La video vigilancia llega a las escuelas contra inseguridad

cámaras-de-vigilancia-escuelasEscuelas privadas de diversos rincones de la Argentina comenzaron a instalar cámaras de seguridad para sumar herramientas contra la inseguridad que sufren sus alumnos al ingresar o salir de los establecimientos.

Así, la educación se sumó a las actividades de ocio, al agro y la energía en la extensa lista de industrias que optan por implementar soluciones en monitoreo para extremar las medidas de seguridad.

Sin ir más lejos, una asociación vecinal integrada por los padres de alumnos del colegio Normal N°1, ubicado cerca de Plaza Houssay en el barrio porteño de Recoleta, denunciaron días atrás que hubo «93 robos en 90 días» contra los chicos.

También alumnos del Instituto Argentino Excelsior, un establecimiento educativo ubicado en plena avenida Rivadavia al 6000 en el barrio de caballito, denunciaron que son atacados habitualmente por «motochorros» a metros de la institución.

Cristian Giugliano, gerente comercial de Conectia, explicó a NA que las cámaras surgieron como una herramienta para el control urbano pero rápidamente se fueron expandiendo hacia nuevos sectores.

«La video vigilancia hace tiempo dejó de ser una herramienta sólo para la seguridad sino que también adoptó funciones de control de urbana», señaló el experto.

Si bien esencialmente la video vigilancia es una herramienta ligada a la seguridad, muchos han visto los beneficios que trae aparejados en cuanto al control para el acceso, personal,
mercaderías, logística, entre otros, y prevención contra incendios y fallas técnicas).

Así es que, según Giugliano, este sistema de seguridad urbano empezó a utilizarse en diversos ámbitos del mundo privado como empresas y comercios de distintos rubros, dado que permite un monitoreo en tiempo real de todo lo que sucede.

Incluso, con el avance de las tecnologías asociadas a la movilidad, ni siquiera hace falta estar en un espacio fijo frente a una computadora dado que muchos smartphones son compatibles con los programas de monitoreo y permiten visualizar en cualquier momento y lugar lo que transmiten las cámaras.

No obstante, el experto consideró que aún hay mucho espacio para crecer porque si bien la video vigilancia ha tenido una gran explosión en la última década, todavía tiene campo para expandirse ante la necesidad de distintos sectores.

Giugliano indicó que, por ejemplo, ante la responsabilidad que implica el cuidado de los chicos en horario escolar, muchos colegios encuentran en los sistemas de monitoreo una forma de controlar los accesos a las instalaciones, incluso los micros que trasladan a los alumnos a hacer deportes.

«Para estas instituciones poder grabar imágenes representa una tranquilidad ante posibles denuncias», sostuvo el experto.

Lo mismo ocurre en la actividad agropecuaria, donde el productor se provee de sistemas de video vigilancia para mejorar su conocimiento sobre la hacienda, la siembra y el personal, incluso de las condiciones climáticas diarias, así como detectar la presencia de intrusos.

Los restaurantes fueron pioneros del rubro en la instalación de cámaras, pero se suman cada vez más bares y boliches a esta iniciativa: en la mayoría de los casos la finalidad es prevenir ventas ilegales, las peleas dentro del establecimiento, y apuntalar la seguridad en general.

«Cada vez se sumarán más sectores», estimó el gerente de la empresa nacional que desde hace 26 años diseña, integra y pone en marcha soluciones basadas en conectividad inalámbrica.

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