Lanús Oeste:La zona caliente de GBA con robos violentos y asesinatos

vecinos-de-LanúsEn 2014 van seis crímenes en asaltos. Y crece la indignación tras el caso de la nena baleada en la cabeza. Aunque reforzaron la vigilancia, los vecinos siguen exigiendo seguridad.

Estos últimos días, Valentín Alsina y Villa Diamante quedaron conmocionados con los casos de la nena Luciana Pelozo y de Leonardo León, dos víctimas de la inseguridad que sufrieron balazos en sus cabezas. Se sumaron dramáticamente a otros hechos resonantes en la zona, como los homicidios de Manuel Olguín (el 28 de febrero, cuando le quisieron robar el auto en Potosí y Obón, Villa Jardín) y Marcos Laranga (el 12 de marzo, al querer robarle su camioneta en la puerta de su casa, Balcarce 2876, Villa Diamante).

Tanto Olguín como Laranga murieron asesinados a balazos y se suman a otros casos fatales ocurridos en 2014 a causa de algún delito (León Bernardo, Pascual Speranza, José Stauro y Rosa Gamuto). Todos ocurrieron en la zona Oeste de Lanús, y además de motivar reacciones vecinales pidiendo seguridad, generaron una “obligada” respuesta policial para reforzar la vigilancia.

El sábado último en la esquina de Obón y Millán y el lunes en el Club Atenas (Molinedo al 2400), vecinos y policías cruzaron ideas y proyectos, acelerados por el balazo a Luciana. Un hombre aseguraba que esperar el colectivo en lugares como Moreno y Osorio era abrir la puerta a un asalto, mientras la Policía prometía que tanto en Valentín Alsina como en Villa Diamante había una reformulación del sistema de cuadrículas y que en ambas jurisdicciones se iba a pasar de cuatro a ocho zonas, con la confirmación de la llegada de cuatro patrulleros nuevos para cada comisaría, para vigilar así más eficientemente estos lugares críticos.

Jorge Suárez, del barrio Campomar, criticó en la reunión: “Sumaron patrulleros. Se ven en la zona de Puente Alsina, pero están parados y cada vez que cruzo por ahí no hacen ningún operativo ni piden documentación a los automovilistas. Para la foto no sirven”. Una constante de esos encuentros es la denuncia de gente que en su mayoría resalta que no ve más patrullajes desde la implementación del Comando de Prevención Comunitaria (CPC), con el agravante de que con su puesta en funcionamiento las comisarías quedaron casi sin personal (por orden ministerial permanecen dotaciones mínimas de dos policías por turno): “Si llamás nadie atiende o te derivan al 911, donde cuesta comunicarse ante una emergencia”, subrayó Gustavo Maldonado, de  Diamante.

Así, los cuestionamientos pusieron en jaque al flamante CPC. Un ejemplo podría ser el robo la semana pasada en plena calle a siete alumnos del colegio Modern School, jurisdicción de la comisaría 4ª. Autoridades del establecimiento informaron que en la dependencia les dijeron que no tenían gente para salir a patrullar. El titular de la seccional, Francisco Sanes, en cambio sostuvo en diálogo con Clarín: “En esa escuela tenemos un móvil y personal designado para los horarios de entrada y salida, como también hay personal en la zona del Colegio San Agustín. Estamos bien, con personal suficiente”. O por la ola de delitos o por el discutido CPC, ya hubo una “baja” en las filas policiales: renunció el jefe de la Policía Departamental, Fabián Perroni.

 

Fuente: Clarín Zonal

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