Patricia Bullrich y un silencio cómplice en el caso de Natacha Jaitt

La ministro de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich, se ha llamado a un curioso silencio en el caso de la muerte de Natacha Jaitt, un silencio cómplice ya que curiosamente suele opinar de temas que desconoce y si hay alguien que sabe mucho de Natacha es «Pato».

La forma de hacer política en la Argentina siempre ha estado sospechada de fraudulenta, pero en los últimos 30 años las cosas fueron cambiando, ante la necesidad de los candidatos de seducir al electorado más por influencia de los medios y de asesores de imagen que por méritos.

El elevado costo de una campaña, más los «pagos» que deben hacer los candidatos por el puesto al que quieran acceder hizo que los políticos y por ende la política se financie de forma ilegal, en esto, Fiscales y Jueces juegan a ser inocentes, pero es sabido por muchos que existen «cajas políticas» que se financian con corrupción y mafia.

Desde las famosas «cajas policiales» de las que curiosamente hoy no se habla, pasando por los aportantes truchos para lavar dinero del juego, la droga y la trata, hasta los aportes de empresarios poniendo un huevo en cada canasta, varios partidos políticos tienen sus fuentes oscuras de recaudación.

En ese mundo económico negro, hay quienes vieron una oportunidad mediante la extorsión sexual, esta nueva forma de hacer política no solo tiene beneficios económicos sino que apunta directamente al poder, cuanta más información sensible de alguien de interés, más coaccionada su libertad.

Ejemplos sobran, algunos muy conocidos como el del ex Juez federal Norberto Oyarbide y otros menos conocidos como un incidente con viudas negras en Palermo que tuvo como protagonistas a 3 ministros de La Suprema Corte de la Nación.

En ese mundo de espionaje, donde se preparan los «carpetazos», hace varios años lo juega la actual Ministro de Seguridad, curiosamente no ha sido a la fecha interpelada por la Comisión de Seguridad del Congreso, vaya uno a saber por qué o que es lo que no quiera saber la comisión y sus miembros. Resta mucha información por conocerse por ejemplo en el caso del Fiscal Nisman, especialmente sobre una inconveniente relación con políticos del PRO y la información que intercambiaba y los pedidos que recibía.

Pero volviendo a Natacha, todos sabían que siempre necesitaba aumentar sus ingresos, la adicción además de arruinar la salud, arruina la economía de cualquiera, ese estado de vulnerabilidad hizo que Jaitt fuera fácil de convencer para volverse informante de los servicios, la técnica es muy conocida, el primer jefe del FBI John Edgar Hoover, hizo un imperio de poder en base a investigar la intimidad de celebridades, políticos e influyentes, por esos años las víctimas del espionaje estatal eran los hombres, pero con personajes como Jaitt, hasta las mujeres podían ser seducidas.

Tan necesitada estaba Jaitt de recibir dinero, que se transformó en una militante de acción del PRO, como cuando en una cacerolazo por el 2012 marchó a Plaza de Mayo con dirigentes de Mauricio Macri solo con ropa interior a protestar por la economía. Lo que nadie cuenta es que esos trabajos en una época de información al instante tienen poca duración y Jaitt fue poco a poco apartada, su inestabilidad emocional y verborragia si bien era un condimento valorado para descarnar a opositores, también se evaluaba como un riesgo latente para cuando le soltaran la mano o dejaron de comprar sus servicios, por eso para despegarse políticamente, acudieron a una empresa para contratar sus servicios, curioso que una empresa contratara a Jaitt para hacer espionaje, pero una práctica muy habitual en países como los EEUU.

Los últimos hechos mediáticos de Natacha demostraban que se había vuelto un peligro para los propios, luego de su participación en la mesa de Mirtha Legrand que produjo más ruido por sus acompañantes que por sus dichos, su «asesora» de vestuario una periodista ex SIDE Ana María Polero, desató la reacción de Silvia Majdalani subdirectora de la AFI, quien reveló a la prensa que Polero era una ex SIDE, según dicen por la enemistad entre ambas. Oportunamente Elisa Carrió le solicitó al presidente de la Nación Mauricio Macri de Majdalani acusándola de ordenar tareas de espionaje sobre ella y su entorno, además de quejarse que la Comisión Bicameral de Seguimiento y Control de Organismos de Inteligencia no la citan porque ella maneja la comisión, acusaciones graves y que revelan internas entre los espías.

Patricia Bullrich no solo no hablo del caso de Natacha Jaitt, de quien también recibía informes reservados, sino que no salió curiosamente a pedir la expulsión del «representante» paraguayo Jesús Velaztiqui Duarte, digo por eso de que los extranjeros vinculados a delitos debían ser expulsados del país.

La muerte de Natacha Jaitt no es una muerte más, es la muerte de una mujer con muchos secretos del poder, es la mujer que no tuvo problemas en reconocer que tuvo sexo con Mauricio Macri, en una relación de prostitución por la cual Mauricio le pagó 15 mil pesos, es la mujer que muchos hombres temían por ser la que cumplía sus deseos más ocultos, el más conocido fue el caso de Diego Latorre y su bisexualidad, enfrentó a Fernando Burlando, pero si hay un hecho que muestra la hipocresía de los funcionarios de este gobierno son las fotografías periodísticas, una foto reúne a Juan Pablo Arenaza, Patricia Bullrich y Mauricio Macri, los tres conocían muy bien a Natacha y ninguno pareció tener interés en que se investigue la muerte como corresponde, porque pocos o casi nadie habla de los vínculos de Natacha con otros personajes como Marcelo D Álessio, servicios de otros países como EEUU o Israel.

Muchos silencios, para una muerte que se encamina a que Natacha Jaitt era una drogadicta estúpida que se pasó de drogas, demasiado sencillo para alguien que vivió al palo, que aprendió el oficio del espionaje, diría Sabina que «siempre tuvo la frente muy alta la lengua muy larga y la falda muy corta.»

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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