Los peligros de la percepción

La consultora internacional IPSOS, la segunda más grande y relevante del mundo suele realizar encuestas anuales donde se analiza el nivel de conocimientos que tiene la población sobre la realidad acerca de temas sociales de relevancia tanto en temas globales como locales.

Los resultados de las encuestas que suelen incluir a 38 países, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, Dinamarca, Francia, Alemania, Hong Kong, Hungría, India, Indonesia, Israel, Italia, Japón, Malasia, Mexico, Nueva Zelanda, Perú, Filipinas, Polonia, Rusia, Arabia Saudí, Singapur, Sudáfrica, Corea del Sur, España, Suecia, Turquía, Gran Bretaña, EEUU, Montenegro, Países Bajos, Noruega y Serbia. Permiten armar un ranking de los países con mayor distorsión o ignorancia y en último lugar los más informados y educados.

Este interesante experimento anual, en realidad tiene más una finalidad comercial que brindar un panorama social, pero no por ello es menos importante para desarrollar una aproximación a la relevancia del estudio como un elemento indispensable para una sana percepción.

Los seres humanos usamos la percepción como primer paso para crear la realidad personal, siendo la percepción una de las funciones del cerebro que nos permite procesar los estímulos que nos llegan desde el exterior, recogidos a través de los cinco sentidos, y también los que nos llegan desde nuestro propio interior. Percibimos así, en el primer caso, el aire fresco del amanecer, los árboles con su follaje, el canto de las aves, la tersura de la piel, y en el segundo, podemos percibir que estamos tristes, contentos, cansados, abrumados o emocionados.

Las conclusiones que arribamos a partir de la percepción no siempre son una copia fiel de lo percibido, sino que resulta de un proceso de interpretación, en el que intervienen el contexto, la cultura, la familia, la ideología, las experiencias previas, etcétera, con lo que creamos un modelo o paradigma, que actúa en general distorsionando lo percibido y creando una realidad paralela y propia.

La percepción por lo tanto es la base del conocimiento, y los sentidos, los que nos permiten acercarnos al objeto que se quiere aprehender. A través de la educación podemos hacer que los objetos sean atractivos para que puedan y quieran ser percibidos por los alumnos, y entonces iniciar otra actividad cognitiva que es la atención, que requiere intencionalidad.

Es importante, además, tratar de liberarlos lo más posible de paradigmas, para que puedan imaginar y crear con libertad, y luego darles nuevas perspectivas o miradas sobre el objeto, para que saquen conclusiones, comparen, analicen, problematicen y sinteticen.

La percepción tiene como una característica importante su organización, ya que a través de ilusiones perceptivas y leyes, estructuramos y adaptamos los estímulos; por ejemplo, tendemos a agrupar los estímulos que se parecen, a cerrarlos, a ver el fondo o la figura, separada de dicho fondo, todo o cual debemos tener en cuenta a la hora de enseñar, para educar a percepción, para poder ver muchas oportunidades que la vida nos brinda, y que no podemos percibir; además de ser el primer paso hacia la comunicación.

Con este breve acercamiento a entender de qué manera actúa la percepción, es sencillo entender que en la Argentina, el problema social más grave es la educación, pilar que en toda sociedad permite poder comprender los hechos que la afectan y en base al diálogo o la comunicación encontrar una propuesta común y exitosa, por el contrario en la Argentina hace muchos años que la educación a pasado a ser un objetivo hueco para muchos donde solo se busca «el título» sin asimilar contenidos, esto sumado a la falta de comprensión de textos que tiene la gran mayoría, así a más de la mitad de los argentinos les cuesta interpretar lo que perciben, mucho más elaborar ideas propias con un sustento metódico y adquiere relevancia una falsa percepción y conocimientos cuyo origen proviene de dudosas fuentes, muchas veces publicaciones anónimas y sin base que pululan en redes sociales y que se replican generando muchas veces que personas con formación académica terminen difundiendo información falsa por no chequear las fuentes o por el uso y la costumbre de compartir buscando más un like que un debate serio sobre la cuestión.

La aparición de nuevos pícaros que se hacen millonarios asesorando a políticos como por ejemplo Jaime Duran Barba, sorprende por lo sencillo de sus técnicas para asegurar el éxito electoral, incluso con técnicas que ni siquiera le pertenecen pero aún así le permite publicar libros y hasta burlarse de los electores como lo ha hecho en más de una oportunidad al opinar sobre los argentinos, porque sabe muy bien y juega con ello, que la memoria del argentino es corta, que lo estimula más la búsqueda de la comodidad de la mano de un líder o mesías, que trabajar en conjunto por metas con trabajo y con los pies en la tierra.

La percepción de muchos argentinos se ha ido distorsionando en base a la manipulación de un lado y del otro con un exceso de falsa información que se manipula por empresas que no hacen periodismo sino propaganda para quien paga sus servicios. A la conocida frase miente, miente algo quedará, por caso un estudio sobre la política inglesa hace un resumen al respecto: El esencial secreto del liderazgo inglés no debe buscarse tanto en una inteligencia particularmente afilada sino, mucho más, en una estúpida y bochornosa tozudez. Los ingleses se rigen por el siguiente principio: ‘Cuando mientes, miente en grande y sobre todo persevera en la mentira’. Y así siguen mintiendo, aun a riesgo de volverse ridículos”.

Durante años, muchos no se explican que algunos de los peores tiranos hayan llegado a gobernar un país, tal vez la explicación se encuentre en otra de las técnicas no comentadas de estos personajes que asesoran a ambiciosos e inescrupulosos políticos y para ello deberíamos leer sobre la «Teoría del centésimo mono» y la forma en que esta puede influir en una sociedad.

No es algo gracioso como algunos creen o irrelevante que los principales exponentes políticos hoy recurran al coaching, los nuevos gestos en la oratoria de Mauricio Macri o María Eugenia Vidal por ser dos exponentes bien claros y conocidos, hoy seguidos por otros políticos como Urtubey, obedecen a influir sobre esa percepción siempre estimulada y direccionada.

La famosa grieta de la que tanto se habla pero de la que nadie ha dicho la verdad sobre su origen, no pasa por dos sectores de la sociedad que inexplicablemente defienden a uno u otro, sino de dos sectores conformados por personas con distinta percepción de los hechos, que tienen en común el haber sido influenciados por una pobre educación que los dotara de los elementos críticos para ubicar a cada hecho y comprender la realidad detrás del estímulo.

Se enfrentan pero tienen mucho en común, son una especie de Yin y Yang donde ambos son parte de un todo que en este caso no es bueno, por eso en la Argentina como en pocos otros lugares el «divide y reinarás» es lo que mejor han practicado los que ejercen el poder, ya que no son técnicas solo usadas por políticos, sino por todos los que forman parte de esas escala de poderosos e influyentes en un país.

Por Marcelo Ricardo Hawrylciw

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