{"id":39285,"date":"2013-12-01T13:44:35","date_gmt":"2013-12-01T16:44:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/?p=39285"},"modified":"2013-12-01T13:44:35","modified_gmt":"2013-12-01T16:44:35","slug":"el-avance-social-en-brasil-no-reduce-la-criminalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/el-avance-social-en-brasil-no-reduce-la-criminalidad\/","title":{"rendered":"El avance social en Brasil no reduce la criminalidad"},"content":{"rendered":"<p><em><a href=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/polic\u00eda-federal-de-Brasil.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-39286\" alt=\"polic\u00eda-federal-de-Brasil\" src=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/polic\u00eda-federal-de-Brasil-300x168.jpg\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/polic\u00eda-federal-de-Brasil-300x168.jpg 300w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/polic\u00eda-federal-de-Brasil-500x280.jpg 500w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/polic\u00eda-federal-de-Brasil.jpg 531w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Crece la tasa de homicidios y estupros, pese a la mejora la econom\u00eda y al descenso del n\u00famero de parados.<\/em><\/p>\n<p>A\u00f1o tras a\u00f1o, como ocurre siempre que cualquier Estado brasile\u00f1o se enfrenta a una crisis de seguridad, las autoridades acostumbran a repetir el mantra de que la reducci\u00f3n de la violencia no depende solo de la polic\u00eda y de sus decisiones pol\u00edticas, sino tambi\u00e9n de indicadores socioecon\u00f3micos. En los \u00faltimos cinco a\u00f1os, sin embargo, los especialistas han empezado a rebatir esas justificaciones y a decir que ya no tienen sentido.<\/p>\n<p>De 2007 hasta ahora, los principales indicadores que miden las desigualdades sociales y el crecimiento econ\u00f3mico han mejorado, pero eso no ha implicado una reducci\u00f3n en la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, que hoy es del 24,3. Solo a efectos de comparaci\u00f3n, en M\u00e9xico la tasa es de 23,7, en Venezuela del 45,1, y en Honduras, que registra la mayor del mundo, del 91,6. En Estados Unidos, la proporci\u00f3n es de 5 por cada 100 mil personas, mientras que en la mayor\u00eda de los pa\u00edses europeos no llega al 3. Cuatro de los cinco Estados m\u00e1s violentos en Brasil est\u00e1n situados en el Nordeste, una de las regiones m\u00e1s tur\u00edsticas del pa\u00eds. Alagoas con 64,47 asesinatos por 100 mil habitantes, y Cear\u00e1, con 40,6 est\u00e1n en el tope de ese r\u00e1nking. En la secuencia, aparecen Par\u00e1 (37,9), en el Norte del pa\u00eds, y los Estados del Nordeste, Para\u00edba (43,1) y Bah\u00eda (38,5). R\u00edo de Janeiro es el decimoquinto m\u00e1s violento y S\u00e3o Paulo ocupa el puesto 25 de los 27 Estados brasile\u00f1os.<\/p>\n<p>Mientras, en el plano econ\u00f3mico, el PIB per c\u00e1pita brasile\u00f1o salt\u00f3 de 14.183 reales en 2007 a 22.402 (9.589 d\u00f3lares) el a\u00f1o pasado. En ese per\u00edodo, el desempleo cay\u00f3 del 9,3% al 5,5%, cerca del pleno empleo. Los \u00edndices de homicidios y de violaciones, por su parte, no descendieron. Al contrario, en los \u00faltimos dos a\u00f1os, el pa\u00eds registr\u00f3 alzas continuadas en esos indicadores.<\/p>\n<p>Con 47.136 asesinatos registrados en 2012, en Brasil se cometen cinco homicidios a la hora. Los\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 casos de violaciones llegaron a 50.617, una proporci\u00f3n de 26 por cada 100 mil habitantes. Ese \u00edndice era de 22,1 hace dos a\u00f1os. \u201cHube una serie de mejoras sociales, pero la seguridad contin\u00faa sin avances. Lo que los gobiernos hacen es administrar penicilina a un enfermo que est\u00e1 sufriendo con una superbacteria\u201d, afirma el soci\u00f3logo Renato Sergio de Lima, de la ONG Foro Brasile\u00f1o de Seguridad P\u00fablica.<\/p>\n<p>Para otros dos estudiosos del asunto, esa superbacteria citada por Lima es la suma del tr\u00e1fico de drogas y la falta de control del sistema carcelario.\u201cEl tr\u00e1fico se consolid\u00f3 y hay una nueva din\u00e1mica de las muertes. Hay m\u00e1s armas de fuego en circulaci\u00f3n y m\u00e1s conflictos entre traficantes y de estos con los usuarios. Todo eso influye en la din\u00e1mica de los cr\u00edmenes\u201d, dice Luis Fl\u00e1vio Sapori, coordinador del Centro de Investigaciones en Seguridad P\u00fablica de la Universidad Cat\u00f3lica Pontif\u00edcia (PUC) de Minas Gerais.<\/p>\n<p>El profesor Rodrigo Ghiringhelli de Azevedo, investigador del Instituto de Estudios Comparados en Administraci\u00f3n Institucional de Conflictos, sostiene que el sistema carcelario en Brasil estimula el crimen. \u201cLas prisiones se constituyen en lugares de reuni\u00f3n de grupos criminales que planean acciones de dentro de ellas y se preparan para practicar nuevos cr\u00edmenes cuando salgan. Mientras eso, la polic\u00eda hace un trabajo in\u00fatil, intentando prender a los peque\u00f1os traficantes en las calles\u201d, afirma Azevedo.<\/p>\n<p>Una investigaci\u00f3n del Ministerio P\u00fablico de S\u00e3o Paulo descubri\u00f3 en los \u00faltimos meses que 175 criminales actuaban de manera orquestada, en contacto con presos, para llevar a cabo delitos como tr\u00e1fico de armas y drogas, robos y homicidios. Aun as\u00ed, el crimen organizado no es el \u00fanico responsable del aumento de los cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>Un factor que influir\u00eda en la reducci\u00f3n, dicen los especialistas, ser\u00eda el aumento de la inversi\u00f3n en seguridad. El a\u00f1o pasado, seis de las 27 unidades de la Federaci\u00f3n gastaron menos en seguridad p\u00fablica que el a\u00f1o anterior. Los datos constan en una investigaci\u00f3n del Foro divulgada este mes. \u201cEn el \u00e1rea de seguridad p\u00fablica, se gasta poco. La polic\u00eda investiga de cualquier manera y las pol\u00edticas correctas no tienen continuidad\u201d, dij\u00f3 Azevedo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Sapori, eso ocurri\u00f3 en los dos Estados m\u00e1s populosos del pa\u00eds, S\u00e3o Paulo y Minas Gerais, ambos en el Sudeste. En el inicio de la d\u00e9cada pasada, ambos consiguieron reducir sensiblemente sus tasas de asesinatos. En los \u00faltimos dos a\u00f1os, sin embargo, aumentaron. Coincidencia o no, ambos hab\u00edan reducido sus gastos en el sector.<\/p>\n<p>\u201cProyectos que estaban dando resultados correctos acaban sin contenido muchas veces por falta de profesionalidad. Eso sucedi\u00f3, por ejemplo, con el departamento minero de la polic\u00eda que investiga homicidios, que perdi\u00f3 a profesionales y parte de su estructura\u201d, dijo Sapori.<\/p>\n<p>Esa pr\u00e1ctica tiene unos efectos directos en los \u00edndices de resoluci\u00f3n de los cr\u00edmenes. Los gobiernos estatales, principales responsables de la seguridad p\u00fablica, no divulgan cu\u00e1ntos cr\u00edmenes fueron resueltos por sus cuerpos polic\u00edales. Sin embargo, una investigaci\u00f3n reciente hecha en S\u00e3o Paulo, el Estado m\u00e1s rico del pa\u00eds, constat\u00f3 que el principal departamento que investiga los asesinatos, el DHPP, solucion\u00f3 menos del 30% del total de los cr\u00edmenes registrados.<\/p>\n<p>Con la desestructuraci\u00f3n de la polic\u00eda, cae tambi\u00e9n la credibilidad de las instituciones. En la misma investigacion que constat\u00f3 el aumento de la violencia, el Foro hizo una encuesta de opini\u00f3n sobre la confianza en las instituciones. Los datos muestran que el 70,1% de la poblaci\u00f3n no cree en la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Para cambiar ese cuadro, los especialistas sugieren al menos dos cambios: revisi\u00f3n de las leyes penales y mayor integraci\u00f3n entre la polic\u00edas civil y militar .<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crece la tasa de homicidios y estupros, pese a la mejora la econom\u00eda y al descenso del n\u00famero de parados. 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