“Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa.” (Demócrito)

Si hay algo que reconocerle al actual presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, es la capacidad infinita que posee de transformar todo lo inexplicable en un sofisticado relato que enmascara con una sonrisa los desmadres de una institución que tuvo tiempos mejores.

En la editorial de la revista CBU del mes de enero del 2010 año 2 Nº 14, Federico nos “vende” una realidad que tiene mucho de cierto y mucho de cuento. Si bien el banco tuvo una rentabilidad positiva, esto no siempre es señal de que las cosas se hayan hecho de la mejor manera, es decir, se pueden hacer medianamente bien o muy bien. Una vez que  hallamos concluído la investigación periodística podremos dar números y gráficos de porque decimos que las cifras podían haber sido mucho más favorables para el banco.

En el anteúltimo párrafo, el autor de la editorial destaca la calidad en la atención y la inauguración de las sucursales 12, 29 y 51, que marcan el estándar de calidad arquitectónica que se pretenden para el banco y nuestras sucursales, invitando a los empleados a darse una vuelta por estas sucursales y ver como están quedando.

Ya en el último párrafo hace referencia al constante desafío de focalizar en la ética, escogiendo como un mal ejemplo empresas públicas como Aerolíneas Argentinas, donde se da un desmadre en el uso de los recursos públicos. Asegurando que le gustaría que el Banco Ciudad emerja no solo como una empresa bien administrada, y capaz de financiar su crecimiento de manera auto sostenida, sino que sea un ejemplo de ética en el manejo de los recursos. 

El pez por la boca muere

   Cuando uno hace públicas y mejor aún deja escritas sus ideas y discursos en palabras y gráfica, se vuelve esclavo de sus palabras. En esta editorial, cuando uno analiza detenidamente el contenido de la misma, rescata sin lugar a dudas el pensamiento real de quien escribe, para Federico Sturzenegger, la calidad en la atención es solo una cuestión arquitectónica, dejando de lado, la calidez y la confianza que infunde un buen trato personalizado, intentando priorizar lo edilicio con más obras, un negocio  redondo que favorece más a algunos proveedores del banco que a los clientes.

Conociendo la realidad de los controles horarios en el banco, parece una ironía que se invite a los empleados a visitar y recorrer las sucursales mencionadas cuando por un lado se les exige cumplir con los 450 minutos diarios, salvo que exista alguna excepción para estos paseos informativos.

Y casi sin querer, el presidente del banco se mete en un tema complicado y del que no puede hacer alarde el Banco Ciudad bajo esta dirección, la ética y el manejo de recursos.

En primer lugar Federico se refiere al banco como una “empresa” y escupe al cielo casi de forma imprudente al expresar su deseo de que sea un ejemplo de ética.

Curiosamente nadie de la gremial le pidió hasta la fecha alguna explicación por definir al banco como una empresa.

Respecto de la ética, ha sido esta gestión, la que ha puesto todos los palos posibles en la rueda para evitar brindar información pública a este medio y poder informar a nuestros lectores y el público en general cómo se administran los recursos del banco. 

Conclusión 

   Este medio tiene un compromiso real con los lectores y los trabajadores honestos del Banco Ciudad, motivo por el cual la investigación periodística continuará hasta las últimas consecuencias.

Iremos presentándoles diferentes documentos y fotografías sobre lo que basamos nuestras notas y denuncias.

Estamos en el camino correcto y no vamos a disfrazar la realidad actual de un banco que es conducido como un club de fútbol.

Veremos en esta nota, la primer entrega de fotografías que prueban que en el Banco Ciudad, nadie asume sus prioridades, que cuando creen que no los ven desatan su espíritu de fiesta y hasta son capaces de faltarle el respeto a símbolos patrios, algo no muy ético y suben a internet imágenes del interior de las sucursales vulnerando las normas de seguridad al exponer públicamente ubicaciones de puertas, cajas, tesoros, cámaras de seguridad, medidas de seguridad y personal. También sería ético que muchos de los jefes con sus distintas categorías incluído el directorio revizaran sus declaraciones juradas para que entonces sí puedan hablar de ética sin que esto sea una haz lo que yo digo, más no lo que yo hago.

Suc.29

 

 

 

 

 

 

María Ángeles Ugarteche y Vanesa Vellano, suc.29 

 

 

 

 

 

 

 

 

María Ángeles Ugarteche y Luis Alberto Aygulian, suc.29

 

 

 

 

 

 

 Bebidas alcohólicas, suc.22

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