Once: Allanamiento a vendedores de paco

allanamiento-en-Once-venta-de-pacoOperaban en una casa abandonada, en la calle Sarmiento al 2000. Vendían la droga a través de una ranura en una puerta de chapa.

No alcanzó con tirar abajo la puerta: por orden del juez federal Sebastián Ramos, hubo que arrancarla literalmente. El viernes último por la noche, luego de meses de inteligencia, la Policía Federal, con efectivos de la división de Drogas Peligrosas y miembros de la Guardia de Infantería, irrumpió en una casa abandonada en la calle Sarmiento al 2000, pleno barrio de Once, con 40 efectivos en total.

Fue un operativo tenaza; Drogas Peligrosas ingresó por el techo e Infantería por el frente, para detener a dos varones, uno de ellos menor de edad y en un visible estado de excitación psicomotriz, que se resistieron al arresto. En la casa, además de un kilo de marihuana embalada, la Policía halló material suficiente para formar 3500 dosis de paco en sus típicos envoltorios de plástico negro, según informes policiales.

La droga, precisamente, se vendía a través de una ranura en la puerta de chapa reforzada, tal como en los bunkers narco en Rosario. Había hasta custodios para los presuntos dealers en la puerta, dispuestos las 24 horas del día. Por otra parte, no es algo común ver puntos de venta de paco fuera de las villas en Capital Federal, de puntos calientes como la 1-11-14; procedimientos como éste, con un punto de venta a escasas cuadras de Corrientes y Pueyrredón, son muy escasos en la memoria policial reciente. En 2012, por ejemplo, siete personas fueron detenidas en un conventillo en Constitución, en el marco de una disputa territorial en la zona por el control de la venta de pasta base. El allanamiento en Once implica un cambio.

Defensa Civil actuó en el procedimiento y clausuró parte de la casa, un edificio de dos plantas y de cerca de 80 años de antigüedad, en ruina total y que sobrevivió varias usurpaciones y modificaciones sin control alguno. No era la primera vez que este lugar era allanado; la Policía Federal y Gendarmería lo visitaron varias veces por el mismo delito desde 2013. La venta de droga se reanudaba al poco tiempo de la clausura. Esta investigación puntual comenzó en noviembre del año pasado; la venta era evidente. La Policía comenzó a seguir adictos, chicos de zonas aledañas como Almagro y llegó hasta la casa en Sarmiento. El allanamiento se volvió una cuestión de tiempo.

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