Rige la Ley Brisa en Capital y se mantiene el reclamo a nivel nacional

  A partir de esta normativa, hijos de víctimas de femicidio recibirán una reparación económica, que equivale a una jubilación mínima. “Si bien el dolor de la pérdida de la madre no se va a solucionar, por lo menos podemos ayudar a que puedan tener una vida con menores apremios económicos”, aseguró Ada Rico, titular de la Casa del Encuentro.

Los niños, niñas y adolescentes porteños que sufrieron la pérdida de su mamá a manos de sus padres, en un marco de femicidio, tendrán una reparación económica para que los familiares que quedaron a cargo de ellos puedan enfrentar las dificultades económicas que quedan después de la tragedia. La Ley Brisa fue reglamentada en la Ciudad de Buenos Aires, pero se mantiene la deuda con los más de dos mil chicos de todo el país que se quedaron sin madre.

El proyecto, que aplica para menores hasta cumplir los 18 años y para chicos con discapacidad de por vida, fue impulsado por la ONG “Casa del Encuentro” y la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. Se aprobó en septiembre y fue reglamentada la semana pasada, motivo por el que ya puede ser aplicada. Sin embargo, a nivel nación fue aprobada en la Cámara de Senadores y falta la media sanción de Diputados.

Las “víctimas colaterales de los femicidios” que son, en este caso, los niños, recibirán el monto equivalente a un haber jubilatorio mínimo y, además, una cobertura integral de salud. Esto incluye el tratamiento psicológico “para poder sobrellevar lo que le ha pasado, porque su madre ha sido asesinada y el asesino es el padre”, además de la exposición continua a la violencia que sufren antes del femicidio, explicó Ada Rico, titular de la Casa del Encuentro.

“Si bien el dolor de la pérdida de la madre no se va a solucionar, por lo menos podemos ayudar a que puedan tener una vida con menores apremios económicos”, explicó la impulsora de la ley.

Urgencia. Rico resaltó la necesidad de que la ley sea discutida y aprobada por los diputados este año para “los hijos e hijas que no pueden seguir esperando y a los que les va a cambiar la vida”. En Capital Federal, de acuerdo a los datos producidos por la Casa del Encuentro, son 70 los chicos que serían beneficiados. En todo el país, calculan que serían unos 2092.

“Indudablemente, tiene que ser discutida este año, porque estamos hablando de muchísimos menores en situación de vulnerabilidad”, remarcó la titular de la ONG, que destacó lo arduo que fue lograr que esta ley se apruebe en la legislatura porteña, y otro tanto en el Senado. “Es muy difícil poder lograr consenso en esta temática, porque nosotras siempre vamos por el todo, pero tenés que trabajar muchísimo con las diputadas y los diputados”, explicó.

Es que la Ley Brisa no aplica para aquellos menores de edad cuyas madres fueron asesinadas por un familiar, o un amigo, conocido o cualquier otra persona. Este es un debate que en un inicio se quiso plantear pero no se consiguió, y debieron seguir adelante con el proyecto tal como fue aprobado, aunque esperan poder ampliarlo. “Son pequeños pasos que hay que ir dando para poder realmente alcanzar las metas deseadas”.

Cambio cultural. Esta medida, si bien es positiva, funciona sólo como paliativo. El hecho de que su implementación se vuelva urgente habla de la gran cantidad de femicidios que se dan todos los años en Argentina –uno cada 30 horas. ¿Qué es necesario para que no deba llegarse a este extremo, antes de que el femicidio sea consumado?

“Un cambio cultural, sin lugar a dudas. Que los varones dejen de considerar que las mujeres les pertenecemos. Acompañado de esto, se necesita que desde la Justicia tengan capacitaciones en esta temática. Cuando una mujer va a realizar una denuncia, tienen que creer lo que está diciendo y también tienen que arbitrar los mecanismos para protegerla. Nos encontramos en cada informe que realizamos con más de un 80 por ciento de mujeres asesinadas que no realizaron una denuncia, que no pidieron ayuda, y eso es porque no creen en la Justicia que tenemos”, cuestionó Rico.

La Ley Brisa se inspira en el nombre de la hija menor de Daiana Barrionuevo, una joven asesinada por su ex pareja, Iván Adalberto Rodríguez, en 2014. Brisa tiene, además, dos hermanos, y todos quedaron al cuidado de su abuelo, un hombre con muy pocos recursos económicos. Brisa todavía no podrá ser beneficiada por la ley que lleva su nombre debido a que es residente del partido bonaerense de Moreno, por lo que le queda esperar, al igual que a miles de chicos, que el proyecto se apruebe en Diputados.

Por Martina Jaureguy

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