Malestar de Rosenkrantz y Rosatti con el Ejecutivo, por la causa de espionaje

La red de espionaje ilegal que investiga el Juez Alejo Ramos Padilla sumó cortocircuitos entre los ministros supremos.

El escándalo por presunta red de espionaje ilegal que habría operado en el país, sumó en la semana un capítulo de gravedad institucional y preocupación cuando se conoció públicamente que Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti,ministros de la Corte Suprema de Justicia, habrían sido víctimas de la trama que se investiga en la Justicia Federal de Dolores.

Gonzalo Bouzat, ex socio de Rosenkrantz, brindó información valiosa en la declaración hecha el fin de semana en busca de conseguir un posible imputado colaborador.

“No hubo ni un llamado de cortesía. Nada”, explicaron desde el máximo tribunal sobre la poca comunicación con el Ejecutivo sobre el tema. “Una presunta red espía a dos jueces y nadie se hace eco, averigua o se pone a disposición”, reflexionaron sobre la no intervención del Gobierno en un caso así.

Un sector de la Corte no piensa aún en tomar cartas sobre el asunto y prefieren esperar al avance de la causa que está en manos de Alejo Ramos Padilla. Para las autoridades, el juez se viene manejando de forma “sobria” y “respetando los tiempos procesales”.

Al momento de declarar, el espía Barreiro hizo alusión a viajes de Rosenkrantz como Rosatti. La información tendría errores sobre los destinos.

El ex espía de la AFI, habái dicho ante Ramos Padilla: “Otra cosa importante que pasó y vi es que estando trabajando en el country, un día voy a la casa de D’Alessio para plantearle un tema vinculado a la seguridad del country, a lo cual él estaba con una computadora trabajando y empezó a hacer alarde diciendo algo así como ‘va a ver un quilombo bárbaro, no entiendo este tipo cuando viajan tanto a Panamá’ y esas cosas, y me dice ‘vos podés creer que este Rosenkrantz y el tal Rosatti’ –que son los nuevos creo que jefes de la Corte Suprema o algo así– y siguió diciendo ‘va a ver un quilombo bárbaro porque no van pode explicar tantas entradas y salidas a Panamá y Miami’, como que sabía los viajes de los tipos y nombró ‘ya con el quilombo de los Panamá Papers era un desastre”.

Y concluyó: “Cuento todo esto porque, primero en el momento esto me daba más credibilidad en el tipo de que él era agente de la AFI o el Ministerio de Seguridad porque no podía ser que él estuviese tocando temas tan sensibles, como invitando a un senador a su casa o teniendo reuniones con él por cosas así. Todo esto es para decir por qué yo le creí en ese momento y ahora a la distancia me doy cuenta de que hay cosas que eran mentira y son bastantes graves”.

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