La empresa Color Living confirmó este jueves el cierre abrupto de su planta de producción en Pacheco, donde se desempeñaban 40 trabajadores de los sectores de carpintería y costura. Con la decisión, la compañía despidió a la totalidad del personal operativo del establecimiento bonaerense, en un movimiento que se suma a otros cierres recientes dentro de la industria del hogar.
Desde la empresa argumentaron que la medida responde a la caída de la demanda, el enfriamiento de la economía y la apertura de importaciones, factores que —según la versión oficial— impactaron de manera directa en los volúmenes de producción. La firma mantiene aún en actividad su planta principal en Villa del Rosario (Córdoba), donde trabajan aproximadamente 400 empleados, aunque por el momento no se anticiparon cambios en ese establecimiento.
El anuncio llega en un contexto de incertidumbre laboral para el sector manufacturero. Solo un día antes, la compañía Whirlpool confirmó también su cierre, lo que alimentó comparaciones entre ambos casos y la percepción de una tendencia a sustituir producción nacional por productos importados.
Sospechas de reconversión logística
Los trabajadores despedidos sostienen una hipótesis distinta a la planteada por la empresa. Afirman que la planta de Pacheco podría reconvertirse en un centro logístico para distribuir mercadería importada, lo que implicaría abandonar definitivamente la fabricación local de muebles. Según relataron, la empresa habría comenzado a reorganizar parte de su estructura en esa dirección en los últimos meses.
Color Living, que se presenta en su sitio oficial como una compañía “líder en la fabricación de muebles para el hogar”, destaca su trayectoria de 40 años, una planta industrial de 17.000 m² y una producción anual de 90.000 unidades, características que, para los trabajadores, contrastan con la decisión de discontinuar la actividad en Pacheco. También recuerda su presencia productiva en Córdoba, desde donde abastece a buena parte del mercado nacional.
Reclamo gremial y trámite ante Trabajo
El Sindicato de Madereros Zona Norte anticipó que llevará el conflicto al Ministerio de Trabajo, en busca de una instancia formal de negociación y de esclarecimiento sobre las razones del cierre. El gremio advierte que, de confirmarse una estrategia de reemplazo de producción local por importaciones, se profundizaría el riesgo para otros segmentos de la industria nacional.
En medio del avance de importaciones y la caída del consumo interno, el caso de Color Living vuelve a exponer la tensión del sector fabril para sostener empleo y actividad. Mientras el gremio prepara su presentación ante la cartera laboral, los trabajadores despedidos esperan respuestas sobre su situación y sobre el futuro del predio que, hasta ahora, funcionó como planta de producción.



