Rosario:Denunció a los narcos de su barrio, mataron a su hijo y ahora la asesinaron a ella

Norma-BustosEn 2008 pidió ayuda a los medios para frenar a las bandas de su zona. Organizaba reuniones vecinales en su casa. En 2013 ametrallaron a su hijo. Y ayer un sicario la baleó en su kiosco.

Había denunciado a los narcos y no se lo perdonaron. “Vengan al barrio, queremos contarles que sólo queremos vivir en paz, pero no podemos más”, había dicho Norma Bustos en un llamado desesperado a los medios locales, en septiembre de 2008. Cuatro años después, en la madrugada del 27 de enero de 2013, su único hijo, Lucas Espina (25), fue acribillado con una ametralladora por traficantes de drogas a metros de su casa del barrio La Tablada, en el sur de Rosario. Ayer le tocó a ella, en ese mismo lugar: salió a atender su quiosco, un sicario fingió querer comprar cigarrillos y luego la liquidó de tres tiros certeros.

Sin embargo, ella ya se consideraba muerta desde el asesinato de Lucas. “Era mi único hijo. Cuando me lo mataron, me mataron a mí también. ¿Qué más me puede pasar?”, había comentado al diario La Capital un par de días después del crimen del joven. Norma empezaba a vivir su peor pesadilla. Pero a pesar del dolor y los miedos, nunca perdió el coraje y se animó a denunciar por el asesinato a dos hermanos, Milton y José Damario, que eran vecinos suyos y están vinculados con temibles grupos narco.

Su denuncia contra ambos llevó a que finalmente fueran detenidos y procesados por el crimen de Lucas. Pero en el medio uno de ellos, Milton Damario, tuvo tiempo de cometer –según otra investigación judicial– uno de los homicidios más resonantes de la historia delictiva de Rosario: el de Claudio “Pájaro” Cantero, el líder de la poderosa banda narco “Los Monos”, en mayo de 2013.

Para tener una dimensión del monstruo que denunció y al que se enfrentó Norma, basta saber que en la investigación del asesinato del “Pájaro” Cantero” se determinó que Milton Damario era un sicario que actuó para distintas organizaciones. Ese homicidio lo habría cometido por encargo de otro capo narco, Luis “Pollo” Bassi, a quien a su vez le mataron como venganza a su padre y a dos de sus hermanos.

Norma nunca se achicó, ni aún ante este panorama. “Si el infierno existe, yo vivo en el infierno desde que me mataron a mi hijo. Quiero justicia por mi hijo, no venganza”, relató a La Capital en marzo, cuando se conoció el procesamiento de los hermanos Damario por el crimen de Lucas, causa en la que ella declaró como testigo clave patrocinada por el Centro de Asistencia Judicial (CAJ, organismo oficial que asiste a víctimas de delitos).

El motivo del asesinato de su hijo tardó meses en quedar claro. Lucas había sido sobreseído en una causa por robo y había tenido otra por portación de arma, aunque su mamá aseguraba que se había armado porque los Damario ya habían baleado su casa.

En los últimos días de su vida, el muchacho colaboraba con su madre en la elaboración de prepizzas. La investigación judicial concluyó que lo mataron por error y no por sus antecedentes delictivos: los Damario buscaban liquidar a Joel, un amigo de Lucas enfrentado desde chico con los asesinos.

Norma tenía 53 años y convivía con el miedo desde mucho tiempo antes de que mataran a su hijo. Durante años organizó reuniones con vecinos, incluso en su propia casa, y denunciaba el accionar de las bandas que asolaban su barrio. Decía que quería vivir con “un poco de paz”. Sólo eso.

Ayer estaba sola cuando escuchó que llamaban al kiosco que atendía a través de la ventana delantera de su casa. Cuando se asomó, le pidieron cigarrillos. Al volver recibió un disparo en el rostro, otro en el cuello y un tercero en el tórax. Se cree que utilizaron un arma calibre 38. El paquete de cigarrillos quedó tirado ahí.

El Fiscal Ademar Bianchini aseguró no tener elementos concretos para vincular la muerte de la mujer con el ataque que terminó con la vida de su hijo y el procesamiento de los Damario. Sin embargo reconoció que es una línea de la investigación que “se puede considerar”. Los comentarios en el barrio tienen otro tono: la gente sabe bien cuáles fueron las motivaciones del crimen.

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