{"id":39578,"date":"2013-12-15T12:12:22","date_gmt":"2013-12-15T15:12:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/?p=39578"},"modified":"2013-12-15T12:12:22","modified_gmt":"2013-12-15T15:12:22","slug":"el-juez-que-abusaba-de-sus-nietas-despues-de-ir-a-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/el-juez-que-abusaba-de-sus-nietas-despues-de-ir-a-misa\/","title":{"rendered":"El Juez que abusaba de sus nietas despu\u00e9s de ir a misa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Mansi\u00f3n-Gaspar-Campos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-39580\" alt=\"Mansi\u00f3n-Gaspar-Campos\" src=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Mansi\u00f3n-Gaspar-Campos-278x300.jpg\" width=\"278\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Mansi\u00f3n-Gaspar-Campos-278x300.jpg 278w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/Mansi\u00f3n-Gaspar-Campos.jpg 325w\" sizes=\"auto, (max-width: 278px) 100vw, 278px\" \/><\/a>Los abusos se cometieron durante siete a\u00f1os en la casona del magistrado jubilado, en Vicente L\u00f3pez. Fue condenado a ocho a\u00f1os de prisi\u00f3n, que cumple en esa misma casa, y ahora las tres v\u00edctimas reclaman una indemnizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una mansi\u00f3n de tres plantas sobre la calle Gaspar Campos, en Vicente L\u00f3pez, fue el siniestro escenario de los reiterados abusos sexuales perpetrados por un ex camarista civil sobre tres de sus nietas, desde que eran ni\u00f1as hasta su adolescencia. Cada domingo, cuando recib\u00eda a su numerosa familia para el tradicional almuerzo \u2013despu\u00e9s de haber ido todos a misa\u2013, el abuelo, F\u00e9lix Romeo de Igarzabal, aprovechaba para estar a solas con cada una de ellas, en alguna habitaci\u00f3n, para abusarlas y envolverlas en un oscuro pacto de silencio. \u201cEsto es un secreto entre nosotros dos hasta que me muera\u201d, les dec\u00eda cada vez que las abusaba. De lunes a viernes, hasta hac\u00eda algunos a\u00f1os ocupaba uno de los despachos de la C\u00e1mara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires, custodiado por un crucifijo. Ultracat\u00f3lico, integrante de una conocida y acaudalada familia judicial de San Isidro, De Igarzabal fue condenado a ocho a\u00f1os de prisi\u00f3n por aquellos hechos que se prolongaron durante siete a\u00f1os y dejaron heridas todav\u00eda abiertas en las vidas y en las almas de sus nietas. Por su edad \u2013tiene 92 a\u00f1os y ya est\u00e1 jubilado como magistrado\u2013 cumple la pena en la misma casa donde cometi\u00f3 los aberrantes delitos. La sentencia fue dictada por el Tribunal en lo Criminal N\u00b0 4 de San Isidro, en un juicio abreviado. Sus nietas reclaman ahora una indemnizaci\u00f3n por da\u00f1o psicol\u00f3gico y moral, en una causa que tramita en el Juzgado Civil N\u00b0 1. Pero el abuelo se resiste a allanarles el camino con el argumento de que el delito prescribi\u00f3. La demanda enfrent\u00f3 a las nietas con el resto de su familia \u2013uno de sus t\u00edos es juez y otro secretario en el fuero civil de la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires\u2013 porque temen perder parte de la herencia que esperan recibir cuando De Igarzabal se muera.<\/p>\n<p>El caso refleja dos caracter\u00edsticas del abuso sexual infantil: que en la mayor\u00eda de los casos los victimarios son personas del c\u00edrculo \u00edntimo de las v\u00edctimas, y que es un delito que atraviesa todos los sectores sociales, y ocurre tambi\u00e9n en \u201clas mejores familias\u201d. Y puede ser cometido por hombres supuestamente honorables para la sociedad, como un camarista del fuero civil.<\/p>\n<p>De Igarzabal fue condenado \u2013por unanimidad de los tres integrantes del tribunal\u2013 por los delitos de \u201cabuso deshonesto agravado por el v\u00ednculo reiterado y abuso sexual gravemente ultrajante agravado por el v\u00ednculo en concurso real entre s\u00ed\u201d, por hechos cometidos entre los meses de mayo de 1999 y enero de 2006, contra las tres nietas. El veredicto fue dictado el 26 de septiembre de 2012 por los jueces Hern\u00e1n San Mart\u00edn, Osvaldo Rossi y Federico Ecke, pero reci\u00e9n trasciende ahora. \u201cCuando sali\u00f3 la condena yo sent\u00ed que romp\u00ed cadena. Hasta ese momento sent\u00eda que caminaba encadenada\u201d, grafic\u00f3 una de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Las chicas ya son j\u00f3venes y tienen actualmente 20, 24 y 26 a\u00f1os. Los abusos los sufrieron en la mansi\u00f3n de \u201cVeco\u201d, como le dicen en la familia al ex camarista, una casa de tres plantas, amplio jard\u00edn arbolado, pileta y dos quinchos, ubicada en Gaspar Campos 468, en la zona m\u00e1s residencial de Vicente L\u00f3pez. All\u00ed crecieron la madre de las tres v\u00edctimas y sus nueve hermanos. De Igarzabal y su esposa Lita tuvieron diez hijos. Y cada uno de ellos, entre seis y diez hijos. El dormitorio del abuelo y el s\u00f3tano de la mansi\u00f3n fueron algunos de los sitios donde perpetr\u00f3 los abusos contra sus nietas, seg\u00fan contaron las j\u00f3venes. A una de ellas se la llevaba siempre a su dormitorio, en el primer piso, despu\u00e9s de cada almuerzo dominical, con la excusa de buscar caramelos para repartir entre los presentes. Era un ritual. La ni\u00f1a se resist\u00eda, porque sab\u00eda lo que vendr\u00eda despu\u00e9s: los abusos y la exigencia de silencio. Sus propios padres, y el resto de la gran familia que disfrutaba de la sobremesa, esperaban que fuera para recibir luego los dulces.<\/p>\n<h3>Un \u00e1ngel<\/h3>\n<p>Las tres hermanas detestaban lo que les hac\u00eda \u201cVeco\u201d. Como suele pasarles a chicos y chicas que viven situaciones semejantes, se preguntaban si ser\u00eda normal ese tipo de actitudes de parte de su abuelo. Dos de ellas recuerdan que se dieron cuenta de que estaban sufriendo abusos sexuales leyendo un art\u00edculo sobre el tema en el diario, ya adolescentes. Pero ninguna de las tres sab\u00eda que \u201cVeco\u201d ten\u00eda la misma conducta con las dem\u00e1s. El pacto de silencio que les impon\u00eda surt\u00eda efecto. Hasta que una de las tres, la menor, en su pubertad, un d\u00eda estall\u00f3 en llanto y cont\u00f3 sus sufrimientos a una de sus hermanas. Y as\u00ed, poco a poco las tres fueron hablando, contando sobre aquellos horrores. El apoyo de amigas y de sus novios de la adolescencia \u2013que les reafirmaban que lo que su abuelo les hab\u00eda hecho estaba mal\u2013, las ayud\u00f3 a pedir ayuda terap\u00e9utica para poder salir adelante, en un contexto familiar que prefiri\u00f3 acallar los abusos sexuales perpetrados por el patriarca de la familia.<\/p>\n<p>Al enterarse, hasta la madre de las chicas \u2013hija de \u201cVeco\u201d\u2013 y su padre les plantearon que ten\u00edan que perdonar a su abuelo. Reci\u00e9n en el \u00faltimo tiempo las han acompa\u00f1ando en su pelea judicial.<\/p>\n<p>Con el tiempo, las tres hermanas se fueron dando cuenta de que los abusos incluso eran m\u00e1s extendidos: otras integrantes de la familia les fueron contando que tambi\u00e9n hab\u00edan sufrido los mismos abusos. En lugar de cortar lazos con \u201cVeco\u201d, el resto de la familia eligi\u00f3 el camino del perd\u00f3n por aquellos sucesos, el mismo camino que algunos t\u00edos pretendieron que ellas siguieran. Y las mandaron a hablar con \u201ccuras\u201d para sanar sus heridas. A pesar de la presi\u00f3n familiar, las tres hermanas decidieron denunciarlo en la Justicia, el terreno donde durante a\u00f1os De Igarzabal goz\u00f3 de prestigio y autoridad. Cuentan que las impuls\u00f3 un abogado, entrenador de su hermano menor de rugby del San Isidro Club (SIC), luego de enterarse por boca del padre de las chicas lo que \u201cVeco\u201d, es decir, su suegro, hab\u00eda hecho con sus hijas, cuando eran ni\u00f1as y adolescentes. Ese abogado penalista, Eduardo \u201cCoco\u201d Oderigo, fue como un \u00e1ngel salvador para las tres hermanas y puso en real dimensi\u00f3n la gravedad de lo que hab\u00edan padecido.<\/p>\n<p>La denuncia fue presentada en 2010, unos tres a\u00f1os despu\u00e9s de que empezaran a sacar a la luz aquellos episodios tan dolorosos. Pero antes de hacerlo, el hermano mayor de las chicas \u2013en total son ocho hermanos\u2013 invit\u00f3 a sus t\u00edos a una reuni\u00f3n, en un sal\u00f3n parroquial de una iglesia Don Bosco, en San Isidro, y les inform\u00f3 que llevar\u00edan el caso a la Justicia. La novedad gener\u00f3 mucho enojo en la familia y la dividi\u00f3: algunos t\u00edos buscaron que desistieran de su decisi\u00f3n de denunciarlo por temor a las consecuencias del esc\u00e1ndalo que podr\u00eda generar, si trascend\u00eda la presentaci\u00f3n en los tribunales, trat\u00e1ndose de una reconocida familia judicial de San Isidro. Entre t\u00edos y primos suman nueve abogados. El hijo mayor de \u201cVeco\u201d, F\u00e9lix G. de Igarzabal es titular del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil N\u00ba 85 de la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires. Exponente del pensamiento clerical y antiderechos, este magistrado a comienzos de marzo de 2010 anul\u00f3 uno de los primeros matrimonios igualitarios realizados en la Ciudad, previo a la sanci\u00f3n de la ley, resoluci\u00f3n que le cost\u00f3 una denuncia de parte de otra colega, la jueza porte\u00f1a Elena Liberatori, ante el Consejo de la Magistratura porte\u00f1o y de la Naci\u00f3n. Otro de los t\u00edos de las chicas, Francisco, es secretario en el N\u00b0 106 del mismo fuero.<\/p>\n<h3>El cuarto mandamiento<\/h3>\n<p>Por aquellos d\u00edas en que tomaron la decisi\u00f3n de denunciarlo, una de las hijas de Veco y madrina de una de las v\u00edctimas, le escribi\u00f3 a su ahijada. Del texto del correo electr\u00f3nico se desprende el posicionamiento familiar frente a los hechos y que ella se hab\u00eda enterado tambi\u00e9n de que sus propios hijos podr\u00edan haber sido abusados por el abuelo, pero que lo perdonaban. \u201cTen\u00e9s raz\u00f3n que has sufrido una aberraci\u00f3n muy grande, lo reconocemos, sabemos que hizo una herida muy fuerte, pero cuidado que si tocamos mucho una herida, puede convertirse en una \u00falcera, algo m\u00e1s grande y feo. Reconocerla, saber que est\u00e1, no esconderla, y luego,&#8230; adelante!! la vida sigue&#8230; con esa herida, s\u00ed, con esa herida\u201d, le dijo la t\u00eda, a una de las tres hermanas, por entonces adolescente, que le hab\u00eda reprochado el silencio familiar frente a los abusos sexuales cometidos por \u201cVeco\u201d. El email sigue as\u00ed: \u201cNunca escondimos nada ni hicimos pacto de silencio. La noticia nos cay\u00f3 como baldazo de agua fr\u00eda, incre\u00edble, yo ten\u00eda idolatrado a mi padre, me doli\u00f3 mucho, patale\u00e9, llor\u00e9, corr\u00ed a hablar con m\u00e9dicos y curas y de a poco, con mucha prudencia, fuimos hablando con nuestros hijos, respetando sus intimidades y ofreci\u00e9ndoles todo nuestro apoyo y siempre hablando con la verdad, con mucho dolor y con mucho amor, mostrando que fuimos tan enga\u00f1ados como ellos\u201d, dice la t\u00eda. Y agrega: \u201cY te sorprender\u00e1 que sigamos visitando a mis padres. Tengo muy claro el cuarto mandamiento, donde Dios nos pide honrar a padre y madre. No los voy a abandonar, menos en su vejez. La vida es as\u00ed, con traumas y bendiciones. Yo recib\u00ed de ellos el don de la vida y la vida en la fe. Qu\u00e9 de contradicciones!!! Parece una locura, pero no los voy a abandonar, es lo que me toc\u00f3. Y recib\u00ed de ellos valores muy lindos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cVeco\u201d pidi\u00f3 a las tres nietas que lo denunciaron que le tuvieran misericordia. Se los dijo en unas breves cartas que les escribi\u00f3 a mano alzada, fechadas el 1 de diciembre de 2010, cuando ya la causa penal estaba en curso. Una de las chicas quem\u00f3 la carta que le mand\u00f3, como expresi\u00f3n de enojo hacia su abuelo. Las otras dos las guardaron y las presentaron en la investigaci\u00f3n judicial. Las notas fueron sometidas a pericias caligr\u00e1ficas durante el juicio y se corrobor\u00f3 que era la letra del ex camarista. En esos textos, De Igarzabal no se hace cargo de su conducta. A una de las nietas le dijo: \u201cLamento haber permitido que pasara tanto tiempo sin darme cuenta que te hab\u00eda da\u00f1ado. Reci\u00e9n ahora tomo conciencia y pido perd\u00f3n. Apoya a tus padres, que te necesitan, y ten misericordia de m\u00ed\u201d. A otra le dijo: \u201cTe pido perd\u00f3n por haberte lastimado. No tengo explicaci\u00f3n ni justificaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<h3>Sordera<\/h3>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, el abuelo pag\u00f3 la terapia psicol\u00f3gica de las nietas que abus\u00f3. Hasta que supo que le hab\u00edan iniciado una demanda civil en la que le reclaman una indemnizaci\u00f3n por el \u201cda\u00f1o moral\u201d y el \u201cda\u00f1o emergente\u201d que les provocaron los abusos sexuales. Esa demanda gener\u00f3 una nueva reacci\u00f3n adversa de parte de la familia, preocupada por si les afectar\u00eda la tajada de herencia que esperaban recibir en el futuro. De Igarzabal, dicen sus nietas, es due\u00f1o de un campo de unas 300 hect\u00e1reas en la localidad bonaerense de San Pedro y una casa en Pinamar, adem\u00e1s de la mansi\u00f3n de Gaspar Campos, entre otras propiedades. El expediente 161\/2013 tramita en el Juzgado Civil N\u00b0 1 de San Isidro. El ex camarista, a trav\u00e9s de su defensa, respondi\u00f3 que el delito estaba prescripto y por ende no les correspond\u00eda ninguna indemnizaci\u00f3n. Dos de las nietas, entonces, fueron a verlo a su casa para expresarle su enojo por los abusos y por su actitud frente a la demanda. Les abri\u00f3 la puerta su abuela \u201cLita\u201d. Y al conocer el motivo de la visita, les dijo que subieran. En la misma habitaci\u00f3n donde tantas veces fueron abusadas, las dos j\u00f3venes le dijeron a su abuelo lo que no pudieron decirle antes. El \u201cse hizo el sordo\u201d, cont\u00f3 una de ellas. \u201cNo me importaba su respuesta. Poder decir lo que yo ten\u00eda adentro fue una forma de sanaci\u00f3n para m\u00ed\u201d, describi\u00f3 la otra joven. Tienen todav\u00eda las heridas abiertas, aunque est\u00e1n en proceso de recuperaci\u00f3n \u2013dicen\u2013 despu\u00e9s de sufrir tantos a\u00f1os los abusos sexuales de parte de su abuelo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Por\u00a0Mariana Carbajal<\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong>Fuente:P\u00e1gina\/12<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los abusos se cometieron durante siete a\u00f1os en la casona del magistrado jubilado, en Vicente L\u00f3pez. Fue condenado a ocho a\u00f1os de prisi\u00f3n, que cumple en esa misma casa, y ahora las tres v\u00edctimas reclaman una indemnizaci\u00f3n. Una mansi\u00f3n de tres plantas sobre la calle Gaspar Campos, en Vicente L\u00f3pez, fue el siniestro escenario de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[5943,17674,17675,17678,10385,17676,40,17677,10829],"class_list":["post-39578","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-judiciales","tag-abusos-sexuales","tag-expediente-1612013","tag-felix-g-de-igarzabal","tag-felix-romeo-de-igarzabal","tag-francisco","tag-juzgado-civil-no-85","tag-san-isidro","tag-secretario-juzgado-civil-no-106","tag-toc-4"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39578"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39578\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":39581,"href":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39578\/revisions\/39581"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}