{"id":109546,"date":"2021-11-25T08:29:36","date_gmt":"2021-11-25T11:29:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/?p=109546"},"modified":"2021-11-25T08:29:37","modified_gmt":"2021-11-25T11:29:37","slug":"un-problema-que-no-escapa-al-ambito-laboral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/un-problema-que-no-escapa-al-ambito-laboral\/","title":{"rendered":"Un problema que no escapa al \u00e1mbito laboral"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/trabajo-y-genero.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"350\" src=\"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/trabajo-y-genero.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-109547\" srcset=\"https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/trabajo-y-genero.jpg 750w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/trabajo-y-genero-300x140.jpg 300w, https:\/\/www.elsindical.com.ar\/notas\/var\/www\/html\/notas\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/trabajo-y-genero-500x233.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Ante un nuevo proyecto de ley que propone incluir licencias laborales por casos de violencia de g\u00e9nero o acoso, dos investigadoras del CONICET analizan c\u00f3mo los estereotipos y jerarqu\u00edas propias del sistema patriarcal, se reproducen en el espacio de trabajo e institucional.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Magal\u00ed de Diego (Agencia CTyS-UNLaM) &#8211;<\/strong> La violencia de g\u00e9nero est\u00e1 presente en todos los \u00e1mbitos de la vida y el espacio de trabajo no es la excepci\u00f3n. Con esta problem\u00e1tica como principal objetivo, hace dos a\u00f1os la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT) invit\u00f3 a los gobiernos del mundo a adherir a lo que se conoce como el Convenio 190 (C190), el primer tratado internacional que reconoce el derecho de toda persona a tener un mundo laboral libre de violencia y acoso.<\/p>\n\n\n\n<p>En su momento, Argentina, a trav\u00e9s del Ministerio de Trabajo, fue el primer pa\u00eds de Am\u00e9rica Latina en adoptarlo. Desde hace unas semanas, el C190 volvi\u00f3 a estar en agenda, ya que se empez\u00f3 a trabajar en un proyecto de ley que contempla, por primera vez, el otorgamiento de licencias para v\u00edctimas de violencia de g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>La iniciativa, que ser\u00e1 creada en conjunto con el Ministerio de Mujeres, G\u00e9neros y Diversidad, \u201cbusca desarrollar a\u00fan m\u00e1s las definiciones y caracterizaciones de lo que incluye la violencia laboral y de g\u00e9nero\u201d, explica a la Agencia CTyS-UNLaM la doctora D\u00e9bora D\u2019Antonio, investigadora del CONICET en el Instituto de Investigaciones de Estudios de G\u00e9nero de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Buenos Aires.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe trata de una violencia naturalizada. Tal vez estamos exentos de la violencia m\u00e1s evidente, la del golpe, el empuj\u00f3n, la paliza y, como m\u00e1s extremo, el asesinato, pero, no por ello, se trata de un problema menos grave. La violencia es un concepto bastante complejo que no se limita a lo f\u00edsico, aunque sea la concepci\u00f3n m\u00e1s mediatizada, es, tambi\u00e9n, la m\u00e1s reduccionista. Hay un car\u00e1cter estructural en este tipo de violencias que se centra en garantizar privilegios y jerarqu\u00edas para los varones lo que conlleva un fuerte dem\u00e9rito para las mujeres y otras identidades feminizadas\u201d, reflexiona D\u2019Antonio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto para D\u2019Antonio, como para Florencia Rovetto, investigadora del CONICET y de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), resulta necesaria la tipificaci\u00f3n de la violencia laboral y de g\u00e9nero para entender c\u00f3mo se ejerce, c\u00f3mo se manifiesta, qu\u00e9 medidas se deben tomar para prevenirlas y, en caso de que sucedan, saber c\u00f3mo abordarlas para intervenir y reparar el da\u00f1o en quienes la padecen. \u201cSe trata de violencias personales, pero tambi\u00e9n institucionales. La organizaci\u00f3n debe garantizar que no se seguir\u00e1n reproduciendo\u201d, se\u00f1ala Rovetto, investigadora de la UNR en el Centro de Investigaciones feministas y estudios de g\u00e9nero (CIFEG).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi hay estructuras que permiten o generan condiciones para que se den estas violencias, es porque la instituci\u00f3n consiente o genera un clima de tolerancia para con estos agravios. Es necesario un marco legal que las regule. Por ejemplo, hoy en d\u00eda, muchas de las personas afectadas que necesitan ausentarse de sus trabajos para tomar distancia de su agresor -que, adem\u00e1s, muchas veces es un jefe o un superior- necesitan tomarse licencias psiqui\u00e1tricas, ya que no hay un art\u00edculo que contemple estos casos\u201d, indica Rovetto qui\u00e9n, junto con D\u2019Antonio, integran la Comisi\u00f3n Interdisciplinaria del Observatorio de Violencia Laboral y de G\u00e9nero del CONICET.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, D\u2019Antonio destaca la trascendencia de esta nueva regulaci\u00f3n, ya que \u201cla persona afectada tiene que poder cobrar su salario debidamente y tomarse la licencia con el nombre que corresponde porque, si bien son temas \u00edntimos, requieren visibilidad p\u00fablica para que se tornen problemas pol\u00edticos\u201d. A su vez, agrega: \u201csi el motivo queda recluido, y una tiene que decir que no va a trabajar porque est\u00e1 estresada o porque pidi\u00f3 una licencia psiqui\u00e1trica, se deslegitima lo sucedido y estigmatiza a las personas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEste sistema -contin\u00faa Rovetto- tiene una aceptaci\u00f3n y un poder hegem\u00f3nico tan grande que apenas necesita de la violencia f\u00edsica para sostenerse. Todas las otras formas de violencia son las que lo sostienen en la pr\u00e1ctica, en los discursos e incluso en la forma de organizaci\u00f3n laboral que es, claramente, una divisi\u00f3n sexual del trabajo. As\u00ed, las mujeres nos solemos desempe\u00f1ar en \u00e1reas que tengan que ver con el cuidado y no en \u00e1reas que tengan poder de decisi\u00f3n. En el mundo laboral tambi\u00e9n se reproducen los estereotipos y jerarqu\u00edas patriarcales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La ciencia y la educaci\u00f3n, dos \u00e1mbitos en los que tambi\u00e9n se hace presente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el \u00e1mbito cient\u00edfico y acad\u00e9mico, explican las investigadoras, existen ciertos prejuicios en torno a la violencia de g\u00e9nero. \u201cEn el imaginario social, los hombres de educaci\u00f3n y ciencia son liberales, cr\u00edticos de s\u00ed mismos, compa\u00f1eros, bien pensantes y para nada violentos. Lo cierto es que esto es un mito y, en estos espacios, cuesta mucho mostrar la existencia de las violencias, exponerlas, porque las miradas est\u00e1n sesgadas\u201d, se\u00f1ala D\u2019Antonio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas inequidades fruto del sistema patriarcal -contin\u00faa la investigadora de la UBA-, est\u00e1n a la orden del d\u00eda. Por ejemplo, las mujeres somos mayor\u00eda en las matr\u00edculas universitarias y en las bases e ingresos de las carreras cient\u00edficas, pero, en las articulaciones que se van dando en el progreso y trayectoria laboral, se acotan las posibilidades de ascender a puestos de toma de decisi\u00f3n y jerarqu\u00eda. Es lo que se conoce como el efecto tijera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Rovetto destaca: \u201cEn estos rubros se instal\u00f3 la idea de que siempre se trata de instituciones objetivas, ecu\u00e1nimes y con un fuerte perfil de g\u00e9nero, pero lo cierto es que no dejan de tener l\u00f3gicas de funcionamiento patriarcales, jer\u00e1rquicas y androc\u00e9ntricas que est\u00e1n construidas desde una mirada masculina\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la investigadora, un claro ejemplo se da en las ciencias exactas, naturales y agrarias. \u201cSectores como estos son los que presentan m\u00e1s resistencia y que han sido menos hospitalarios para con las mujeres. Si no cambiamos estos estereotipos, si no les damos oportunidades de crecimiento, dif\u00edcilmente se podr\u00e1 revertir este escenario. Por ejemplo, hay una l\u00ednea de trabajo que busca fomentar las vocaciones cient\u00edficas en ni\u00f1as o identidades no heteronormadas\u201d, subraya Rovetto.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u2019Antonio plantea que, incluso habiendo logrado la paridad, el trabajo est\u00e1 incompleto. \u201cSi en una comisi\u00f3n evaluadora hay un 50 por ciento de mujeres y un 50 por ciento de varones, pero no se generan instrumentos que permitan torcer las desigualdades preexistentes, ser\u00e1 dif\u00edcil revertir esas l\u00f3gicas patriarcales\u201d, se\u00f1ala la doctora en Historia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn CONICET -ejemplifica la investigadora-, estamos trabajando cuestiones vinculadas a la evaluaci\u00f3n a la que todos los investigadores y becarios nos sometemos constantemente. Necesitamos contemplar las trayectorias que tienen caminos diferentes y que, quiz\u00e1s, han estado atravesadas por los a\u00f1os de la maternidad, las tareas de cuidado u otras cuestiones que producen retrasos en los caminos acad\u00e9micos. Estas situaciones tambi\u00e9n sostienen pr\u00e1cticas desiguales y no pueden ir en detrimento de un posible ascenso en la carrera cient\u00edfica o en de la posibilidad de publicar en una mejor revista\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante un nuevo proyecto de ley que propone incluir licencias laborales por casos de violencia de g\u00e9nero o acoso, dos investigadoras del CONICET analizan c\u00f3mo los estereotipos y jerarqu\u00edas propias del sistema patriarcal, se reproducen en el espacio de trabajo e institucional. 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