Oficina de Violencia Doméstica de la Corte

Oficina-de-violencia-domésticaLa OVD (Oficina de Violencia Doméstica) dependiente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, fue creada oficialmente el 15 de septiembre del 2008, y es encabezada por la Ministro de la Corte y vicepresidenta de la misma, la Dra. Elena Highton de Nolasco, con el fin de ser un medio que permita el acceso a la Justicia de aquellas víctimas de violencia doméstica y género.

De acuerdo a propias estadísticas de la oficina y que se informaran a la prensa, la misma atendió a 50.000 personas, en palabras de la propia Jueza, “aseguró que «la existencia del organismo permitió visibilizar una problemática que estaba oculta en la sociedad argentina» y destacó la tarea «de acceso a la justicia que se brinda». Según las estadísticas de la OVD, desde el 15 de septiembre de 2008 al 31 de agosto de 2012 ingresaron a la oficina más de 30.000 casos y se concretaron 20.000 consultas informativas. El informe oficial también aportó que «se realizaron cerca de 30.000 derivaciones a la justicia civil y 20.000 al fuero penal». La ministra valoró que los superiores tribunales de justicia de las provincias de Tucumán, Salta y Santiago del Estero replicaran la experiencia y abrieran sus propias oficinas de violencia doméstica. Recordó, además, que la OVD «está implementando un nuevo sistema de registro de indicadores de violencia doméstica para que todas las provincias obtengan estadísticas de las denuncias judiciales en forma estandarizada».

La OVD no ofrece asesoramiento telefónico, las denuncias deben realizarse personalmente y brinda atención especializada las 24 horas, todos los días del año, inclusive sábado, domingos y feriados, en Lavalle 1250, planta baja, de Ciudad de Buenos Aires.

Hasta aquí, la información que la propia oficina se encarga de enviar a los medios de prensa para su difusión, idéntica información que suelen repetir en entrevistas, conferencias y presentaciones para profesionales del derecho y otras profesiones vinculadas a la temática. Así, muchos periodistas hemos recomendado a los lectores y oyentes concurrir a la OVD, cuando necesiten asesoramiento o sientan que sus vidas corren peligro ante casos de violencia. Pero como siempre, la realidad, no suele ser tan buena para los que no tienen los recursos para acceder a la justicia mediante el pago de honorarios a un abogado que lo represente.

Personalmente, he concurrido a la OVD, en distintos horarios, para poder comprobar in situ, la calidad de la atención a las víctimas, los tiempos de espera y el tipo de asesoramiento que reciben, la experiencia no ha sido buena, sino todo lo contrario, no hay nada peor que sentir que uno ha recomendado a seguidores de medios periodísticos, sin chequear personalmente lo que recomienda, tal vez confiado en que la Corte tiene una responsabilidad importante para con los ciudadanos, y que se suelen gastar miles de pesos en este tipo de proyectos en los que intervienen asesores, sin mencionar el hecho que uno espera designen a profesionales con experiencia y compromiso, más allá de los controles de calidad que deberían realizarse sobre este tipo de dependencias, porque de lo contrario, revictimizan a la víctima y se difusa el acceso a la Justicia y la protección de la integridad de la víctima.

Como era de esperar en toda dependencia pública, existen los llamados “filtros” burocráticos que no hacen otra cosa que desalentar al denunciante, sea víctima, o denunciante en representación de tercero. Uno de los mejores, es el de la jurisdicción, aquellos que no residan en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, no podrán siquiera iniciar un expediente y por ende recibir asesoramiento, es decir, en minutos, luego de esperar horas, estarán en la calle, maldiciendo su suerte, sin saber a dónde denunciar y peor aún, cómo seguir con su flagelo. Un absurdo importante, ya que los casos que se denuncian, constituyen delitos, y si bien existen jurisdicciones, bien podrían derivarse las denuncias con un asesoramiento que proteja a la víctima. Muchos de los que rechazan las denuncias, no dudarían en criticar que un paciente no sea atendido en un hospital capitalino sino tiene domicilio en la Ciudad, como si la vida de muchas víctimas de violencia, no estuviera en riesgo, a veces con una mortalidad más rápida que la peor de las enfermedades.

Otro de los “filtros” es el tiempo para la atención, varias horas de espera, demoras que no se sabe bien a que obedece, y el clásico latiguillo “estamos saturados, no tenemos la cantidad de profesionales para atender todos los casos”. Si esto es real, porque no se convoca a profesionales o bien se firman convenios con entidades para satisfacer la demanda creciente.

La acción desmotivadora, esta es tal vez, una de las actitudes más repudiables de los funcionarios de oficinas como esta, ya que la víctima o el denuncian, deben esperar horas para ser escuchados, esquivar los requisitos para rechazar la creación de un expediente, regresar a veces hasta 4 o 5 veces para concluir el trámite y ser acompañado al Juzgado que corresponda, civil o penal, con la aclaración de que ahora depende del juzgado como sigue todo, ya que suelen rechazar y archivar las denuncias por muchos motivos, con lo cual, le piden a la persona que no se haga muchas ilusiones. Una verdadera vergüenza.

Personalmente, pude observar el caso de una mujer de 77 años de edad, que se acercó a la OVD, alrededor de las 20:00 hs. y permaneció en el lugar hasta las 07:35 hs. del otro día, las condiciones de espera en ese rango horario no son dignas, a oscuras, sentadas las personas en las mismas sillas de la planta baja, con el agregado que si no hay luces encendidas, mucho menos funcionan los aires acondicionados, con lo cual los días de altas temperaturas a la incomodidad edilicia, hay que sumar la incomodidad climática, para poder comprar algo que beber, deben caminar algunas cuadras hasta encontrar un kiosco abierto por la noche, poco parece importar si las víctimas tienen el dinero para alimentarse y pasar la noche, todo en medio de elementos destinados a las obras de refacciones que se están realizando.

Otro punto flojo es la falta de información a quienes requieren información sobre los responsables del lugar o piden el libro de quejas, una abogada de la mesa de entradas que parece disfruta gritándole a la gente las indicaciones, parece perder la voz y la memoria cuando se le requiere el libre de quejas, mientras que comienza un interrogatorio innecesario sobre los motivos por los que alguien lo requiere, es decir, en principio no puede resolver nada, derivando a los gritos, y luego trata de informarse de motivos que antes no quiso escuchar.

Mientras realizaba el presente artículo periodístico, cursé dos pedidos de informes a las autoridades de la OVD, los cuales obviamente no fueron respondidos, como si eso evitara responsabilidades.

La conclusión objetiva de esta oficina dependiente de la Corte, es que una vez más, el acceso a la justicia de los ciudadanos de menores recursos se transforma en una lotería, donde algunos, muy pocos llegarán a obtener una medida judicial, para el resto, la mayoría, los que ni siquiera están en las estadísticas del organismo, la vida seguirá igual, y lamentablemente formarán parte de otras estadísticas, tal vez sean noticia y entonces alguien dirá que algo no funciona bien, porque denunció, porque se animó, porque pidió ayuda, pero nadie la escuchó.

Tal vez, humildemente, le recomiendo a quien encabeza para las notas que el organismo difunde con un “maquillado” funcionamiento, que alguna vez cruce la calle que separa el Palacio con la OVD, y vea personalmente cómo son atendidos los casos, que vea por sí, a esas mujeres golpeadas, a esas ancianas magulladas soportando las horas en sillas verdaderamente incómodas para pasar horas esperando.

A los juzgados civiles y sus Cámaras, que de una buena vez, se reconcilien con los ciudadanos, que dejen de priorizar a las empresas y grupos, habilitando ferias y aceptando recursos, cuando rechazan alegremente denuncias de violencia, dejando a las víctimas sin acceso a la Justicia y en riesgo físico y de vida.

Debería existir un registro de denunciantes, prospere o no la denuncia judicial, para que cuando alguien que se tomó la molestia de ir a la OVD y no haya obtenido asesoramiento y protección judicial o estatal, pueda reclamar el no haber sido asistido correctamente.

Dicen que el que calla otorga, así que gracias por no responder al requerimiento periodístico, ya que hemos ido al lugar y comprobado que no tenían una respuesta que justifique tanta incoherencia entre el discurso y la práctica. Tampoco pudimos ser atendidos por la Dra. Analía Monferrer (foto), Coordinadora responsable de la oficina. Les pedimos disculpas a quienes se acercaron por recomendaciones del medio, esparamos que las autoridades correspondientes, se ocupen de mejorar la atención y las condiciones de los que concurren al lugar.

Analía-Monferrer

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

Editor General Diario y Radio El Sindical

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