El remisero misionero que está de novio con dos hermanas gemelas se encuentra internado en una clínica psiquiátrica de Oberá por un trastorno nervioso. El joven es acompañado en su internación por sus familiares y por las bellas rubias que, por el momento, no dejaron trascender qué motivo la crisis nerviosa de su amado.
El paciente es Juan Carlos López, de 31 años, un joven de la localidad de San Vicente que en el 2008 se hizo famoso cuando trascendió su noviazgo con las hermanas Liliana y Marisa Kuegler, ambas de 27 años.
Según informaron medios locales, Liliana admitió que novio está internado en una clínica psiquiátrica pero evitó dar detalles acerca de la enfermedad que lo aqueja. “Sí más adelante, cuando él esté mejor vamos a contar qué pasó”, expresó.
Lo cierto es que desde hace casi dos semanas López recibe asistencia psicológica y psiquiátrica en el establecimiento Sistema Integrado de Salud (SIS) de Oberá. Hasta allí llegó desde la cercana localidad de San Vicente acompañado por sus familiares y sus bellas novias.
Enigmática internación
Según trascendió, las mellizas lo acompañan permanentemente, al igual que su madre y abuela. Aunque recibe una terapia diaria, el paciente puede salir de la clínica con total libertad, siempre que vaya acompañado por alguien autorizado de su entorno.
En declaraciones periodísticas, Liliana evitó dar precisiones sobre lo sucedido pero adelantó que “más adelante vamos a contar lo que pasó”, dándole un tinte enigmático a la historia.
Al ser consultados por los medios locales, los médicos no detallaron cuánto se prolongará la internación del remisero pero remarcaron que durante su convalecencia participará de los talleres que se llevan a cabo en la clínica.
Fama mundial
El noviazgo entre las hermanas Kuegler y el remisero de San Vicente cobró notoriedad en setiembre de 2008 cuando el diario El Territorio publicó la inédita historia.
En ese momento se conoció que López, dueño de una remisería, hacía dos años mantenía una relación afectiva con las gemelas Liliana y Marisa. Ellas relataron que comparten todo porque se sienten “una misma persona” y en eso, está incluido el amor. Es la tercera vez que les toca compartir la pareja y ni siquiera se imaginan cambiar el rumbo de sus vidas. “La gente de mi familia lo toma como algo normal”, explicaron ante los azorados cronistas.
“Yo dependo de ella para todo y ella también de mí. La persona que está con nosotras lo entiende así, es estar con una sola persona”, había manifestado Liliana, en la nota publicada por El Territorio, y que desatara un verdadero escándalo en el país y aún más allá de las fronteras.
Las chicas nacieron en El Soberbio donde aún viven sus padres, que ya llevan 40 años de casados. De familia humilde y trabajadora, crecieron en la chacra y cursaron sus estudios en una escuela agrícola. Desde pequeñas se dieron cuenta que sus gustos eran iguales, que las mismas cosas las hacía felices y que cuando una estaba sufriendo, la otra podía sentir el mismo dolor, ya sea físico o emocional.






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