Telefónica Argentina se achica, cierra locales y terceriza el sector comercial

En sintonía con el objetivo de desregular del Gobierno Nacional, la empresa de telecomunicaciones puso en marcha un plan de retirada del territorio y tercerización en tiendas «independientes». Despidos por goteo y achique a mediano plazo.

Diez días atrás Telefónica de Argentina resolvió el cierre de las oficinas comerciales de las localidades bonaerenses de Mercedes y Chivilcoy. La decisión provocó la reubicación del personal de base, que masivamente fue enviado a atender el 112 y el despido de un empleado jerárquico.

La situación tomó estado público por las protestas que encaró el gremio de personal jerárquico de telecomunicaciones, la Unión del Personal de Empresas de Telecomunicaciones (UPJET). De hecho el jueves pasado el gremio que integra la Corriente Federal de Trabajadores (CFT) realizó una movilización a la sede de la empresa solicitando la reincorporación del empleado. Por el momento no lo consiguieron.

Pero la protesta visibilizó lo que es, en realidad, algo mucho más profundo: un plan integral de ajuste, precarización y tercerización de la firma con alcance nacional. Y que está en pleno despliegue.

Telefónica y Movistar, su sello para el rubro de telefonía móvil, se lanzó al cierre de la mayor parte de sus oficinas comerciales ubicadas en las ciudades más pequeñas y el servicio, que hasta ahora realizaba personal de planta, lo toman «agentes» independientes.

Concretamente las tiendas que se encargaban de vender celulares, tomarán las tareas comerciales. El cambio significa un ahorro de costos y maximización de ganancias para la firma, un plan de precarización y tercerización de empleo para los telefónicos y un peor servicio para los usuarios.

A esto hay que sumarle que no se reemplazan los puestos de trabajo que por alguno y otro motivo se destruyen: no hay reemplazo para quienes se jubilan, ni para quienes renuncian. Un embudo que a mediano plazo impactará fuerte en la nómina total de personal.

Ante la situación UPJET reclamó que se regule el sector en medio de turbulencias por la convergencia (de hecho ya prepara su propio proyecto en ese sentido), y le pidió responsabilidad a Telefónica: «En estos momentos el país está transitando una crisis económica y social, se requiere máxima responsabilidad de todos los actores y trabajar para superar esta triste etapa».

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