Periodismo basura, subvertir los valores desde los medios

   Crónica y algunos otros medios, tuvieron como noticia el caso de Maximiliano Almandoz, un practicante de Taekwondo, que además tuvo la idea que lo llevó a los medios de poner en venta uno de sus riñones para poder festejarle el cumpleaños de 15 a su hija Araceli de 14.

La nota no solo no aporta nada útil a la sociedad, sino que por el contrario, reproduce las frases irresponsables de Maximiliano, que vaya uno a saber los motivos por los cuales cree que ser un buen padre es tomar decisiones sin sentido, por un lado la nota periodística para ser eso, omite mencionar que en la Argentina este tipo de cosas estàn prohibidas, con lo cual la posible venta encuentra ciertas dificultades, pero lo más llamativo y grave son los argumentos que el padre explica.

Dice que necesita alrededor de 300 mil pesos para hacer la “re fiesta”, ya que sus compañeritas festejan y no quiere que su hija no lo haga, primera razón que hace ruido, si en la nota menciona que debe realizar dos trabajos para vivir, que su almacén ya no es rentable porque los vecinos por problemas económicos no compran como antes, mucho menos lógico parece que puedan costear fiestas con esos montos, salvo que la idea de Maximiliano sea la de mostrar que su hija tiene la mejor fiesta, algún problema personal que debería evaluar un psicólogo. No está mal que un padre intente hacerlo todo, pero los límites deben ser claros para sus hijos, jugar con la salud de forma irresponsable no es un acto de amor, es una tontería.

Si mañana su hija necesita que le donen un riñón?, es mejor que sufra enferma pero con recuerdos de un fastuoso cumpleaños?.

Señores padres, trabajen, hagan todo lo que puedan por darles lo mejor a sus hijos, pero no olviden también que los hijos necesitan tiempo, presencia y que suelen observar sus actos, se forman más con el ejemplo que con los actos que ustedes creen son heróicos, sin dudas en este caso hay mucho para que Maximiliano trabaje con un profesional, pero también hay mucho para repudiar de los medios que fomentan estas cosas y luego se preguntan qué les pasa a nuestros adolescentes.

 

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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