Lomas de Zamora: Absolución a los acusados del asesinato del Capitán Reynoso

  El Tribunal Oral Nº 6 de Lomas de Zamora resolvió nombrar “absueltos libres de culpa y cargo” a Claudio y Danilo Castro y Matías Serón, acusados del homicidio del Capitán de la Bonaerense Alberto Reynoso en el pasado 18 diciembre de 2014, luego de que la Fiscalía retirase la acusación por falta de pruebas.

Claudio Castro confirmó que el juicio duró una hora y media, donde la defensa casi ni habló excepto en el momento en el que pidió la absolución fuera el “beneficio de la duda” impulsada por la “certeza de inocencia”, y tras el cual el Tribunal ordenó investigar a la policía y a la unidad fiscal que llevó adelante la instrucción de la causa.

Durante el juicio, el Fiscal llamó a los únicos tres testigos y ninguno de ellos aportó algo que incriminase a Castro, su hermano y Serón. “A esa hora en que mataron al policía ellos estaban durmiendo, no sumaban para nada”, explicó, al tiempo que detalló cómo el letrado no tuvo más opción que ponerse de su lado.

“Por eso el mismo fiscal terminó admitiendo el armado de la causa por parte de la policía, las fallas de sus colegas que hicieron llegar a juicio a ésta causa y que nunca se tendría que haber llegado a esa instancia”, señaló Castro, y sostuvo que gracias a la presencia del ganador del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y organizaciones de Derechos Humanos como Madres de Plaza de Mayo, la Comisión por la Memoria y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) en Tribunales, “el fiscal se vio expuesto y no le quedó otra, pero si no le hubiera dado para adelante con la acusación”.

Ahora, tanto la fiscalía como los policías implicados en el armado de la causa están bajo investigación, pese a que, según Castro, varios de ellos «están vinculados» con el grupo de uniformados de Llavallol y Avellaneda que hace unos meses fueron detenidos acusados de explotación sexual luego de allanamientos en donde se les encontraron armas ilegales y drogas.

Los tres jóvenes fueron detenidos tras violentos allanamientos en sus viviendas a la mañana siguiente del asesinato de Reynoso, luego fueron trasladados a la Comisaría 6º de Gerli, Avellaneda, y allí permanecieron detenidos durante casi un mes, lapso en el que Castro denunció que tanto él como su hermano y su vecino Matías fueron víctimas de tortura.

“Nos torturaron todo el primer día completo, teniéndonos en el patio de rodillas y mirando para abajo, pegándonos en distintas partes del cuerpo donde no quedaran marcas, nos agarraban de los pelos y nos arrastraban por el patio, venían corriendo y a la carrera nos pegaban piñas en los oídos, una locura”, describió los vejámenes a los que fueron sometidos.

A su vez, el elemento clave de la causa fue un arma “plantada” del mismo calibre que mató Reynoso, la cual según los efectivos era la homicida pero esa versión quedó refutada casi inmediatamente luego de la aparición de la verdadera aunque el hallazgo fue desestimado por el juez que entendía en la causa.

“Nos habían plantado el arma para conectarnos con algo en la causa. Esta cayó en la pericia a los seis meses y la misma dio negativa, no tenía nada que ver con el arma del policía que encontraron el mismo día que nos detuvieron a nosotros pero a la noche, después de la detención de dos chicos a los que vieron en actitud sospechosa”, relató Castro y agregó que le enviaron al fiscal de la causa la información del hallazgo pero éste decidió continuar con las acusaciones en lugar de estimar la nueva evidencia.

“En el mismo día soltaron a los chicos, que es vox pópuli en el barrio que fueron ellos (los asesinos de Reynoso), e incluso los cruzamos en el Polo Judicial de Avellaneda y pensamos que seguían detenidos pero no fue así”, agregó sobre los jóvenes que podrían haber sido quienes ultimaron al uniformado pero nunca fueron investigados.

La escena inicial, el trato de parte del grupo de efectivos, el accionar de la justicia y la evaluación de otras aristas en la investigación, todo en detrimento de los hermanos Castro y Serón, fue explicado por una rivalidad con un vecino que forma parte de la fuerza. “Creemos que viene por ahí, no imaginamos que sea de otra manera”, observó.

“Tenemos un vecino en el barrio que es policía y pisa en Avellaneda y compartíamos el patio con la mujer de él, que es la ex de uno de mis hermanos. Ellos quisieron construir una pared del lado de mi casa y Danilo se la tiró abajo, por lo que nos hizo la cruz y al poco tiempo nos pasó esto”, contó sobre el episodio que desembocó en el conflicto con la justicia.

“Ahora nos seguimos cruzando con éste tipo y no nos queda otra que ignorarlo, porque no tenemos pruebas para decir ‘éste tipo nos armó la causa’”, sostuvo Castro sobre el vecino que además aseguró “conoce a los policías de lo de Llavallol”.

El proceso les dejó como saldo la creación de la Coordinadora Contra la Impunidad Policial, donde Castro con su hermano y Serón se unieron junto a un grupo de familiares de personas en situaciones similares a las que vivieron ellos para “desarmar causas como éstas porque si no, no hay forma de llevar adelante situaciones como éstas donde las familias se vuelven vulnerables porque no saben cómo manejarse y los abogados aparecen para sacarles plata”, enfatizó Claudio.

Con el calvario desandado, Claudio confesó que solo piensa “volver a la normalidad” lejos de estar “condicionado por una acusación”, algo que deberá trabajar porque, como lamentó, todavía debe superar “el estigma social que hay hacia personas que vivieron éste tipo de cosas”, el mismo que “cierra las puertas en todos lados”.

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