Otero Luis Alberto y la delgada línea de la apología

Llama la atención que algunos personajes públicos, puedan decir cualquier burrada para hacer política SUCIA, falsear una medida preventiva, donde se explican los motivos de la misma, en prevención de la salud pública, en este caso la vida y evitar incidentes, sea utilizada por un «candidato vencido» para fogonear la rebeldía.

Personalmente no tengo conocimiento de alguna causa de relevancia donde el abogado Luis Otero haya actuado y su resultado, lo suyo, lo público ha sido el «chapear» con un título que parece no merecer por la conducta desplegada que es reprochable desde la ética profesional y va por una delgada línea que roza el delito.

Pero para argumentar la editorial, veamos el concepto jurídico de la apología del delito:

La apología del delito intenta justificar acciones ilegales o de dudosa legalidad, normalmente mediante el discurso, tratando de hacer comprender que la acción debe realizarse por corresponder con los principios éticos de los que se hacen gala. Es el elogio público de un acto que ha sido declarado criminal.

Luis Otero se encuentra matriculado en el Colegio de Abogados de Lomas de Zamora bajo el Tomo I, Folio 406, con el estudio jurídico en la calle Palaá 451, de Avellaneda, en lo que hoy es el Polo Gastronómico, la oposición política de Otero como parte del macrismo ha sido y es deprimente, con una dura derrota electoral, su trayectoria en los medios y el conocimiento público de su persona no suplieron la incapacidad natural para ser un político.

Se agrava la conducta reprochable de Otero, si tenemos en cuenta que él mejor que nadie sabe que los medios son un canal de influencia en la sociedad y digamos que ya he expresado que Otero es un «invento» del Grupo Clarín, arrojado a la arena política, una mala elección.

Como abogado Otero debería hacer o recomendar cumplir con la Ley, los Decretos sean de su agrado o no, son un instrumento que no va contra la Constitución, salvo resolución fundado de algún Juez, en ese caso, sería plaudible que en si su preocupación es sincera, inicie el proceso judicial de declaración de inconstitucionalidad y vaya pronto a ofrecer sus servicios a los pobres ciudadanos de Villa La Ñata, tal vez así sume votos.

Pero insisto, lo de Otero es reprochable, más la pasividad de abogados oficialistas, funcionarios judiciales que no actúan de oficio y políticos que a diario hablan de respetar la Ley y los derechos no han hecho nada, para el ciudadano común es evidente que no trabaja ninguno.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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