Menor «demorado» en Gerli, sigue la fiesta delictiva

Es hora de poner las cosas en su lugar, mientras por un lado los vecinos de Gerli, reclaman más seguridad, mal, pero reclaman, los responsables de administrar justicia y de representar los intereses de esos ciudadanos, que es la función de los Agentes del Ministerio Público Fiscal, siguen haciendo «la plancha».

Por estas horas, la policía ha demorado, porque esa es la definición correcta, a menores que resultan ser conocidos delincuentes que no dudan en delinquir a diario, basta con saber que algunos tienen más de 70 demoras en las comisarías de Avellaneda, para saber que muchos de esos delitos quedan impunes.

La falta de información e interés de los vecinos ayuda a que los que deben perseguir al delincuente, sigan trabajando en modo «piloto automático» sin preocuparse por hacer bien su trabajo, no se trata de actos heroicos o pretender que hagan más de lo correcto.

Así como ocurre con los adultos, existe desde hace un tiempo, un abuso de la aplicación del Art. 161 por parte de los Fiscales en disponer sin más trámite la libertad de los aprehendidos.

En el caso de los menores de edad, sometidos a un proceso judicial, mucho se ha tratado de encontrar un equilibrio entre garantías y responsabilidades, pero poco se ha llevado a la práctica y en pos de no cumplir con su trabajo, el resto de la sociedad es una víctima potencial de los caprichos de un precoz delincuente y a su vez, estos menores son vulnerables a ser objeto de «vengadores» o bien terminar muertos al llevar una vida de riesgo sin preocupación en un TODO o NADA.

Cuando se estudió la forma de llevar adelante la instauración de la Justicia de Responsabilidad Juvenil, se buscó ampliar las medidas judiciales en la etapa de instrucción que resguarde derechos y garantías, pero también que tengan en los casos que así lo ameriten reglas de conducta para el menor imputado de un delito.

Durante el proceso y previa verificación de los extremos exigidos por el artículo referido a la comprobación de los hechos, el Juez, a pedido del Fiscal y con resguardo del derecho de defensa y el debido proceso, podrá ordenar provisoriamente medidas de coerción personal que podrán consistir en: 1)Obligación de concurrir periódicamente a la sede del Tribunal o autoridad que se disponga, acompañado por sus padres, tutor o guardador; 2)Abstención de frecuentar determinados lugares y personas; 3)Abstención de ingesta de alcohol u otras sustancias tóxicas;4)Privación de libertad en su domicilio bajo supervisión; 5)Privación de libertad durante el fin de semana; 6)Privación de libertad durante el proceso en establecimiento para jóvenes.

El día sábado varios vecinos denunciaban una moto de color azul robando, conducida por un hombre que utilizaba un arma blanca para intimidar a las víctimas, cuando la policía intentó identificar al joven que circulaba en una moto de similares características este huyó del lugar rumbo a la conocida Villa de Luján, un lugar donde ha crecido la venta de drogas y en donde suelen terminar los vehículos robados en Gerli, Sarandí o Monte Chingolo.

Una vez que pudieron reducir al motochorro, este resultó ser un joven de 17 años, apenas por debajo de la edad para ser juzgado como mayor, secuestrada la moto en la que circulaba el delincuente, la misma resultó robada y con la identificación del motor adulterada, se le encontró una navaja de un tamaño capaz de causar serias heridas o la muerte, pero con todo esto, consultada la UFI de Responsabilidad Juvenil de Lomas de Zamora en turno, la medida dispuesta por la Dra. Miriam Lilian Pese, fue la de notificar a los progenitores de la causa penal y la inmediata entrega del mismo, la indignación es que el joven ya fue visto en otra moto paseando por el barrio.

Sería muy importante conocer los fundamentos por los cuales peligrosos delincuentes pueden actuar con total impunidad, ya que con 17 años, una navaja es un arma capaz de causar graves lesiones o la muerte, o bien como es el caso del ya famoso delincuente «Chucky» este utiliza armas de fuego, no se trata de pedir «mano dura», no se trata de la Ley del Talión, se trata de hacer su trabajo, de representar a la sociedad y la protección de sus ciudadanos, se trata de «proteger» al menor encausando su conducta, sea con medidas de coerción, sea aplicando normas de conducta a sus progenitores o cuidadores, se trata de una cuestión de RESPONSABILIDAD, de todos.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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