Pidamos al Señor que aumente nuestra fe para poder vivir en este planeta con mayor amor, dignidad, respeto y justicia.

Barrueco-y-Frassia

Desconozco quién o quienes asesoran a la máxima autoridad religiosa de la Iglesia Católica de Avellaneda – Lanús, pero se ha visto a Monseñor muy a gusto, sonriendo con personajes políticos que no llevan una vida conforme al catolicismo y así como un pastor debe hablar a su «rebaño» para mantener la fe en Dios y una conducta adecuada a la fe, es obligación de un sacerdote no hacer distinciones y recomendar incluso a los políticos respetar la fe que dicen profesar.

Es innegable que la Iglesia y muchas otras religiones han siempre tenido un estrecho lazo con el poder, sea este del tipo que sea, los sacerdotes han sido uno de los estratos de poder, pero hoy en día, los representantes de la Iglesia no deberían consentir cualquier cosa por no molestar el ánimo de políticos o funcionarios, el rol de la Iglesia y de sus sacerdotes es un rol social, no se puede predicar ignorando la realidad local, no se puede brindar un testimonio que ignore la realidad que viven los vecinos.

En las puertas mismas de la Catedral de Avellaneda la juventud pierde la inocencia, se vende y se consumen drogas, se cometen otros delitos y los niños, esos privilegiados por Jesús, son testigos de escenas que no deberían ser habituales, la ineficacia política y la falta de reclamo social, han llevado a que la Plaza Alsina desde hace ya años haya dejado de ser un lugar para disfrutar en familia, los vecinos se han acostumbrado a «esquivar» todo, no se puede predicar la verdad de Dios sin atender las necesidades de los fieles.

 

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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