{"id":42137,"date":"2014-04-17T17:24:45","date_gmt":"2014-04-17T20:24:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/?p=42137"},"modified":"2014-04-17T17:24:45","modified_gmt":"2014-04-17T20:24:45","slug":"murio-gabriel-garcia-marquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/murio-gabriel-garcia-marquez\/","title":{"rendered":"Muri\u00f3 Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Gabriel-Garc\u00eda-M\u00e1rquez.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-42138\" src=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Gabriel-Garc\u00eda-M\u00e1rquez-300x168.jpg\" alt=\"Gabriel-Garc\u00eda-M\u00e1rquez\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Gabriel-Garc\u00eda-M\u00e1rquez-300x168.jpg 300w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Gabriel-Garc\u00eda-M\u00e1rquez-500x280.jpg 500w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/Gabriel-Garc\u00eda-M\u00e1rquez.jpg 502w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>El <b>escritor, periodista y Premio Nobel, que<\/b> maravill\u00f3 al mundo con su <b>sensibilidad para retratar <\/b>a los pueblos de la regi\u00f3n, falleci\u00f3 este jueves. <b>Compromiso pol\u00edtico y amistades pol\u00e9micas<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez muri\u00f3 este jueves a los 87 a\u00f1os, seg\u00fan inform\u00f3 el diario espa\u00f1ol <i>El Pa\u00eds<\/i>. En los \u00faltimos d\u00edas, luego de haber sido internado la semana pasada y recibir el alta, hab\u00eda circulado la informaci\u00f3n de que el escritor colombiano hab\u00eda sufrido una reca\u00edda del c\u00e1ncer linf\u00e1tico que padeci\u00f3 en 1999.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Garc\u00eda M\u00e1rquez naci\u00f3 el domingo 6 de marzo de 1927 en Aracataca, un municipio del noreste colombiano, en el departamento de Magdalena. <b>Macondo<\/b>, el pueblo m\u00e1gico en el que transcurre <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i>, naci\u00f3 ah\u00ed junto con \u00e9l.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Cuando ten\u00eda <b>s\u00f3lo dos a\u00f1os<\/b>, sus padres se mudaron a Barranquilla, donde su pap\u00e1 hab\u00eda obtenido un empleo como farmac\u00e9utico. <b>\u00abGabito\u00bb, como lo llamaban, qued\u00f3 a cargo de sus abuelos<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El coronel Nicol\u00e1s Ricardo M\u00e1rquez Mej\u00eda, padre de su madre, lo cri\u00f3 entre historias de duelos, guerras y rebeliones. <b>\u00abPapalelo\u00bb fue quien lo llev\u00f3 a conocer el hielo<\/b>, algo que lo maravill\u00f3 como pocas cosas en su vida.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Muri\u00f3 <b>cuando Garc\u00eda M\u00e1rquez ten\u00eda ocho a\u00f1os<\/b>. Entonces <b>abandon\u00f3 su pueblo y se mud\u00f3 con sus padres<\/b>, que en ese momento viv\u00edan en Sucre. No vivi\u00f3 mucho tiempo con ellos, porque r\u00e1pidamente lo mandaron a un internado en Barranquilla, donde deb\u00eda cumplir el sue\u00f1o de su pap\u00e1: tener un t\u00edtulo universitario.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A los 23 su vida era un caos. Hab\u00eda <b>dejado la facultad de derecho <\/b>luego de tres a\u00f1os en los que pas\u00f3 m\u00e1s tiempo leyendo poes\u00eda que jurisprudencia.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ya trabajaba como periodista en <i>El Heraldo<\/i>. Le pagaban <b>tres m\u00edseros pesos colombianos por nota<\/b>, lo que apenas le alcanzaba para vivir. Pero su principal actividad era <b>ir a tomar caf\u00e9 con escritores amateurs como \u00e9l<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Se hab\u00eda escapado del servicio militar y <b>fumaba unos 60 cigarrillos por d\u00eda<\/b>. <b>\u00abEl pobre Gabito es un caso perdido\u00bb<\/b>, dec\u00edan con ternura sus amigos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entonces se produjo el encuentro que cambi\u00f3 todo. En realidad se trat\u00f3 de un reencuentro. Tras muchos a\u00f1os de ausencia, <b>su madre se present\u00f3 ante \u00e9l sin previo aviso<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u00ab<b>Algo hab\u00eda cambiado <\/b>en ella que <b>me impidi\u00f3 reconocerla <\/b>a primera vista. Ten\u00eda cuarenta y cinco a\u00f1os. Sumando sus once partos, hab\u00eda pasado <b>casi diez a\u00f1os encinta <\/b>y por lo menos otros tantos amamantando a sus hijos. <b>Hab\u00eda encanecido por completo antes de tiempo<\/b>, los ojos se le ve\u00edan m\u00e1s grandes y at\u00f3nitos detr\u00e1s de sus primeros lentes bifocales, y guardaba un luto cerrado y serio por la muerte de su madre, pero conservaba todav\u00eda la belleza romana de su retrato de bodas, ahora dignificada por un aura oto\u00f1al\u00bb, describe en <i>Vivir para contarla<\/i>, el libro en el que relata algunas de sus memorias.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Hab\u00eda ido a buscarlo desde Aracataca para pedirle un favor: <b>que la acompa\u00f1ara a vender la casa en la que hab\u00edan nacido<\/b> ella, \u00e9l y sus hermanos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">As\u00ed volvi\u00f3 al pueblo abandonado 15 a\u00f1os atr\u00e1s. <b>\u00abFue la decisi\u00f3n m\u00e1s importante de cuantas tuve que tomar en mi carrera de escritor. Es decir: en toda mi vida\u00bb<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Tras cruzar un r\u00edo con una lancha destartalada y subirse a un tren que <b>atravesaba los campos de banano <\/b>que en otra \u00e9poca pertenec\u00edan a la United Fruit Company, <b>Gabo<\/b> (as\u00ed empezaron a llamarlo en la redacci\u00f3n de <i>El Heraldo<\/i>) redescubri\u00f3 Aracataca el s\u00e1bado 18 de febrero de 1950.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u00abEl tren hizo una parada en <b>una estaci\u00f3n sin pueblo<\/b>, y poco despu\u00e9s pas\u00f3 frente a <b>la \u00fanica finca bananera del camino que ten\u00eda el nombre escrito en el portal: Macondo<\/b>. Esta palabra me hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n desde los primeros viajes con mi abuelo, pero s\u00f3lo de adulto descubr\u00ed que <b>me gustaba su resonancia po\u00e9tica<\/b>. Nunca se lo escuch\u00e9 a nadie ni me pregunt\u00e9 siquiera qu\u00e9 significaba\u00bb.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><b>La soledad en el que hab\u00edan quedado su pueblo y los vecinos <\/b>tras la ida de la compa\u00f1\u00eda bananera lo impact\u00f3 profundamente. Los recuerdos de su infancia aparecieron de golpe, pero tamizados por su mirada adulta y nost\u00e1lgica.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En esa visita de s\u00f3lo dos d\u00edas, <b>Garc\u00eda M\u00e1rquez empez\u00f3 en su cabeza a escribir<\/b> <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i>, su obra maestra.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><b>Reconocimiento mundial<\/b><\/p>\n<p dir=\"ltr\">En los a\u00f1os siguientes continu\u00f3 trabajando como periodista y en 1955 escribi\u00f3 su primera novela, <i>La hojarasca<\/i>. La trama transcurre en un pueblo perdido llamado Macondo, y entre sus personajes destaca el Coronel Aureliano Buend\u00eda.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde <b>se cas\u00f3 con Mercedes Barcha Pardo<\/b>, madre de sus hijos, Rodrigo y Gonzalo. En ese lapso, sigui\u00f3 trabajando como periodista, pero para uno de los peri\u00f3dicos m\u00e1s prestigiosos del pa\u00eds, <i>El Espectador<\/i>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En 1961 se fue a vivir a M\u00e9xico, donde permaneci\u00f3 hasta el final de su vida. All\u00ed public\u00f3 la primera novela que lo hizo conocido, <i>El coronel no tiene quien le escriba<\/i>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Pero el verdadero reconocimiento mundial lo alcanz\u00f3 en 1967, cuando se sali\u00f3 a la luz <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i>. La public\u00f3 Editorial Sudamericana, en Buenos Aires, luego de que otras se rehusaran a hacerlo, descreyendo de sus probabilidades de \u00e9xito.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><b>La novela fue un suceso. Agot\u00f3 sus 8.000 copias iniciales en la primera semana<\/b>, y lo mismo ocurri\u00f3 con las ediciones siguientes. Garc\u00eda M\u00e1rquez se hizo famoso en todas partes.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El impacto fue muy grande en la cr\u00edtica europea, que comenzaba a hablar del \u00abboom latinoamericano\u00bb. Al colombiano se sumaban otras plumas que sacudieron el panorama literario de la \u00e9poca, como Mario Vargas Llosa, Julio Cort\u00e1zar, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Augusto Roa Bastos, Jos\u00e9 Donoso y Jorge Amado, entre otros.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Lo que distingu\u00eda a todos, pero especialmente a \u00e9l, era que realmente hab\u00edan creado algo nuevo, aut\u00f3ctono. La novela que lo consagr\u00f3 <b>cuenta la historia de tres generaciones de la familia Buend\u00eda en Macondo<\/b>, en un relato que bien podr\u00eda definirse como <b>una gran met\u00e1fora de Am\u00e9rica Latina<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La pobreza, la corrupci\u00f3n, los constantes conflictos internos resueltos por las armas y la presencia de algunas empresas transnacionales que parecen reproducir el saqueo de los viejos conquistadores, configuran la escena latinoamericana retratada por el escritor colombiano. Pero esa aparente tragedia est\u00e1 protagonizada por personajes llenos de encanto y pasi\u00f3n para afrontar una vida \u00e1spera.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La historia est\u00e1 compuesta de sucesos reales y fantasiosos que se confunden permanentemente. Esa particularidad hizo que se la considerara como uno de los m\u00e1ximos exponentes del realismo m\u00e1gico.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><b>El escritor pol\u00edtico<\/b><\/p>\n<p dir=\"ltr\">Con su reconocimiento mundial empez\u00f3 a conocerse su faceta pol\u00edtica. Si desde el punto de vista literario se hab\u00eda convertido en un indiscutido, <b>sus posturas sobre lo que ocurr\u00eda en el mundo despertaron pol\u00e9mica<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Al igual que muchos intelectuales j\u00f3venes de su generaci\u00f3n, <b>defendi\u00f3 desde el comienzo <\/b>la Revoluci\u00f3n Cubana. Como periodista viaj\u00f3 a Cuba para cubrir la entrada de Fidel Castro a La Habana, en enero de 1959. Al tiempo empez\u00f3 a trabajar para <i>Prensa Latina<\/i>, la agencia de noticias creada por el gobierno revolucionario.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A medida que se hizo conocido pudo ingresar a c\u00edrculos vedados para otros, lo que le permiti\u00f3 <b>forjar una estrecha amistad con Castro<\/b>. Muchos le reprochan que esa relaci\u00f3n y su defensa del castrismo <b>se mantuvieron inquebrantables, a\u00fan cuando los rasgos profundamente autoritarios del proceso ya estaban consolidados<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u00abLa nuestra es <b>una amistad intelectual, cuando estamos juntos hablamos de literatura\u00bb<\/b>, dijo Gabo en m\u00e1s de una oportunidad, casi como una justificaci\u00f3n. Pero es dif\u00edcil negar que su prestigioso apoyo sirvi\u00f3 en distintos momentos para <b>legitimar a un r\u00e9gimen seriamente comprometido con violaciones a los derechos humanos<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ese inter\u00e9s por la pol\u00edtica lo llev\u00f3 a dar un discurso memorable cuando en 1982 recibi\u00f3 el Premio Nobel de Literatura. En ese momento muchos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina eran gobernados por <b>dictaduras militares sanguinarias<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u00abEn este lapso (1970-1982) ha habido <b>5 guerras y 17 golpes de estado<\/b>, y surgi\u00f3 un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de Am\u00e9rica Latina en nuestro tiempo. Mientras tanto <b>20 millones de ni\u00f1os latinoamericanos mor\u00edan antes de cumplir dos a\u00f1os<\/b>, que son m\u00e1s de cuantos han nacido en Europa occidental desde 1970. <b>Los desaparecidos por motivos de la represi\u00f3n son casi los 120 mil<\/b>, que es como si hoy no se supiera d\u00f3nde est\u00e1n todos los habitantes de la ciudad de Upsala\u00bb, ley\u00f3 Gabo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u00ab<b>Numerosas mujeres arrestadas encintas dieron a luz en c\u00e1rceles argentinas<\/b>, pero a\u00fan se ignora el paradero y la identidad de sus hijos, que fueron dados en adopci\u00f3n clandestina o internados en orfanatos por las autoridades militares. Por no querer que las cosas siguieran as\u00ed <b>han muerto cerca de 200 mil mujeres y hombres en todo el continente<\/b>, y m\u00e1s de 100 mil perecieron en tres peque\u00f1os y voluntariosos pa\u00edses de la Am\u00e9rica Central, Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en los Estados Unidos, la cifra proporcional ser\u00eda de <b>un mill\u00f3n 600 mil muertes violentas en cuatro a\u00f1os<\/b>\u00ab, agreg\u00f3.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Tambi\u00e9n fue mediador en el proceso de paz entre el Estado colombiano y las FARC, llevado adelante entre 1998 y 2002 por el gobierno de Andr\u00e9s Pastrana. Las conversaciones fracasaron, pero el escritor hizo un importante aporte para <b>buscar una soluci\u00f3n pac\u00edfica al violento conflicto <\/b>que atraviesa su pa\u00eds desde hace medio siglo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida se mantuvo <b>alejado de la pol\u00edtica y su producci\u00f3n literaria mengu\u00f3 notablemente<\/b>. En 2004, a los 77 a\u00f1os, public\u00f3 su \u00faltima novela corta, <i>Memoria de mis putas tristes<\/i>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Luego comenz\u00f3 a sentir <b>las consecuencias de la edad y del c\u00e1ncer linf\u00e1tico <\/b>del que se cur\u00f3 en 1999. Jaime Garc\u00eda M\u00e1rquez, su hermano, cont\u00f3 en 2012 que sufr\u00eda de demencia senil.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Gabo muri\u00f3 el 17 de abril de 2014. A pesar de los estragos causados por una vida muy intensa, sus familiares aseguraron que hasta el final conserv\u00f3 <b>\u00abel humor, la alegr\u00eda y el entusiasmo que siempre tuvo\u00bb<\/b>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El escritor, periodista y Premio Nobel, que maravill\u00f3 al mundo con su sensibilidad para retratar a los pueblos de la regi\u00f3n, falleci\u00f3 este jueves. Compromiso pol\u00edtico y amistades pol\u00e9micas. Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez muri\u00f3 este jueves a los 87 a\u00f1os, seg\u00fan inform\u00f3 el diario espa\u00f1ol El Pa\u00eds. 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