Marcos Paz: Mató de un tiro a su ex mujer en un salón de fiestas

El sangriento suceso se produjo en la localidad bonaerense de Marcos Paz. Un ex policía, preso de un ataque de celos, fue a buscar a su antigua pareja, discutió con ella en la puerta del local de eventos y la asesinó de un balazo en la cabeza.

Un ex policía asesinó de un tiro en la cabeza a su ex mujer, en un violento suceso que se produjo en un salón de fiestas de la localidad bonaerense de Marcos Paz. El sujeto fue detenido en el mismo lugar, mientras que la víctima perdió la vida en el acto ante la aterrorizada mirada de quienes habían concurrido a un cumpleaños de 15.

El episodio tuvo lugar pasadas las 22.30 en el local de fiestas ubicado en Feijoó y Rivadavia, del denominado barrio Kilómetro 50 del mencionado distrito del oeste del Gran Buenos Aires.

En esas circunstancias, una mujer identificada como Cristina Rodríguez, asistió al lugar donde se emplaza el salón «Peto Eventos», para participar de una fiesta de 15 años.

Fue en ese momento cuando un ex policía, de nombre Hugo Ibarra, fue a buscarla hasta el lugar y mantuvo una corta discusión, donde la insultó frente a todos los asistentes. Para finalizar la agresión verbal, Ibarra, presa de un demencial ataque de ira, extrajo una pistola y le pegó un tiro en la cabeza a su ex compañera.

La situación, en el contexto festivo del cumpleaños, sacudió a todos los presentes, que observaron cómo Rodríguez cayó desplomada con el impacto en su cráneo y quedó tendida en un charco de sangre.

A los pocos minutos, efectivos de la comisaría local, avisados por los propios vecinos, se hicieron presentes en Peto Eventos y detuvieron a Ibarra, que estaba ensimismado y en shock por el femicidio que había cometido instantes antes.

Con el caso de Cristina Rodríguez, son dos las mujeres asesinadas a manos de sus ex parejas, en lo que va de 2019 en el partido de Marcos Paz.

En febrero pasado, Pedro Sosa de 44 años, oriundo de Chaco, golpeó a su pareja, Norma Cataldi Dragel de 33, con un hacha y le provocó gravísimas heridas que, al menos, la desvanecieron. 

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