{"id":36928,"date":"2013-08-20T17:28:46","date_gmt":"2013-08-20T20:28:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/?p=36928"},"modified":"2013-08-20T17:28:46","modified_gmt":"2013-08-20T20:28:46","slug":"regimen-del-animo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/regimen-del-animo\/","title":{"rendered":"R\u00e9gimen del \u00e1nimo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/r\u00e9gimen-del-\u00e1nimo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-36929\" alt=\"r\u00e9gimen-del-\u00e1nimo\" src=\"http:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/r\u00e9gimen-del-\u00e1nimo-300x224.jpg\" width=\"300\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/r\u00e9gimen-del-\u00e1nimo-300x224.jpg 300w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/r\u00e9gimen-del-\u00e1nimo-400x300.jpg 400w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/r\u00e9gimen-del-\u00e1nimo.jpg 443w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Nuestro cerebro est\u00e1 preparado, tras millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n, para organizar la informaci\u00f3n necesaria en el actuar humano sobre el mundo. Constantemente fabrica deseos, estudiando su viabilidad. El \u00e1nimo es el resultado de esa producci\u00f3n constante de acciones: la forma que poseemos de vivir el \u00e9xito o el fracaso de ellas.<\/p>\n<p>Las sensaciones del \u00e1nimo dependen del hecho de traernos cosas entre manos con un relativo \u00e9xito acumulado y con la promesa de futuros goces. Es consecuencia de los deseos, tanto por el hecho de tenerlos, y as\u00ed encontrar un sentido a la vida; bien por estar realiz\u00e1ndolos, y as\u00ed estar cerca de un placer ansiado; o finalmente, por estar gozando de lo ganado a pulso y de esta forma haber ampliado el poder personal. En resumen, hay tres momentos de \u00e1nimo seg\u00fan los tres momentos de desarrollo de la acci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2022el \u00e1nimo por lo que vendr\u00e1.<br \/>\n\u2022el \u00e1nimo por lo que est\u00e1 sucediendo.<br \/>\n\u2022el \u00e1nimo por lo sucedido.<\/p>\n<p>Siempre que queremos lograr algo debemos contar primero con las condiciones necesarias acumuladas por nuestros m\u00e9ritos y capacidades a lo largo de nuestra experiencia, y a continuaci\u00f3n tener la habilidad de plasmar en la realidad lo deseado. Es decir, para realizar algo debemos:<\/p>\n<p>\u2022querer-hacer.<br \/>\n\u2022saber-hacer.<br \/>\n\u2022poder-hacer.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n en el mundo que nos redea es la forma de ir adquiriendo poder. Cuanto m\u00e1s poder tengamos, m\u00e1s posibildades de riqueza (en sentido general, tanto material como espiritual). Aumentar nuestro poder es expansionarnos, llegar m\u00e1s extensamente al mundo de nuestro entorno (tener m\u00e1s amigos y mejores, m\u00e1s y perfectos conocimientos, etc.) Por el contrario, disminuir nuestro poder implica reducirnos, estar pasivos frente al mundo, sin sacar pr\u00e1cticamente nada de \u00e9l. La m\u00e1xima reducci\u00f3n de un ser humano es el punto que representa una inmovilidad absoluta, que puede observarse en las depresiones graves.<br \/>\nCuando decimos que podemos-hacer tomamos conciencia de un nivel de nuestras posibilidades de conseguir y obtener ciertos rendimientos deseables, o evitar otros desagradables. Ello va acompa\u00f1ado de orgullo personal, de una excelente imagen de uno mismo, de un sentido de val\u00eda propia, de una especie de certificado de nuestros m\u00e9ritos a partir del cual hemos de contar y atrevernos en consecuencia.<\/p>\n<p>La conciencia de poder-hacer nos empuja a la ambici\u00f3n, esto es, puesto que tenemos los medios podemos a trav\u00e9s de un cierto trabajo, de un esfuerzo, llegar m\u00e1s lejos en el disfrute de la vida y en la adaptaci\u00f3n al mundo social e hist\u00f3rico que nos toca vivir.<\/p>\n<p>Esta ambici\u00f3n en unas ocasiones es socialmente aceptada y premiada, como cuando un deportista supera un record o un padre ambiciona el \u00e9xito en la vida de su hijo, y no digamos la ambici\u00f3n modesta de sobrevivir; en otras ocasiones es censurada y castigada por la ley o por el desprecio p\u00fablico, como la ambici\u00f3n de un ladr\u00f3n, o la ambici\u00f3n de un presumido o la pretensi\u00f3n de ser original.<\/p>\n<p>El \u00e1nimo, la ilusi\u00f3n o desilusi\u00f3n, tienen como punto de partida creer que uno mismo tiene poder, posibilidades de dibujar en su horizonte futuro deseos que se realizar\u00e1n con el esfuerzo.<\/p>\n<p>Los juicios que hacemos sobre nuestro poder-hacer deben ser justos con nuestros verdaderos m\u00e9ritos y capacidades. si calculamos por encima, soberbiamente, chocaremos con la realidad, que no alcanzaremos como esper\u00e1bamos ilusoriamente. calculamos por debajo, por falta de ambici\u00f3n de vivir con placer o por la falsa creencia de que no tenemos los m\u00e9ritos y capacidades suficientes, nos perderemos placeres que si hubi\u00e9semos calculado mejor obtendr\u00edamos con el esfuerzo adecuado.<\/p>\n<p>En principio no resulta imposible, aunque s\u00ed dif\u00edcil, saber ese ajustar siempre a lo que precisamente podemos-hacer en cada momento para sacar el mayor partido a la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Fuente: M\u00e9dicos municipales filial Borda<\/strong><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro cerebro est\u00e1 preparado, tras millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n, para organizar la informaci\u00f3n necesaria en el actuar humano sobre el mundo. 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