UCR Avellaneda, miserías, traiciones y mentiras

Hace muchos años que los que se dicen «radicales» vienen arruinando el partido que se arroga ser «protector» de la República y la Democracia, por Avellaneda han pasado varios de estos exponentes para el olvido y otros hoy siguen arañando un voto para vivir de la política.

Con el arribo de la hoy senadora Gladys González para disputar la intendencia de Avellaneda representando a CAMBIEMOS, las cosas se pusieron peor para los radicales locales que ya venían divididos por decisiones políticas manchadas de sospechas de corrupción como fue el ida y vuelta por la provincialización del Hospital de Wilde.

La llegada de Fernando Landaburu a la presidencia de la UCR de Avellaneda fue un gran puterío y las divisiones se asentuaron, la supuesta unidad de Cambiemos, hoy Juntos por el Cambio nunca se consolidó y la derrota electoral por el contrario dejaron toda la alianza política débil.

Con la pandemia, el intendente Jorge Ferraresi, convocó a los concejales de la oposición para escuchar propuestas y buscar acciones en común en beneficio de los vecinos, los radicales reclamaron se les permita tener protagonismo y desde el municipio obtuvieron mercadería para los más necesitados y aprovechar así una mejor distribución.

Hasta acá, lo que parecía una medida madura de los políticos locales, terminó siendo un enorme MAMARRACHO que revela miserias humanas, personales y traiciones de la más baja calificación.

Los involucrados como no podía ser de otra forma, los radicales de Juntos por el Cambio, que al no tener ningún apoyo desde el macrismo, fueron a pedir la escupidera al intendente, para terminar haciendo un papelón que los vecinos no deben olvidar nunca.

En la sede de la UCR Avellaneda, Fernando Landaburu y la concejal Diana, se encargaron de recibir y distribuir la mercadería que desde el municipio recibieron en bolsas con la leyenda «Avellaneda más viva que nunca», lo que motivó el enojó de dos dirigentes radicales que decidieron entregar la mercadería como un logro propio al reemplazar las bolsas por bolsas de consorcio, una de estas la empleada del municipio de Avellaneda Verónica Ruiz, quien es secretaria en la Seretaría de DDHH que preside Claudio Yacoy, una gran hipócrita que despotrica contra Ferraresi, pero no tiene problemas en cobrar un sueldo como empleada de su gestión así como no tiene dignidad de aceptar mercadería de la que oculta su procedencia, digo, si tanto te molesta, no la aceptes y compra la misma con tu dinero o el del partido que representas y te gusta.

El otro impresentable es el abogado y ex director ejecutivo del Hospital Fiorito Gustavo Magarelli, quien como abogado debería saber que las acciones de ambos dirigentes rayan la estafa y son de una dudosa moral y ética.

Los mensajes de Verónica Ruiz, fueron tan ridículos que incluso recibieron una dura réplica por parte de Patricia, la presidente del Comité de Gerli revelando que las internas son fuertes y por su contenido casi irrecuperables, aunque en política todo es posible.

Verónica Ruiz, es según algunos radicales referente de Juan Manuel Casella y ha prestado su casa en Piñeiro para reuniones partidarias de las que participó activamente el candidato a intendente Luis Otero, uno de los presta presencia pero poco afecto al trabajo al igual que Sebastián Vinagre.

Les pido a los vecinos y especialmente a los radicales que me digan si estos son sus representantes, si no les da un poco de vergüenza votar por estos impresentables.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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