El “juego” de video se llama Torture Game (Juego de la Tortura) y su argumento es tan sencillo como espeluznante. Se trata de un hombre que al comienzo aparece colgado de sus brazos y piernas, desnudo, y el objetivo del jugador es torturarlo de todas las maneras posibles, mediante balazos o golpes, pero también con métodos más salvajes, apelando a una sierra eléctrica o lanzas. Entre las posibilidades más avanzadas que propone, el usuario tiene la posibilidad de colocar la foto de alguien indeseado para desarrollar la sesión virtual de tortura. Hay alerta porque al sádico “pasatiempo” se tiene fácil acceso a través de internet, y es muy utilizado por chicos menores de edad.

Acerca del tema, la licenciada Elvira Berardi, titular de la Fundación Educando para Prevenir la Violencia (FUNPREVI), sostuvo que “los juegos de extrema violencia generan en los niños un reservorio en el cerebro, que puede gatillar en cualquier momento”, precisando que “el acceso de los niños a estas propuestas sádicas es un tema de auténtica importancia, que debería ser discutido ampliamente, porque los daños y consecuencias son enormes”.

Actualmente, en el Congreso de la Nación se discute un proyecto de la diputada Julia Perié acerca de los juegos violentos que pone límites y multas en su distribución. Allí se afirma que “diferentes psicólogos afirman que estos dispositivos afectan seriamente el desarrollo intelectual y social de los jóvenes, actúan como psicofármacos a pequeñas dosis”.

“El cerebro tiene que tomar decisiones muy rápidas, pero en ellas no interviene la inteligencia, al igual que una droga hay que dosificarla hasta acabar con la dependencia. La violencia encontrada en alguno de los dispositivos de videojuegos favorece una pauta de conducta impulsiva, agresiva y egoísta entre los usuarios mas asiduos, incluso se argumenta que podría predisponer a los niños y adolescentes a aceptar la violencia con demasiada facilidad”, sostiene el proyecto de la legisladora.

El mercado de los videojuegos tiene una amplia oferta de productos extremadamente violentos, realizados por empresas que los comercializan con la obligación de que sean consumidos por adultos. El problema es que internet ofrece a los chicos la posibilidad de bajarlos sin mayores problemas. También se suman los casos como el del “Torture Game”, al que se tiene acceso directamente “on-line”, es decir, basta con conectarse a la web y participar sin necesidad de grabarlo en un soporte magnético (cd o dvd).

Así, según expresa la diputada Perié en su proyecto, “informes recientemente difundidos por distintos psicólogos de todo el mundo sostiene que los videojuegos también producen alteraciones o desequilibrios del sistema nervioso que se manifiestan en forma de depresión, ansiedad, tensión e irritabilidad, mareos, nauseas y pensamientos agresivos, ya que la pantalla puede afectar el sistema bioquímico del individuo”.

Para Berardi, en tanto, “es muy difícil llevar a cabo controles preventivos cuando los chicos tienen tanto acceso a internet, donde pueden conseguir lo que deseen, pero es necesario que las familias tomen conciencia del daño que les puede provocar a sus hijos consumir determinados productos, que no son inocuos”.