veintipico naturalizaron las preferencias sexuales. En los de treinta y tantos, y mucho m\u00e1s cuando pasaron los cuarenta, todav\u00eda suelen permanecer r\u00e9moras de una educaci\u00f3n represiva, que puede actuar como disparador del deseo que se va apagando o nunca se encendi\u00f3 del todo.<\/p>\n<p><b>Descartando variables.<\/b> \u201c\u00a1Dame una pastilla porque me deja!\u201d La mujer tir\u00f3 la s\u00faplica a su ginec\u00f3loga. Cerca de los 50, sin ganas de tener encuentros sexuales, su marido hab\u00eda empezado a sospechar. \u201cNo hay pastillas m\u00e1gicas para esto\u201d, responde Mar\u00eda Victoria Bertolino, tocoginec\u00f3loga, master en Salud Reproductiva, integrante del \u00e1rea de Calidad de Vida y Medicina Sexual del Hospital Durand.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n en los 90 se empez\u00f3 a hablar de la sexualidad en relaci\u00f3n con componentes biopsicosociales. Esto es, \u201cintegrando aspectos biol\u00f3gigos, emocionales, intelectuales y sociales de cada ser humano\u201d, apunta Bertolino. \u00a0Lo importante es saber que la sexualidad es desde que nacemos hasta que morimos. No hay edades donde s\u00ed funciona y donde no, sino que por diferentes \u00a0causas la persona puede tener menos deseo, pero no una ausencia. Por ejemplo, cuando llega el momento de la menopausia en las mujeres.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la especialista, en la sexualidad entran en juego est\u00edmulos internos y externos que se meten por los sentidos. En la mujer son importantes el o\u00eddo y el olfato. En el hombre prevalece el est\u00edmulo visual. \u201cLos est\u00edmulos internos son fantas\u00edas, recuerdos, todo lo que se construye como recompensa. Una relaci\u00f3n sexual placentera construye un circuito de recompensa y vamos a querer repetirla. Lo contrario ser\u00e1 decodificado como displacer. Hay situaciones educativas y sociales muy restringidas en cuanto a la percepci\u00f3n del placer que influye\u201d, describe. Descartadas otras variables, como enfermedades o algunos medicamentos, el camino ser\u00e1 estimular las percepciones y fantas\u00edas femeninas. Es el momento de retomar la intimidad, el cortejo que se dej\u00f3 de lado, optimizar los peque\u00f1os infinitos si no hay m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p>Amado Bechara, ex presidente de la Sociedad Argentina de Urolog\u00eda, focaliza: \u201cEl hombre compite contra s\u00ed mismo. Es la cultura del pene r\u00edgido. Cuando, en realidad, la respuesta sexual viene detr\u00e1s de un est\u00edmulo, y hay d\u00edas en que uno no est\u00e1 bien y no hay respuestas\u201d. Sin embargo, \u00a0los hombres suelen llevar el \u201cno tengo ganas\u201d con bastante preocupaci\u00f3n: \u201cNo entienden qu\u00e9 les pasa. Ven que le viene el viejazo y eso les preocupa\u201d, describe Bechara. La Universidad de Massachusetts comenz\u00f3 en los 90 y prolong\u00f3 hasta 2010 un seguimiento en hombres entre 40 y 70 a\u00f1os. Se determin\u00f3 que la mitad presentaba alguna dificultad erectil. A nivel global, seg\u00fan los estudios que se tomen, se estima que la disfunci\u00f3n masculina oscila entre el 40 y el 60 por ciento.<\/p>\n<p>Las quejas son: \u201cNo siento que tengo pene\u201d, \u201cEst\u00e1 m\u00e1s chiquito\u201d, \u201cNo tengo erecci\u00f3n a la ma\u00f1ana\u201d. Y si esto sucede es lo m\u00e1s parecido al acabose: \u201cSi el var\u00f3n no tiene erecciones se empieza a anular y, en general, eso los devasta. Es parte de la cultura machista, la del siempre listo, no fallar, que mi mujer est\u00e9 satisfecha, que presiona y estresa a\u00fan m\u00e1s, haci\u00e9ndose un c\u00edrculo vicioso\u201d.<\/p>\n<p>El sex\u00f3logo austr\u00edaco Wilchem Reich, \u00a0en los a\u00f1os 40, cre\u00f3 el Orgone, una caja m\u00e1gica que, dec\u00eda, concentraba la energ\u00eda para levantarle la libido. Algo descabellado. Reich \u00a0aseguraba que la cura de los problemas de la sociedad estaba detr\u00e1s de que \u201cla gente tenga orgasmos frecuentes\u201d. El mensaje fue parte de los discursos de la liberaci\u00f3n sexual \u00a0del momento y de la contracultura. La an\u00e9cdota se\u00f1ala que cada generaci\u00f3n crey\u00f3 estar descubriendo(se) y experimentando(se) en la sexualidad. As\u00ed, el deseo sexual, o su falta, s\u00f3lo tienen la novedad de que dejaron de ser secretos entre cuatro paredes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Por Alba Piotto<\/strong><\/em><\/p>\n<p><em><strong>Fuente: Diario Clar\u00edn<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La apat\u00eda sexual se meti\u00f3 en la cama de los argentinos. Estr\u00e9s laboral, hijos muy chicos, rutina y abuso de tecnolog\u00eda, entre las causas. Que no tengo ganas. \u00a0Que no tiene ganas: \u00bfser\u00e9 yo?, \u00bfser\u00e1 solo conmigo? No tenemos tiempo. El quiere y yo no. 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