La Corte dejó sin efecto la condena por la Masacre de Pompeya

Fernando Carrera podría recuperar la libertad de inmediato, pues lleva 7 años preso sin condena firme.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó hoy sin efecto la condena a 30 años de cárcel para Fernando Carrera, acusado por la denominada “Masacre de Pompeya”, un confuso episodio ocurrido en el verano de 2005 y que, según el imputado que lleva siete años preso, fue una “causa armada” por efectivos policiales.

El tribunal, con el voto coincidente de cuatro de sus cinco ministros presentes, remitió las actuaciones al tribunal de origen, la Cámara de Casación, para que dicte un nuevo fallo.

Carrera podría recuperar la libertad de inmediato, pues lleva siete años preso sin condena firme, un plazo largamente excedido de los tres años como máximo que contempla la ley y los tratados internacionales en materia de derechos humanos incorporados a la Constitución.

“Esta corte entiende que asiste razón al recurrente en cuanto alega que el tribunal no efectuó una revisión integral, exhaustiva y amplia del fallo condenatorio ya que, a la luz de las constancias de la causa, se corrobora que omitió analizar en forma debida los agravios”, dijeron los jueces Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda y Raúl Zaffaroni.

Según ese voto coincidente (sólo Enrique Petracchi votó en disidencia), la Cámara de Casación, como tribunal revisor de la sentencia del tribunal oral a 30 años de cárcel, “no trató de modo suficiente y acabado los argumentos planteados por la defensa contra la condena con base en los elementos probatorios que expresamente individualizara y por los que sostuviera que Carrera era ajeno al ilícito”.

“El fallo recurrido carece de la debida fundamentación”, dijeron los jueces, al revocar la condena confirmada por la Casación.

Particularmente duro resultó el voto del juez Zaffaroni: “Llama poderosamente la atención el alto número de disparos que impactaron al vehículo del imputado. Cabe profundizar la consideración de la posibilidad de que haya habido aún más disparos que no diesen en este, lo que elevaría notoriamente el número, siendo una conducta que policialmente no es usual, en particular tratándose de un episodio que tiene lugar en una avenida transitada por vehículos y personas”.

Es que Carrera fue condenado porque presuntamente, tras asaltar con un secuaz a un empresario en el gran Buenos Aires, habría emprendido la fuga por el barrio porteño de Pompeya, donde fue sorprendido por los policías.

Según la versión oficial, su cómplice se bajó del auto, se llevó el botín, pero Carrera siguió escapando con un arma, con la cual se tiroteó con la policía, pese a que las pericias determinaron que no había disparos desde el interior del vehículo.

Carrera dijo que lo confundieron con un asaltante, le dispararon en la cara, quedó inconsciente y luego circuló en ese estado con su automóvil por la Avenida Sáenz, atropellando, matando e hiriendo a varios transeúntes.

A Zaffaroni le llamó la atención la versión oficial: “Tampoco es usual que si el imputado se había liberado de su compinche y con el de la prueba del anterior delito, pues el dinero no ha aparecido, se hubiese quedado con un arma en el vehículo sin la cual no hubiese tenido necesidad alguna de emprender una huida”.

Ahora será la Casación la encargada de determinar cómo continuará la causa, y en ese sentido podría disponer un nuevo juicio o directamente absolver a Carrera.

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